Las formas de lucha

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Por: Boaventura de Sousa Santos*

Hay temas que, a pesar de tener una presencia constante en la vida de la gran mayoría de las personas, aparecen y desaparecen del radar de aquellos a quienes corresponde reflexionar sobre ellos, sea en el plano científico, cultural o filosófico. Algunos de los temas hoy desaparecidos son, por ejemplo, la lucha social (más aún, la lucha de clases), la resistencia, la desobediencia civil, la rebeldía, la revolución y, subyacente a ellos, la violencia revolucionaria. A lo largo de los últimos ciento cincuenta años, estos temas tuvieron un papel central en la filosofía y la sociología políticas porque sin ellos era virtualmente imposible hablar de transformación social y de justicia. Hoy en día, la violencia está omnipresente en los noticieros y las columnas de opinión, pero raramente se refiere a los temas anteriores. La violencia de que se habla es la violencia despolitizada, o concebida como tal: la violencia doméstica, la criminalidad, el crimen organizado. Por otro lado, siempre se habla de violencia física, raramente de violencia psicológica, cultural o simbólica y, nunca, de violencia estructural. Los únicos contextos en que a veces la violencia adquiere condición política es la violencia en los países “menos desarrollados” o “Estados fallidos” y la violencia terrorista, considerada (y bien) como un modo inaceptable de lucha política. Continuar leyendo

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#GenteDecente debe elegir y elegir bien

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La accidentada consulta por el referéndum concluyó con una victoria del 90 % de los votos emitidos a favor de la ruptura con España. De 7,5 millones de habitantes votaron más de dos millones de habitantes por el referéndum. Desalojos, cargas policiales indiscriminadas, disparos con pelotas de goma y urnas requisadas. La policía nacional y la guardia civil intentaron impedir el referéndum con el uso de la fuerza ante la resistencia pacífica de la población catalana. En un comunicado de la Generalitat decía que la jornada concluyó con más de 800 heridos como consecuencia de una inusitada respuesta policial para impedirla. Represión y violencia policial, pero los catalanes de toda España se revelaron con el grito ¡Prensa española, manipuladora! Los ciudadanos denuncian que ha sido inaceptable tal violencia de estado en una democracia europea y comparaban a Rajoy con Mussolini o con Hitler. Pero, ¿los mismos españoles, de todas las regiones del reino de España, no fueron los que votaron por Rajoy el fascista? No creo que Rajoy sea fascista, pero tampoco se ha comportado como un presidente decente al reprimir a la población con la violencia con que lo hizo el domingo 1 de octubre de 2017. Juan Carlos Monedero en su libro Curso urgente de política para gente decente define que “el pueblo apenas es hoy una definición administrativa que decide muy poco”. Y parece sentenciosa y valedera en este caso catalán en donde una masa crítica vocifera su desacuerdo con la atadura española y pide ¡Libertad! Pero, ¿cómo será esa libertad, pura, igualitaria, fraterna, pacífica o económica, social, civil? ¿Para qué quieren independizarse esos catalanes que son un pueblo homogéneo con una historia, una bandera, un idioma, un himno? ¿Se cansaron de esperar o se sienten oprimidos por el gobierno que reside en Madrid bastante semejante a las dictaduras represivas como las latinoamericanas bajo el mando de Estados Unidos o como la propia dictadura Franquista que en la península ibérica cohabitó? ¿Catalanes o españoles? La represión que lleva a cabo Rajoy solo me recuerda a la Mater Patria que en América Latina sembró el horror y la esclavitud ¿Con quién quiero estar de acuerdo? Con el primero que de españoles o catalanes se disculpe por los siglos de explotación en que tuvieron a América Latina arrancándonos el oro y regalándoselo al resto de Europa ¿Será el nacionalismo una moda? Si es nacionalismo lo que se vive Cataluña, solo espero que el futuro presidente catalán no se entrometa en asuntos de América Latina como lo han hecho todos los presidentes españoles. Zapatero, el amiguito de la oposición española. Nuestra América es nuestra, aunque tengamos a personajes como al corrupto Temer o al debilucho Macri. Continuar leyendo

Flojera Política

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Para que en el siglo XXI el pueblo trabajador vuelva a tomar el cielo por asalto para reemplazar un sistema por otro mejor, no puede seguir asumiendo métodos pasivos, conformando estrategias electorales y partidistas para tratar de convencer a un electorado específico o a determinado sector. Tiene que robarles las iniciativas a los poderosos, tiene que protestar, tumbas a aquellos directivos y políticos que como momias se disecan detrás de un buró, tienen que hacer del líder sindical el jefe del colectivo y con su acción política hacerle creer al resto que sus ideas y métodos son los correctos. No pueden dejarse llevar por sensiblerías, sentimentalismos, ni por compasión, no deben creer en las reformas que como saben solo quedan en discursos. Deben ser radicales y enfrentar colectivamente al universo, explicarle y confrontarlo, darle argumentos para que crea en la dictadura del proletariado.

En el siglo XXI no se puede estar debajo de la tribuna escuchando promesas, cumplimiento de planes estratégicos, justificaciones. En este siglo cada uno tiene que ser su propia tribuna, cada uno tiene que ser un político, porque la política somos todos, porque la tribuna no es una opción o una oportunidad, es una circunstancia. La tribuna individual o subjetiva no está encaramada en un estrado, está en el medio del pecho y ocupa la cabeza. La tribuna es las ideas y las acciones políticas del hombre.

Hay que aprovechar el momento en que lo viejo no termina de marcharse porque la pasividad de lo nuevo no termina de llegar y le deja estar. En ese momento hay que ser rebelde, hipercrítico y bocón si es democracia lo que se anhela. Para que una idea triunfe la acción política de quien la sostiene no puede parecerse a la del régimen político que tenga el poder. Por la flojera ideológica y política, por la indefinición, el poco convencimiento, el carácter flemático, la aceptación, la ingenuidad de expresión, la autocensura, por la denunciología (término que le robo a Aram Aharoniam) y el lloriqueo es que no triunfa una idea. Y el triunfo es doloroso y dolor nos recuerda que poseemos la condición elevado de ser humanos. Fidel Castro dijo que la Revolución verdadera era la que comenzaba el primero de enero de 1959. Tenía razón Goethe cuando dijo que “lo que brilla ha nacido para el instante, lo auténtico permanece intacto para la posteridad”. Frei Betto en su Paraíso Perdido expresa: “Si el corazón tiene razones que la razón no entiende, la razón padece al intentar explicar las locuras del corazón”. El hombre que es rebelde, revolución dentro de la revolución, motor chico que arranca y sostiene al motor grande, se deja llevar primero por su corazón con racionalidad y después con racionalidad sostendrá lo que lleva en el corazón. Percy Fawcett citado por Frei Betto en el mencionado libro reflexiona: “La visión de un hombre debe ceder a su alcance, ¿o para qué es el cielo?

Ni reforma, ni política. ¡Existencia! La geopolítica es una farsa, como es en el lenguaje mediático “la coyuntura social de los hechos”, como es el típico “camino a la paz” de los discursos tercermundistas que no son más que una copia del humanismo filantrópico de aquellos que desprecian todo lo que se les oponga, por eso es una farsa también el supuesto “apoyo de los sectores empoderados”, así como lo son los seudointelectuales que creen en hipótesis históricas.

Si no fuera así, ¿por qué tumbaron a Dilma de su silla presidencial? ¿por qué no logran la autonomía los catalanes? ¿por qué triunfó Donald en las elecciones de Estados Unidos? ¿por qué no ganó Bernie Sanders las elecciones? ¿por qué Donald va a la ONU y da el mejor discurso que se le ha escuchado hasta el momento, aunque no se esté de acuerdo con lo que dice? ¿qué es lo que favorece que corruptos como Macri o Temer tengan el poder en dos de las más grandes economías de América Latina? ¿por qué le hacemos cree a Juan Manuel Santos que es el hombre paz y merece un Nobel por ello? ¿por qué el Daesh se hace llamar Estado primero, Islámico después? ¿por qué Puerto Rico, ahora en situación de desastre, le debe 70 mil millones de dólares a la Casa Blanca? ¿por qué Irán se deja sancionar, aunque aproveche los periodos de sanciones para alcanzar un exquisito desarrollo? ¿por qué el Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas es tan disparejo? ¿por qué en Alemania la ultraderecha neofacista gana terreno?

Flojera Política, no hay más explicación. Ahora, ya me pueden tildar de iluso. Pero el ágora allá abajo en los comentarios está abierta para que me cuenten las últimas películas que han visto.

En el mundo entero, sin excluir una sola hectárea de tierra, siguen existiendo males que parecen eternos: racismo, desigualdad, xenofobia, degradación ambiental, desempleo, individualismo, unilateralismo, guerras, extremismo. Si seguimos aceptando esos males y no hacemos nada y creemos que los obstáculos son enormes y que los alienígenas vendrán y solucionarán el problema, entonces la utopía seguirá siendo utopía y habremos olvidado que el Che dijo una vez: “Seamos realistas, pidamos lo imposible”. Continuar leyendo

Los pregones de un día en calle 11

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¡Panadeeeeroooo! ¡El pan y la mantequillaaaa! ¡Panadeeeeroooo!

Después de escuchar ese grito ahogado me levanto todos los días del mundo mundial a las seis en punto de la mañana o de la madrugada. A las seis de la mañana puede ser de la madrugada todavía para los remolones y para otros muchos también. Pero ese no es mi despertador. Mi despertador son los trabajadores de la galletería La Kary que desde las cinco de la mañana arman su sube y baja por las dos mejores cuadras de la calle 11 buscando café y encendiendo cigarros con las mismas manos con las que después van a cargar sacos de harina, amasar la masa, seleccionar las galletas que no estén quemadas y llenar los paquetes de 25.00 CUP que venden en los mercados ideales. Antes esos paquetes eran de dos tipos, uno de 10.00 CUP y otro de 20.00 CUP, y tenían un diseño exterior muy llamativo con el trigo amarillo de fondo y el nombre de la fábrica en rojo. Antes las galletas eran más crujientes. El perfecto cereal del desayuno. Mejor que los Captain Crunch multicolores que veíamos en los anuncios publicitarios de los Sábado Gigante del chileno millonario que pasaban por todos los VHS del barrio.   Continuar leyendo

El neolenguaje político y las palabras naturales

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Los periodistas y políticos de la modernidad se expresan con la lengua correcta, abandonando las palabras indígenas y criollas, aquellas que ayudaron a la formación de la Nación, las palabras de aquellos que fueron opositores en su momento de cualquiera sea el régimen existente, las palabras de los seres humanos, hoy son acalladas por las palabras ambiguas y políticamente correctas de aquellos que tienen el poder, palabras modernizadas de aquellos que se creen élite política, las palabras de moda que ha impuesto el desarrollo, la modernidad, la economía, las palabras convenientes que utilizan aquellos portadores de una verdad, que quizás no es la misma verdad que yo profeso. Continuar leyendo

Irma, Artemisa y yo: “Donde hay hombre no hay fantasma”

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Aquel viernes 8 de septiembre se nos fue la corriente por primera vez. Así comenzó la incertidumbre, la preparación y la espera en La Cuchilla, el barrio donde vivo en el reparto Toledo de Artemisa.

Empezaron con el quita y pon de corriente como a las 10:00 p.m. ¡Qué clase de calor! Llegó como a las 12:30 p.m. Por suerte Humberto anunció a esa hora que iban a repetir el parte de Rubiera. Me puse nervioso por primera vez en la vida ante tal tipo de fenómeno hidrometeorológico, como se les conoce ahora a los huracanes en el argot periodístico. Felo, el vecino del frente, despierto a esa hora me sacó conversación.

– Hay quien se queda como tú, despierto la noche entera. Cualquier cosa cruza para acá.

– Tranquilo Felo. Vamos a ver como se encamina esto.

Como dije, 8 de septiembre. Ese día yo debía ir a casa de Mayi (Omaira Scott Alfaro) en Carambola, al norte de Candelaria, a celebrar el día de la Patrona de Cuba, la Virgen de la Caridad del Cobre, alma y luz de la religión cubana. Apenas un par de semanas atrás estuve allí a visitar a Los Taita, a tomar Ponche Mambí con jengibre, miel de abeja y aguardiente y a comer ajiaco con maíz. Le prometí que este año no me perdía esa celebración en su casa, y ella displicente y dispuesta como siempre no dejó de repetir que en su bohío siempre tengo las puertas abiertas. Dicen que ese día hasta tuvieron que cancelar la peregrinación en su santuario de El Cobre en Santiago de Cuba. Bueno, el 17 de diciembre será, aunque en Cubadebate dijeron que ni San Lázaro pudo con Irma. Continuar leyendo

El extremismo

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En tiempos donde hace falta la creación de consensos, la participación ciudadana y una unidad sólida en medio de la diversidad de opiniones, las posturas extremistas son quizás uno de los peores males que debemos evitar.

Las personas extremistas son aquellas a quienes les resulta más fácil sospechar que confiar, por causas injustificadas, e incluso sin ningún motivo. Muchas veces atribuyen a quienes son blanco de sus posturas insidiosas sus propias debilidades, dudas y vacilaciones, porque en el fondo lo que reflejan esas visiones en blanco y negro de la vida es, en la inmensa mayoría de los casos, poca calidad humana.

No hay nada menos constructivo, e incluso menos revolucionario que el extremismo en cualquiera de sus variantes. No pocas veces esta tendencia suele disfrazar sus propósitos malsanos en una supuesta exigencia que no es tal.

Porque quien exige con decencia suele hacerlo desde el ejemplo personal, y siempre trata de analizar todos los puntos de vista e incluso las posibles causas de cualquier error humano, cuando este de verdad ocurre.

Adoptar posiciones extremistas en cualquier campo de la cotidianidad provoca en muchas ocasiones graves y duraderos perjuicios, tanto para la persona que las asume como para quienes las sufren, pero sobre todo para estas últimas.

Le pasa a quien es intransigente e inflexible al resolver un conflicto en el seno de una familia, o en un colectivo laboral, o en cualquier esfera de la vida social, porque eso menoscaba su prestigio y autoridad, y la consideración de las demás personas.

Por supuesto, afecta más a quienes son víctimas del tal individuo extremista, sobre todo si este ostenta alguna jerarquía, ascendencia o poder formal que hace difícil desenmascararle o, sencillamente, contrarrestar con efectividad los efectos de sus acciones injustas y prejuiciadas.

Dice el viejo refrán que detrás de una persona extremista, casi siempre hay una oportunista, y eso también es cierto. Pero en lo que emerge —si es que alguna vez sucede— la falsedad de esas dobleces éticas y morales, a veces difíciles de reconocer, resulta muy grande el riesgo de que el extremismo perjudique y hasta destruya la existencia ajena.

Por lo general, el extremismo no es un mal que podamos enfrentar y desenmascarar con acciones individuales o en enfrentamientos bilaterales. El antídoto contra este flagelo es la inteligencia, el análisis y la acción colectiva. La utilización de los mecanismos y espacios de participación para poner en evidencia cualquier indicio de que estamos frente a un exceso, de uno o más sujetos. La solidaridad y el compañerismo ante las intrigas y los alardes de infalibilidad de cualquier extremista.

Pero no por difícil, es imposible detectar y ponerle freno al extremismo. Es además una cuestión elemental de justicia, esa que queremos nos caracterice como sociedad. No dudemos un segundo en oponernos a extremos y extremistas, en cualquier contexto donde este fenómeno aparezca. Nos puede ir la vida y el futuro en ello. La exigencia y el cumplimiento del deber, tan necesarios, poco o nada tienen que ver con el extremismo.