Conversando con Reynaldo González en Las Terrazas

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“No exagero si digo que entre los pueblos jóvenes de nuestra isla, Las Terrazas compite con los más bellos. Parecido a los cuadros campesinos que René Portocarrero pintó en los años cuarenta, o los de Víctor Manuel, por la misma época. Tengo el orgullo de haberlo visto en su desarrollo, cuando era una esperanza recién estrenada”, así describe Reynaldo González a la comunidad en su artículo Conversación en Las Terrazas, también nombre de su más reciente propuesta literaria, publicado en Granma el 16 de febrero.
hubiera nueva madera que consumir. Estaban en la frontera de una nueva vida, se convertirían en terraceros, vocablo que escuchaba por primera vez”, así eran los pobladores de la zona antes de fundado el Plan Sierra del Rosario, según nos cuenta Reynaldo.
El libro consiste en una especie de gran anécdota, contada por sus propios personajes. En el mismo trabajo publicado en el periódico nacional, el escritor relata las características de esta hazaña editorial: “Un libro tan pequeño como significativo, de la editorial Boloña. Fue mi segunda experiencia en el testimonio y, como en La fiesta de los tiburones, acudí al diálogo coral, mezcla de intenciones sociológicas, históricas y costumbristas”.
Reynaldo González nació el 23 de agosto de 1940 en Ciego de Ávila. Sus estudios universitarios se basaron en el Comercio. Fue bancario entre 1956 y 1959. En 1960 ingresó en la escuela de Artes Plásticas y en la asociación de Jóvenes Rebeldes. Durante el año 1961 fue brigadista alfabetizador. En 1968 obtuvo mención de novela en el Concurso Casa de las Américas por Siempre la muerte, su paso breve. Sus cuentos han sido traducidos al ruso, el inglés y otros idiomas. Amigo personal de José Lezama Lima, de quien escribió el libro El ingenuo culpable, donde analiza la obra del autor de Paradiso, libro que fue presentado en la comunidad durante el último capítulo del festival Internacional de Poesía.
La edición de Boloña, cuenta con imágenes de Osmany Cienfuegos y Miguel Alfonso, y además, está dedicado a Jorge Allen, quien según el literato, fue un campeón de la vorágine. Cuenta con los alegatos de los primeros integrantes de las familias terraceras. Ahí se encuentran Margarito Barbosa, Juan Martínez Martín, Isidra Hernández, José María Benítez, Basilio Castillo, Luis Romero, Reinaldo Mainegra, entre otros muchos, abuelos y padres de los actuales habitantes de la comunidad.
Esperemos que el libro de Reynaldo, quien es Premio Nacional de Literatura, sea del agrado de todos los terraceros.
Este año la Feria Internacional del Libro, dedicada a Rusia, presentó en uno de sus espacios este texto. También estuvo dedicada a este grande de las letras y a María del Carmen Barcia, recientemente galardonada con el Premio Nacional de Ciencias Sociales.
Mil gracias a Reynaldo por dedicar un espacio en su labor como escritor de esta Revolución. Igual cantidad a la Oficina del Historiador por permitir a su editorial que diera a la luz pública este trabajo. Lástima hayamos tenido que esperar tanto para que cada terracero pusiera tener un “manual histórico” de su pasado. Gracias Reynaldo.

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