Playa Leonora: ¿revisitar o construir?… entretener es la cuestión

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Playa Leonora: ¿revisitar o construir?… entretener es la cuestión El viernes 31 de enero, después de las nueve de la noche, experimenté una nueva sensación televisiva. No soy un ratón de libros, ni me rehúso a prender el aparato del tubo catódico. Es cierto que la televisión es un instrumento anticultural, pero no soy como los franceses que ni siquiera lo compran, estos prefieren leer las noticias en los diarios. Tengo un Sanyo del año 1996. Lo compró mi padre con unos ahorros que trajo de México. Era el primer televisor a color de todo el barrio. Recuerdo que los domingos, a las diez de la mañana, la sala de mi casa en Las Terrazas se convertía en un minicine, solo nos faltaban las palomitas. En ese mismo aparato que suena como cigarra cuando hay humedad, escuché por momentos y vi a flashazos la presentación de la nueva telenovela cubana Playa Leonora. La “mejor” presentadora de la televisión cubana -si no es la única- “entrevistaba” a una manada de actores reunidos debajo del edificio más grande de Cuba, sito 19 y L, con motivo de la premier del capítulo inicial de la más reciente producción televisiva del Instituto Cubano de Radio y Televisión.
No dudo que será un buen entretenimiento para la familia cubana. Creo que tendremos más de lo mismo, pero con un toque más moderno. Aseguro una gran audiencia, y lo más relevante, presiento que esta vez el público joven acopará por más tiempo el lugar que generalmente abandona para irse a hablar a la esquina.
Pero: el fetichismo de la presentación, la plasticidad de los actores frente a las cámaras, los disimulados diálogos, las vacías
declaraciones y la familiaridad de la presentadora con los nuevos o los más populares me auguran un futuro decadente.
No escatimo en denunciar la falsedad que representa para mí 23 y M. Entiendo que esa señora solo intenta ganarse la vida. Pero lo hace de una manera tan “chea” y poco original que me resulta una imitación de los programas más tontos que nos llegan en el paquete de la semana. Esa presentación me recordó a esos programas de producción
latinoamericana o hispano-miamense que nos aturden el cerebro con artificios deprimentes de color rosa que hacen llorar al más tonto de los televidentes. No juzgo a aquellas que pasan más de seis horas diarias frente al DVD espantándose esos novelones de factura colombiana o mexicana. Es un intento de evolucionar hacia lo europeo desconocido mezclado con el sueño americano, un intento que faya porque de la mar somos hijos y a ella nos debemos. Nuestros
antepasados no conocieron la nieve, aunque quizás el cambio climático nos posibilite ese instante.
En aquel portal el Kitsch nublaba la vista del intelectual orgánico. Solo las lágrimas faltaban. Recordé La Belleza Latina, los premios AVN, o cualquier otro premio o espectáculo que persiga la
testosterona. Espero que esa mediocre presentación sea solo un intento.
Esperemos que la magia de la televisión nos regale un espacio entretenido donde se reflejen nuestras alegrías y tristezas, los valores con los que nos formamos como nación, los temores del cubano actual, el humor criollo, los cambios de la sociedad, el futuro; esperemos que nos re-enseñe porque es necesario cuidar el mar y el medio ambiente; esperemos un programa mejor sin el “I love you” ni el “yes” del primer capítulo y sin las chabacanerías que he escuchado en otros programas. Esperemos que Playa Leonora nos recuerde nuestra condición de isleños y caribeños, nos haga mirar debajo de nuestra quemada piel, para que al final justifiquemos el tiempo perdido revisitándonos y no construyéndonos un algo que no debemos ser nunca.

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3 comentarios en “Playa Leonora: ¿revisitar o construir?… entretener es la cuestión

  1. Joel Mayor Lorán

    Tal vez la novela actual me guste, o quizás no, pero espero nunca más volver a ver presentaciones como la anterior al primer capítulo. Mejor una premier, aunque tampoco me convenzan del todo. Nada será tan malo como lo improvisado por Edith Massola -y aprobado por alguien más-, un atentado contra la paciencia del televidente, contra el buen gusto y la autenticidad. Nuestra televisión no es gran cosa, pero al menos escapa de ser el bodrio de Univisión y sus similares, con los Quién tiene la razón, Caso cerrado y otras futilidades por el estilo. Confío en que no sucederá más, en que alguien sensato llamó a los de la “genial idea” y los persuadió (sin censurar ni prohibir) de que la televisión también merece sentido común e inteligencia, que las entrevistas deben ser entrevistas, que las “sorpresas ” deben merecer ese calificativo y que nadie tiene derecho a robarle su tiempo al espectador, menos para torturarle así.

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  2. Los dos primeros capítulos no me dejaron un buen sabor, sobre todo con el infame papel de la periodista que al primer encuentro ya está flirteando con un directivo…dónde está la ética?… o el super telecentro en el que trabaja esta muchacha… por Dios deberían ade haber buscado un poco de asesoría entre los colegas del gremio

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  3. Rolando

    La telenovela es (a mi modo de ver) una de las peores que se han hecho, tal vez solo se puede salvar la presentacion (aunque demasiado larga). Es un ajiaco de tonterias, situaciones mal hilvanadas, ideas ya vistas en otras novelas (empeoradas si cabe el calificativo). En fin: Entre esta y la novela brasileña que tampoco sirve para nada ¿Qué nos queda?…

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