Un silencioso pueblo de la serranía

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Hace más de siete años lo abandoné. Desde entonces empezó la nostalgia, un dolor producto de la distancia. Esta, primero se sosegó gracias a la aventura que fueron los tres cursos en la extensa vocacional de Pinar del Río. Después, se disfrazó de verde durante todo un angustioso año. Cada día, recuerdo cuan cerca estoy de regresar; “Pueblo mío del corazón me inspiro por tu belleza”:
En mi tierra, a las doce del mediodía, se escucha el silencio de una comunidad. A las doce de la medianoche todavía se puede sentir. En Las Terrazas, aunque lleva 41 años habitada, nadie se ha atrevido a perturbar su tranquilidad.
A la Loma de Carmona llegaron hace 44 años unos hombres armados con Bulldozers Komantzu y otros con planos arquitectónicos, intentando que algún día “la idealista fábula del paraíso”, imagen de Reynaldo González, se hiciera realidad. Éste escritor, en aquel entonces, conversó con muchos de los hombres que se entregaron a aquella “Vorágine”, y como resultado de sus entrevistas surgió su más reciente publicación.
Cada casa posee una estructura singular de techo a dos aguas cubierto con teja criolla y ventanas de dos hojas. Todas poseen portal y están pintadas de blanco. Suele variar en ellas el color de la carpintería, siendo anaranjado en unas y azul en otras. Sus sótanos han sido recurrente sala de juego de muchos de los que allí hemos crecido.
Osmany Cienfuegos Gorriarán fue el arquitecto al mando de la construcción de dicha obra. Él declaró un 28 de febrero de 1971 la fundación oficial de la Comunidad Las Terrazas. Recuerda Margarito Barbosa aquel acto como el momento más emocionante de su vida, pues se le nombró por votación unánime, Alcalde.
De entre sus habitantes surgió Polo Montañés. Allí vive la familia Morales, en la que ser músico no es noticia. Pudiera mencionar a Sixta Linares, conocida como “La Negra”, o a Martina, que cada día se levanta silbando y cantando décimas dedicadas a Fidel y Raúl.
A sus parajes llegó, en 1983, un inquieto guantanamero con el objetivo de pasar unas cortas vacaciones, buscando la tranquilidad espiritual en la magia de la serranía. Jorge Pérez Duporté todavía no ha pensado terminar ese receso auto-atribuido, al que Eliseo Diego llamó “la eterna fiesta en el jardín de la naturaleza”.
Por cierto, parafraseando a Eliseo, en Las Terrazas, cuando la tarde anaranjada anuncia la llegada de la noche, “la gente se va a los parques”. Lugar donde las niñas juegan al pon, sus madres hablan de la novela o de trabajo, y no pocos son los hombres, que a veces se embullan y plantan una mesa donde se juega el dominó.
Mi vocación nació allí. Hoy merodeo por las calles de una ciudad que no es mía, nostálgico, sabiendo que cada tarde los habitantes de mi pueblo se dejan llevar por el canto proveniente de las lomas que le rodea, y en ese momento me visto de gorrión y juntos escuchamos el silencio.

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3 comentarios en “Un silencioso pueblo de la serranía

  1. Isa

    Me encanta ese lugar donde vives, me gusta la magia que irradia y me hace recordar el sitio donde nací, cercano a un río, rodeada de la tranquilidad y del sonido de las aves. Hace poco estuve de paseo por las Terrazas y dejé plasmada esa experiencia en mi oasis. Aquí dejo el link para si lo desean disfruten de las bellas fotos.Te seguiré visitando terracero. Un abrazo.
    http://oasisdeisa.wordpress.com/2013/03/12/los-encantos-de-las-terrazas-fotos/

    Me gusta

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