Migajas de Feijóo

Estándar

Imagen 04w2Comenzó este año 2013 la celebración por el centenario de Samuel Feijóo, para mí el más cubano de los escritores. Todavía no he visto aparecer en las librerías las reediciones de sus obras o aquella colección de obras completas que se prometió. De la de José Lezama Lima solo pude conseguir cuatro ejemplares, parece que la poesía o los diarios no formar parte de la literatura de ese otro autor cubano.

Feijóo se ganó por un momento diminuto un espacio entre los medios cubanos. Cuando cese el momento conmemorativo en la venidera Feria Internacional del Libro, la obra de este autor volverá a quedar reducida al olvido. Porque un alto por cierto de los lectores cubanos ni siquiera recuerdan que Juan Quinquín en pueblo mocho es un libro y no una película.

A los nuevos lectores cubanos, se les han presentado migajas de este autor, que se reducen a la comicidad de su literatura: un resumen de lo que no es este escritor. Pero a lo mucho se llega leyendo y descubriendo que tipo de artista fue. La universalidad de este autor queda demostrada en la totalidad de su obra; la mayor parte ilustrada por él mismo. Hasta ahí deben llegar los lectores cubanos. Pero hasta ahí no llega el deseo de las editoriales cubanas, como tampoco llega hasta las novedades literarias extranjeras más premiadas de las dos últimas décadas. Casa de las Américas se salva de este criterio.

Y es que para lanzarse a la obra de este autor no hay que superar la alambrada de prejuicios que disuaden a la gran mayoría de los pocos lectores potenciales cubanos. Esto se puede superar si reducimos la exquisitez literaria de nuestras editoriales y nos centramos en los estilos más universales, y las manías estructurales de aquellos autores que se deben incluir en un círculo más abierto de autores clasistas. Luego están los prejuicios literarios: la pesadez literaria, las frases largas y sinuosas, las metáforas ambiguas; cosas que pueden espantar a los lectores inexpertos.

Y es que las frases breves que más ilustran la realidad y la poesía que hay en ellas, son los recursos más temidos entre la literatura militante. Y eso puede disuadir a muchos editores por miedo a vagas ambigüedades, lo que un buen puñado de lectores condenará. Me siento culpable.

Seguir ese camino es peligroso para la literatura cubana actual. Hay que saber enfrentarse al universo de otros sueños, hay que repensar las fobias. La falta de divulgación es un acto fallido, la intensidad del propio estilo arma a los escritores de universalidad. Hay que percibir la forma y aprender de ella, que es algo que muchos escritores y periodistas necesitamos hoy. Durante mis años universitarios fui obligado a aprender los estilos de una selección efímera y poco científica de un grupo de autores que no son representativos de nada. Me salvé de esa brumosa situación con el ímpetu de aquel que lee lo que le da la gana.

Samuel Feijóo es un escritor que debe ser salvado. Sus retazos de la cubanía están en toda su obra, sus extravagancias pedagógicas en la Universidad de Villa Clara todavía hoy son chistes de pasillo, su manera poética de percibir los momentos románticos de la vida son poco conocidos. Hay que saber ilustrar la naturaleza con el grado de precisión con que lo hizo Samuel Feijóo.

Pero el lector cubano debe aprender a superar todas las púas. Yo inicié la lectura de Feijóo por diversión cuando era adolescente. De la mano de mi padre calló ante mis ojos un ejemplar llamado Cuentería. Después, en la eterna búsqueda de buenas lecturas que me distrajeran el ánima, encontré Vida completa del poeta Wampampiro Timbereta. Ahora tengo en espera el ejemplar Tres novelas de humor, de la colección Huracán. Además, ocupan en mi librero un lugar especial dos tomos de su poesía, entre César Vallejo y Dulce María Loynaz. No he podido escapar de la poesía de este autor, como no se escapa de los descubrimientos que marcan pautas en nuestras vidas.

Nunca me he podido separar de estos libros. Los trasladé de La Habana a Las Terrazas y ahora conviven conmigo en 5007 para alegrarme, con “criollez”, esos momentos en que el alma necesita ser acariciada por el humor.

Ahora, no importa lo que cualquier crítico o escritor pueda reprocharme. Convivo con muchos otros pesares. Pero Samuel Feijóo no es un escritor que deba convivir solo con escritores o especialistas del estilo o expertos en estructuras gramaticales, si es que no lo es ya. Siento que cada año, Samuel está más lejos del cubano, algo de lo que la conmemoración por su centenario no le salvará.

Samuel Feijóo en Internet:

http://www.lecturalia.com/autor/9680/samuel-feijoo

http://www.cubaliteraria.com/autor/samuel_feijoo/

http://www.galeriacubarte.cult.cu/g_artista.php?item=202&lang=sp

http://www.cenit.cult.cu/artbyid.php?what=a&id=306927

Noticia sobre el centenario de este autor:

http://www.radiorebelde.cu/noticia/creada-comision-nacional-por-centenario-samuel-feijoo-20130329/

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s