Gracias pueblo, así será tu periódico

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journalism_and_its_discontentsLo menos que puede hacer un dirigente político de cualquier nivel es agradecer a los ciudadanos, obreros y campesinos por los esfuerzos y sacrificios que han compartido en su periodo de mandato. Es hora de que muchos lo hagan, porque a veces da la impresión de que son seleccionados por determinado índice calificador y no por compartir los intereses reales del pueblo de donde provienen.

Cada día se puede escribir una crónica, un artículo o un comentario sobre los éxitos financieros, los hechos sociales, la vida cultural, los cambios económicos, las decisiones políticas, etc… El empobrecimiento informativo no existe en el mundo real. Sin embargo, el periodismo actual sufre heridas de muerte.

Muchos pueblos de hoy han optado por la rebeldía, está el caso de la “primavera árabe”, de la Palestina, de Pakistán, y no es casualidad que exponga tres ejemplos del Oriente Medio. Otros pueblos han optado por la resignación, sabidos casos existen. Las ciudadanías son expiadas en todo el mundo y se sienten vulnerables. Sus dirigentes también. Y ninguno debe arremeter contra el otro por esa causa, tal como lo han hecho Alemania, Rusia o China. Aceptarse es funcional, porque ambos ocupan el mismo territorio geográfico al que deben proteger desde su espacio público, ya sea desde la opinión o desde el poder. Los pueblos están necesitados de conservarse, por eso es importante que exista un ambiente solidario más que revoltoso o plañidero.

Cada país tiene amplias condiciones para preservar la paz social. El periodismo es un “general” de esa batalla. El periodismo es la esperanza de muchos ante esa utopía.

Es necesario rendir cuentas ante el pueblo, es necesario hacer un balance de lo que hacen nuestros políticos por su pueblo, es útil que la hegemonía se revise periódicamente y sepa autocriticarse en la tribuna.

Muchas familias sufren descensos en sus ingresos, muchos jóvenes ahora son bienvenidos al paro, muchos profesionales emigran a tierras donde nunca imaginaron estar, muchos obreros de clase media hoy no tienen que dar de comer a sus hijos. Esta situación es casi mundial, (sé que así se vive hoy en España). Sin embargo, hay esperanzas y puede ser que se esté construyendo una sociedad que se recupera y otra que se hunde y que no sepamos distinguirlas. Las recuperaciones son lentas, sino preguntémosle a los alemanes, a los turcos o al pueblo judío.

Los ciudadanos hoy piden lo que les quitaron o lo que no tienen por derecho. Todos escuchan la radio, encienden el televisor, leen los periódicos en busca de una expresión que ilustre su estado de necesidad. La prensa debe dirigir sus micrófonos hacia esa necesidad porque el “sentido común” nos recuerda que todos somos genéticamente iguales.

Comienza el invierno. El estado de bienestar no es el mejor en casi ningún país del mundo. En estos meses, en muchos hogares no se utilizará la calefacción. El periódico debe ser el abrigo ante tanto malestar, no solo por el calor que producen sus hojas, sino por el abrazo investigativo que le debe dar a cada situación informativa. Seguimos inmersos en la crisis mundial. Seguimos dispuestos a escapar, con el esfuerzo propio, de las crisis nacionales. Nadie está preparado para pagar las deudas, por mucho trapo sucio que prevalezca. Como dicen por ahí, las deudas se escriben en un bloque de hielo.

La angustia de los pueblos provoca el rechazo hacia los políticos y hacia las instituciones. Esa situación puede provocar la aparición de soluciones enemigas, que serán aplaudidas y reclamadas por los ingenuos que creen en la democracia foránea y en la libertad impuesta.

Agradecer al pueblo y guiarlo en su batalla es tarea del periodismo. Y más si el periodismo es público y responde a determinados principios políticos. Hace mucho tiempo que la prensa entró en el siglo XXI, aunque “viejos leones inofensivos habituados a escribir al dictado”, –como les llamaría Álex Grijelmo a aquellos periodistas que lo antecedieron y que todavía dirigen la profesión–, no estén preparados para asumir el nuevo estilo.

Y quisiera que el eterno Julio García Luis terminara por mi esta reflexión: “El periodismo no es un circo para exhibirse, ni un tribunal para juzgar, ni un solar, ni un puesto para ineptos o vacilantes, sino un instrumento de información, una herramienta para pensar, para crear, para ayudar al ser humano en su eterno combate por una vida más digna y menos injusta”.

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2 comentarios en “Gracias pueblo, así será tu periódico

  1. Wendy

    Me alegra que existan personas que opten por algo mejor, a través de los medios que tengan para difundirlo, sea cual sea, te aplaudo por ello; vestir las palabaras de dulzura y sinceridad, sobre todo, conciencia en lo que se dice, más que juzgar, apoyar.
    Hacia una comunicación relevante y firme.

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