La Revolución Mexicana

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La Revolución Mexicana fue la primera revolución social del siglo XX. Su fase armada duró unos diez años, de 1910 a 1920. Todo empezó con la rebelión contra el gobierno de Porfirio Díaz, quien llevaba treinta años en el poder.  El movimiento fue liderado por el intelectual y teorista político Francisco I. Madero. Éste tenía un lema:  “sufragio efectivo, no reelección”.  Esto facilitó la rápida caída del dictador Díaz, el cual se exilió en París al triunfo de Madero en las elecciones de 1911.

La Revolución mexicana no fue como la francesa de 1789 o las inglesas del siglo XVII.  Al ocurrir esta se resolvieron muchos problemas que permitieron mantener cierto equilibrio, abrir una nueva etapa de desarrollo del capitalismo y sentar las bases de nuevas relaciones y contradicciones en el seno de la sociedad mexicana. 

Esta Revolución no puede ser reducida a una prolongada contienda militar, pues fue un intenso periodo de cambios políticos, sociales, económicos, diplomáticos y culturales en la historia mexicana de principios del siglo XX, cuyas secuelas determinaron la evolución del país a lo largo de dicho siglo.

Desde los inicios del siglo XX fue perceptible que el régimen porfirista había entrad en una franca fase de decadencia, pues los problemas superaban los logros y avances; se multiplicaban y hacían endémicos. La crisis abarcaba todos los aspectos de la vida nacional: la política y la economía, lo social, lo diplomático y hasta la cultura.  

La revolución no tuvo un programa único, unitario y coherente, capaz de englobar los diversos y a menudo irreconciliables intereses de sus actores.

Porfirio Díaz. Antecedentes de la Revolución.

Porfirio Díaz gobernó en este país de 1876 a 1911. Durante este período la economía nacional quedó bajo el control de los capitales estadounidenses que dominaron los recursos naturales , la producción y la infraestructura del país. A inicios del siglo XX Porfirio permitió a los ingleses adueñarse de los hidrocarburos también. Esto permitió que las contradicciones entre Inglaterra y los Estados Unidos se agudizaran, aumentando las presiones sobre el gobierno del dictador de turno.

Otros procesos se desataron en el profiriato. La dictadura no solo estableció un régimen represivo que acallaba a sangre y fuego cualquier brote opositor, permitió también que la propiedad latifundiaria tanto nacional como foránea, se ampliara a costa del campesinado y las empobrecidas masas indígenas y mestizas.

El méxico de 1910 era un país capitalista, y su composición era deforme, dispareja, dependiente, pobre, preinduustrial, diferente y opuesta al capitalismo clásico; las contradicciones ligadas a una cultura de clases y a un modo de producción determinados, condicionaron el curso de la Revolución mexicana, y los factores que más influyeron en el subdesarrollo del país en los últimos cine años.

Francisco I. Madero. A veces un clavo no saca al otro.

Entre 1904-1905 había formado parte de movimientos electorales oposicioistas como mecenas, primero a nivel municipal, en San Pedro de las Colonias, y luego de dimensión estatal. Para promover sus ideas escribió un libro, La sucesión presidencial en 1910. Realizó varios viajes por todo el país reclutando gente para que se crearan clubes y asosiaciones antirreeleccionistas y que luego enviaran representantes a la convención constitutiva del Partido Nacional Antirreeleccionista, que tendría lugar en abril de 1910, en la ciudad de México(Garciadiego, 2010).   

En noviembre de 1910 Francisco I. Madero, terrateniente ligado a la relegada burguesía nacional, proclamó el plan de San Luis de Potosí que llamaba a la insurreción. Aquí surgen líderes campesinos como Emiliano Zapata y Francisco (Pancho) Villa. Para apaciguar la situación entre los lideres y la oligarquía porfirista, los intereses extranjeros obligaron al viejo caudillo a pactar con Madero los acuerdos de Ciudad Juárez en mayo de 1911. Este hecho allanó el camino para entregar el gobierno al líder opositor en noviembre de ese año, a cambio de desmovilizar los ejércitos campesinos y mantener intacto el aparato burocrático porfirista y las fuerzas represivas gubernamentales.

Madero incumple su promesa de devolver las tierras usurpadas a los campesinos y pronto Zapata enajenó su apoyo, entonces éste enarboló su famoso plan de Ayala que exigía una inmediata reforma agraria. Emiliano Zapata hace estallar su plan en noviembre de 1911. 

La presidencia de Madero duró dieciséis meses-de noviembre de 1911 a febrero de 1911- y durante ese periodo no se gozo de un día de paz y tranquilidad. Con Madero se eligió una nueva legislatura nacional-la famosa XXVI- y todos los estados renovaron las suyas también. 

Los antiguos porfiristas (Féliz Díaz, Victoriano Huerta, Aureliano Blanquet y otros) no tardaron en oponerse a Madero producto a su incapacidad de acallar las protestas obreras y campesinas que sacudían al país. Desde muy temprano se lanzaron contra el gobierno con la rebelión de Pascual Orozco, de indudable filiación conservadora.

Contradicciones durante el gobierno maderista:

  1. Campesino despojados de sus tierras Vs. peones asalariados que se incroporaron al ejército revolucionario en busca de libertad, mejores tratos, salarios y condiciones de vida.
  2. Trabajadores urbanos, obreros que se enfrentaron a la burguesía y al capital monopolista internacional, en especial el Norteamericano. La clase dominante era dominada y el patrón al que se enfrentaba el trabajador era extranjero.
  3. La fracción oligárquica era la hegemónica, portanto rechazó muchas de las demandas radicales de ciertas capas pequeño-burguesas.

El antagonismo entre oligarquía porfiriana y burguesía liberal, así como con las fuerzas populares incorporadas al maderismo, entre fines de 1911 y 1912, fue en gran parte desplazado por la contradicción burguesía maderista- porfirista incorporada al nuevo gobierno versus movimientos de masas populares, en los que participaron y ejercieron influencia numerosos ideólogos pequeñoburgueses. Tales movimientos de escindieron en las siguientes corrientes(Aguilar, 2010):

  • Zapatismo: con un programa fundamentalmente agrario que tomó cuerpo en el Plan de Ayala, representaba a un sector combativo de campsinos de Morelos y mas tarde de otras entidades como Puebla y Guerrero.
  • Villismo: incorporó como soldados y simpatizantes del movimiento a millares de peones y trabajadores del campo que reclamaban la liquidación de los enrmes latifundios norteños, así como mejores condiciones de trabajo.
  • Magonismo: no llegó a ser un movimiento de masas comparado con los anteriores, pero demandó, a partir del programa del Partido Liberal de 1906, ciertas reformas a favor de los obreros y se desenvolvió en una dirección anarco-revolucionaria.
  • Anarco-sindicalismo: posición que llegó a ser dominante en los principales organismos obreros, caracterizado por su intransigencia, se aprestaba casi siempre a trabajar con la burguesía a cambio de concesiones de corto plazo y de alcance meramente sindical.
  • Reformismo avanzado oficial: encabezado por Luis Cabrera, en el seno de la legislatura maderista; postuló la necesidad urgente de ciertas reformas; criticó a Madero, y se enfrentó sin éxito a la mayoría conservadora dentro de la Cámara de Diputados y, en general, en el gobierno, que temeroso de no poder contener las demandas populares se opuso tenazmente a ellas y rechazó las diferentes instancias que se hicieron en su favor(Aguilar, 2010).         

Victoriano Huerta

En febrero de 1913 ocurre la “decena trágica” que culminó con el sangriento golpe de estado del general Victoriano Huerta, resultado de una descarnada conspiración fraguada en la propia sede de la embajada de los Estados Unidos en Ciudad México, la capital del país azteca.

Huerta comienza entonces una dictadura, erigida sobre el asesinato de Madero y de su vicepresidente Pino Suárez. Esta fue una reedición corregida y aumentada del  imperio de Díaz. Contra esta dictadura se levantaron en armas los seguidores de Zapata y de Venustiano Carranza, autoproclamado continuador del ideario maderista, y secundado por las fuerzas rebeldes organizadas por los generales Álvaro Obregón, Pablo González y Pancho Villa.

En julio de 1914 ocurre la caída de Huerta, entonces afloran las divergencias que separaban los intereses de las fuerzas campesinas (Villa, Zapata) del ala burguesa de la revolución. A fines de ese año los campesinos se adueñaban de la capital y demostraron incapacidad a la hora de gobernar el país. Paralelo a ellos Carranza fijaba en Verazruz la sede de un poder alternativo, el cual dictaba leyes sociales y una reforma agraria (1915) que dejó sin progamas a sus contrincantes.

A mediados de 1914, la Revolución que empezó como un movimiento fundamentalmente político se convirtió en uno social, a partir del momento en que las masas, sobre todo las rurales, se incorporan resueltamente a ella y dan forma a sus demandas de mejoramiento económico y social.

En los útimos meses de ese año (1914), hubo varios gobiernos en México. El gobierno constitucionalista de Carranza en Veracruz; el de la Convención (bajo la influencia de Villa y la División del Norte, en Aguascalientes), que formalmente encabezó Eulalio Gutiérrez; el del Ejército Libertador, de Zapata, en varias entidades del sur, e incluso ciertas fuerzas civiles y militares que, incorporadas al constitucionalismo y, a la vez, representadas en la Convención, se movían fundamentalmente bajo la influencia de Obregón y no ocultaban su poca simpatía hacia Carranza. Unos meses antes estuvieron también presentes las tropas norteamericanas que atemorizadas por el curso que tomaba la Revolución, intentaron frenarla, sin importarles violar la soberanía nacional mexicana.  

El seis de enero de 1915 se aprueba una ley que por primera vez concretó ala aceptación por el Carrancismo y, con él, las fuerzas burguesas y pequeñoburguesas que lo dirigían, de un programa agrario que en vez de ser impuesto de abajo hacia arriba por las masas, pudiera ser llevado a cabo desde el gobierno, en el marco de la legalidad institucional.

Convencidos de la necesidad de conquistar a los obreros, en febrero de 1915, los carrancistas firmaron un pacto con la Casa del Obrero Mundial, que contribuyó a reforzar su base política. Esta reclamaba la cooperación de todos sus hermanos, su participación revolucionaria, para garantizar por medio de un convenio especial a Venustiano Carranza como el primer jefe del constitucionalismo.

Durante 1914-1915 ocurre una crisis económica en México que envileció los salarios de los trabajadores y los despojo de gran parte de lo que producían. Esro no era solo un simbolo de inestabilidad monetaria, sino del profund deterioro y de la descomposicción definitiva de lo que quedaba de la economía porfiriana.

En 1915-1916 se perdió toda posibilidad de equilibrio inmediato en la sociedad mexicana. La contradicción masas rurales-burguesía terrateniente tendió a agudizarse, en tanto el problema agrario no se encaró en definitiva, aunque, a la vez, la derrota de Villa y el debilitamiento militar del movimiento campesino operaron en sentido inverso. La crisis agudizo las contradicciones, generando conflictos entre los sectores obrero y burgués.      

Desde inicios del año 1916 estalló un grave conflicto diplomático-militar. Pancho Villa atacó el pobado Columbus, perteneciente a los Estados Unidos, lo que le permitió a los últimos el envió de la Expedición Punitiva a combatirlo, que permaeció en territorio mexicano de marzo de 1916 a principios de 1917. El gobierno de Washington alego que se trataba de lograr un objetivo concreto: castigar a Villa. Argumento este similar al usado en 1914 cuando ocuparon el puerto de Veracruz para impedri que le llegara a Huerta un gran cargamento de armas.

Esto hizo que el gobierno de Carranza se ubicara en un triple predicamento: tenía que protestar contra Washignton  para no desplomar su prestigio ante la opinión pública mexicana, de no hacerlo, daría muestras de falta de patritismo; por otro lado su protesta no debía ser tan airada como para agravar el problema diplomático entre ambos gobiernos; y por último, debía combatir duramente al Villismo, hasta dominar la zona fronteriza e impedir nuevas incursiones suyas en territorio gringo, lo que le obligó a posponer la campaña electoral contra los zapatistas y contra otros rebeldes que operaban en diversas regiones del país (Garciadiego, 2010).   

El triunfo definitivo de los carrancistas se confirmó con la constitución de 1917, con un articulado de corte social y antimperialista que incluía la proscripción del latifundio y la nacionalización del subsuelo. Otro elemento de triunfo lo fue la derrota militar de los ejércitos campesinos de Zapata y Villa por las fuerzas militares de Obregón.

La constitución de 1917 fue un mosaico, un texto desigual, en cuya versión final sunyacen concepciones diversas y está presente el testimonio de desacuerdo en el seno del propio grupo vencedor (Aguilar, 2010).

El Congreso Constituyente sesionaría en Querétaro en diciembre de 1916 y enero de 1917. El número de diputados en total fue de 218, la mayoría procedía de la administración carrancista y de los aparatos gubernamentales estatales. El diseño del nuevo esrao fue realizado por las clases medias urbanas revolucionarias, pues en este congreso tomaron participación periodistas, ingenieros, profesores, médicos y líderes sindicales. Los grupos rurales que había hecho la Revolución no tenían representación en el congreso.

La constitución de 1917 reflejó adecuadamente la ideología que se había venido expresando y decantando desde las propuestas de los criticos del porfiriato: avalaba la reforma agraria y salvaguardaba los derechos de los trabajadores; era nacionalista, en cierto grado jacobina, y proponía la construcción de un gran aparato estatal con facultades para intervenir en los asuntos económicos, religiosos y educativos. Si bien no era una constitución coherente en términos doctrinales, era un documento apropiado para la complejidad de México y para el grado de evolución histórica que había alcanzado (Garciadiego, 2010).

En términos políticos impuso dos retos mayúsculos:

  1. Debía reonstituirse todo el aparato político, pues ahora debía ser cnstituido por autoridades electas, desde el presidente del país hasta los presidentes municipales, pasando por los gobernadores, senadores y diputados, tanto federales como locales. Esto suponía dos dificultades: una, el país carecía de experiencia electoral e instituciones partidistas; dos los militares no entregarían fácilmente el poder a las autoridades civiles electas.
  2. La nueva constitución garantizaba la práctica de inéditas -u olvidadas- costumbres políticas, como la libertad de prensa y la sindical.

Durante la Primera Guerra Mundial, Carranza precisó que México se mantendria neutral. Alemania ofreció ayuda al país para que recuperara los territorios perdidos en 1848 con el objetivo de provocar conflicto con los Estado Unidos y que estos mantuvieran su ejército en las tierras mexicanas y no lo enviaran a Europa.

La sucesión presindencial de 1920 fue el último de los problemas de Carranza, pues no había sido capaz de construir una institución política de alcance nacional que hiciera contrapeso al Ejército Nacional, y tampoco preparar un sucesor adecuado.  

La Revuelta de Agua Prieta, de abril y mayo de 1920, se caracterizó por sus escasísimas acciones militares y por sus rotundas consecuencias sociopolíticas. Con ella llegaron al poder Álvaro Obregón, Adolfo de la Huerta y Plutarco Elías Calles a la cabeza del movimiento. Esta revuelta tuvo carácter unificador, pues permitió la indorporación al nuevo gobierno de revolucionarios de clase media contrarios al carrancismo, como Saturnino Cedillo, Antonio Díaz Soto y Gama, Antonio I. Villareal o José Vasconcelos. Los revolucionarios aguaprietistas estaban dispuestos a integrar a los villistas y los zapatistas en puests locales de poder.

Unos como subordinados y otros como dirigentes, todos los principales grupos que habían hecho la Revolución pasaron a formar parte del nuevo Estado.     

Esta Revolución fue el hecho político-social más radical que hasta ese momento se produjo en el continente americano, el cual alcanzó su punto culminante durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, de 1934 a 1940, cuando se profundizó la reforma agraria y se expropió el petróleo.

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