Saturday night fever

Estándar

Jhon Travolta decidió escaparse de Hollywood. Necesitaba unas vacaciones. Tuvo deseos de bailar y la recomendación de los pocos que sabían su fuga fue: Cuba. En su desesperada búsqueda por el caribeño país, se encontró con lugares impresionantes, no solo por la cantidad de gente que los frecuenta, sino por la variedad de modalidades de bailes que encontró.

movían al compás de la orquesta de Adalberto Álvarez. Pasó por Tropicana, una bailarina lo sacó de sus cabales y le prometió amor eterno bajo los efectos del añejo blanco de Havana Club y que antes de marcharse la buscaría y desaparecerían juntos. Quiso recordar cuando protagonizó “Saturday Night Fever” y fue a Macumba, allí el celular se le ahogó dentro de la espuma, ya los productores no lo podían localizar, se alegró. Siguió su viaje y llegó hasta “La Rumba”, en Varadero, dicen los que lo vieron que amaneció en la playa y con una resaca que le duró tres días.

Decidió despejar. Un amigo matancero le recomendó el Complejo Turístico Las Terrazas. Travolta quedó encantado con las descripciones seductoras que escuchó, las cuales pudo comprobar muy pronto. El viernes Pablo Barrionuevo lo trajo en su taxi hasta el Hotel Moka. Experimentó el microclima de la Reserva de la Biosfera Sierra del Rosario, donde está refugiada la comunidad Las Terrazas. En la noche fue a “El Callejón del Moka”, se puso de suerte era el último viernes del mes. Les pidió autógrafos a todos los miembros del grupo Alabao y compró sus discos. Quedó encantado con la manera en que los cantantes y el público interactuaban. A las doce quería más, pero la actividad está planificada y regida por un horario que nunca ha fallado. Aseguró regresar el próximo viernes.

El sábado se levanto temprano. Quería ver el amanecer en este paraíso terrenal, aislado de los grandes edificios y del humo y la bulla. Al mediodía montó el Canopy dos veces el recorrido completo. Luego otro taxi lo llevó hasta el río San Juan. Al agua fría la acompañó con cerveza Cristal, las latas siempre las depositaba en los cestos de yagua que allí existen.

En la tarde cenó en el Romero, el mejor restaurant vegetariano de Cuba. Después probó un “café Las Terrazas” hecho por Tito en el Café de María. Alrededor de  las once de la noche se fue a bailar a la casa Club Comunitaria. Pagó el un CUC que se le pidió en la entrada por ser extranjero y con mirada curiosa atravesó las mamparas. Travolta bailó hasta la una de la madrugada sin parar. Los fans del Tectonic quedaron bobos ante semejantes pasillos de disco. Extasiado, persiguió a la manada de terraceros que abandonaban la plaza para reunirse de nuevo en “el Chorito”. Allí su elección fue un “Guajiro”. Esa noche el famoso actor sufrió la fiebre de sábado por la noche, la cual padece toda la juventud del lugar.

El domingo John Travolta despertó en su casa de la Florida. Saturday Night fever (la fiebre de sábado por la noche), era solo un sueño.

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