de Nicolás Guillén:

Estándar

Hay que cuidarse de caer en lo acartonado, en lo estrecho, lo cual es consecuencia del apego a la retorica, a la preceptiva, y precisamente hay que usar esta para engañar al lector y hacerle creer que esta en presencia de una obra fluida, lograda sin esfuerzo. Una obra de propaganda política no debe ser ganada por el descuido o la improvisación y al contrario, debe estar disimulada, no aparecer en el primer plano, porque esa es la peor propaganda que se puede hacer. Disimular, derivarse de la obra de arte como tal, no sacrificar lo bello por lo político, hacer que ambos se conjuguen y armonicen, y sea lo político facilitado por la belleza.   

Memorias. Paginas Vueltas. Pág. 189-190. Ediciones Unión 1982.

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