Cinco mil cinco

Estándar

Nunca es tarde…

musaraña

CIMG48321Construir una casa. Levantar cuatro paredes del suelo, de la nada. Colocar cada bloque, cada cabilla de acero y piedra, y un techo de tejas… mientras tanto. Todavía le falta mucho, me dice mi amigo –ya viejo amigo- Manuel. Quiero poner el baño donde está la cocina y la cocina donde está el baño, extender la sala al patio, y aquí, me dice señalando una pared vacía, voy a picar para hacer la meseta de un barcito, ve – muletilla pinareña- para tomar y hablar boberías. A esto le faltan por lo menos, cuando menos, un par de años.

No importa. Lo que importa es lo que está, lo que se construye. Un sitio para ti solo, unos cuantos metros cuadrados para recrearte en tu propio reguero y tus propias planificaciones domésticas. Llegar del Artemiseño y saber que lo te espera, en la número cinco mil cinco de la calle…

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