La élite es del elefante Donald Trump

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cdn4-uvnimg-comPor Manuel Alejandro Hernández Barrios

manu.hdez32@gmail.com

Como el elefante que representa a su propio partido Republicano, así llegó Donald Trump a la carrera por la presidencia de los Estados Unidos. Lento pero aplastante. Con un discurso fundamentado en la expresión “los hombres y mujeres olvidados de nuestro país ya no serán olvidados”.

La noche del 8 de noviembre de 2016 Hillary Clinton lo llamaba por teléfono para felicitarlo por la victoria. El mismo Barack Obama también esa noche lo invitó a la Casa Blanca para iniciar la transición en el cargo. El próximo 20 de enero de 2017 Estados Unidos de Norteamérica reafirmará que ha dado un giro brusco, y cuando ese país gira, el temblor se siente en todo el mundo y afecta a toda la humanidad. Por su parte el mandatario ruso, Vladimir Putin, lo felicitó y dijo que espera trabajar junto a él para mejorar las relaciones entre ambos países.

A las 3 de la madrugada ganaba la elección con 291 votos frente a 218 de Hillary Clinton en el Colegio Electoral, y, en números preliminares, con 57.5 millones de votos frente a 56.8 millones de su contrincante.

1478647677_279555_1478694911_sumario_normal_recorte1Un populista de discurso xenófobo y anti-sistémico, un demagogo, un hombre que ha reavivado algunas de las tradiciones más oscuras del país, un hombre que ha colocado en el centro del discurso político el insulto y la descalificación, así será el presidente número 45 del Imperio del Norte.

¿Dónde encontró apoyo este hombre? Fueron los blancos descontentos con las élites políticas y económicas, e inquietos por cambios demográficos acelerados quienes lo favorecieron en mayoría. Seres comunitarios que cohabitan con minorías étnicas y prejuicios raciales.

Se cumple la profecía de Michael Moore. Con un apoyo masivo, Trump rompe los pronósticos de los sondeos y logra una victoria que aboca a su país a lo desconocido. Supo entender el hartazgo con el establishment, con el que se identificaba a Clinton.

michael-mooreTrump, “loco”, decían muchos. Se enfrentó al aparato de su propio partido, a los medios de comunicación, a Wall Street, a las grandes capitales europeas y latinoamericanas y a las organizaciones internacionales como la OTAN.

“Con Trump nunca se sabe. Al parecer, para él lo más importante es llegar al poder como sea. Durante la campaña ha cambiado de postura sobre 11 temas diferentes, y también sobre Cuba”, comentó Reinaldo Taladrid en su espacio La esquina de la Mesa Redonda. “Primero dijo que estaba de acuerdo con lo que había hecho Obama, aunque él buscaría un mejor acuerdo. Después, cuando su candidatura se volvió competitiva en Florida, cambió y asumió la misma retórica de ‘guerra fría’ de hace medio siglo”. En ésta postura el candidato republicano mantiene su punto de mira, sobre todo después de que una investigación de ‘Newsweek’ revelase que una compañía del magnate violó el embargo a Cuba en 1998. Y para reafirmar su posición, visitó el pasado octubre la pequeña Habana en Miami donde aseguró: “Los Estados Unidos no deben proteger al régimen cubano ni económica ni políticamente como ha hecho [Barack] Obama y como planea hacerlo Hillary Clinton. Ellos no saben cómo hacer un buen acuerdo. Ella sería tan mala como él, si no peor”.

Su inexperiencia y escasa preparación alimentan la incógnita sobre cómo gobernará. Sin embargo en su discurso de victoria describe su “proyecto nacional de renovación”. “Doblaremos nuestro crecimiento y tendremos la economía más fuerte del mundo. Al mismo tiempo, nos pondremos en contacto con todas las demás naciones que estén dispuestas a llevarse bien con nosotros“, afirma.

Una vez más lo recalca su posición, lo que importa en los Estados Unidos es la vida en comunidad, no la política internacional. “Estados Unidos ya no se conformará con nada menos que con lo mejor. Debemos recuperar el destino de nuestro país, y soñar grande, audaz y atrevido”, dice. Quiero decirle a la comunidad mundial que si bien siempre vamos a poner los intereses de Estados Unidos en primer lugar, vamos a tratar de manera justa a todos“, añade. Para él las demás naciones del mundo son socios, no países. Está dispuesto al diálogo, pero bajo sus preceptos.

“Él ha cuestionado las políticas de inmigración, las políticas comerciales, los tratados de libre comercio, las políticas de seguridad. Hay enormes interrogantes que se abren”, dijo el canciller chileno, Heraldo Muñoz. “Sin embargo, habrá que entenderse con Trump y dialogar con él”, agregó.

“Más allá de las cuestiones que hubo durante la campaña, ahora entramos a una nueva etapa, es la etapa en la que todos tenemos que trabajar juntos para sacar adelante esta situación y yo creo que el país tiene instrumentos, tiene aliados, no estamos solos”, dijo a la cadena Televisa el subsecretario mexicano de Relaciones Exteriores, Carlos de Icaza.

Ahora, ¿Qué pasará con los cambios en la justicia penal? ¿Con los resultados positivos de la ley de asistencia? ¿Con el derecho al aborto? ¿Cómo se manifestará la igualdad en el matrimonio? ¿Están los ciudadanos de ese país unidos? ¿Deberán temer algo los inmigrantes? ¿Se mantendrán las reformas de la educación? ¿Y si un tipo de religión no es conveniente?

No importaron sus salidas de tono constante, ni sus mentiras, ni sus ofensas a los excombatientes, ni sus declaraciones machistas. No importó que EE UU tuviese un presidente popular del mismo partido demócrata, ni que la economía hubiese crecido a ritmo sostenido en los últimos años y el desempleo se hubiese reducido a niveles de plena ocupación. Solo nos queda esperar. Más a nosotros, cubanos todos que veíamos en la carrera democrática una esperanza. La victoria en la ONU es una luz en el laberinto político. ¿Qué hacer?, se preguntaría Lenin. En política como en la vida hay que prepararse y esperar, no tenemos otra opción.

trump

Ignacio Ramonet:

“El éxito de Donald Trump ( como el ‘Brexit’ en el Reino Unido, o la victoria del ‘no’ en Colombia ) significa primero una nueva estrepitosa derrota de los grandes medios dominantes y de los institutos de sondeo y de las encuestas de opinión. Pero significa también que toda la arquitectura mundial, establecida al final de la Segunda Guerra Mundial, se ve ahora trastocada y se derrumba. Los naipes de la geopolítica se van a barajar de nuevo. Otra partida empieza. Entramos en una era nueva cuyo rasgo determinante es lo ‘desconocido’. Ahora todo puede ocurrir”.

1) Los periodistas no le perdonan, en primer lugar, que ataque de frente al poder mediático. Le reprochan que constantemente anime al público en sus mítines a abuchear a los “deshonestos” medios. Trump suele afirmar: « No estoy compitiendo contra Hillary Clinton, estoy compitiendo contra los corruptos medios de comunicación » . En un tweet reciente, por ejemplo, escribió : « Si los repugnantes y corruptos medios me cubrieran de forma honesta y no inyectaran significados falsos a las palabras que digo, estaría ganando a Hillary por un 20%.

Por considerar injusta o sesgada la cobertura mediática, el candidato republicano no dudó en retirar las credenciales de prensa para cubrir sus actos de campaña a varios medios importantes, entre otros : The Washington Post, Politico, Huffington Post y BuzzFeed. Y hasta se ha atrevido a atacar a Fox News, la gran cadena del derechismo panfletario, a pesar de que lo apoya a fondo como candidato favorito…

2) Otra razón por la que los grandes medios atacaron con saña a Trump es porque denuncia la globalización económica, convencido de que ésta ha acabado con la clase media. Según él, la economía globalizada está fallando cada vez a más gente, y recuerda que, en los últimos quince años, en Estados Unidos, más de 60.000 fábricas tuvieron que cerrar y casi cinco millones de empleos industriales bien pagados desaparecieron. 3) Es un ferviente proteccionista. Propone aumentar las tasas sobre todos los productos importados. « Vamos a recuperar el control del país, haremos que Estados Unidos vuelva a ser un gran país. », suele afirmar, retomando su eslogan de campaña.

Partidario del Brexit, Donald Trump ha desvelado que, una vez elegido presidente, tratará de sacar a EE.UU. del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA por sus siglas en inglés). También arremetió contra el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés), y aseguró que, de alcanzar la Presidencia, sacará al país del mismo : « El TPP sería un golpe mortal para la industria manufacturera de Estados Unidos. »

En regiones como el rust belt, el «cinturón del óxido» del noreste, donde las deslocalizaciones y el cierre de fábricas manufactureras dejaron altos niveles de desempleo y de pobreza, este mensaje de Trump está calando hondo.

4) Así como su rechazo de los recortes neoliberales en materia de seguridad social. Muchos electores republicanos, víctimas de la crisis económica del 2008 o que tienen más de 65 años, necesitan beneficiarse de la Social Security (jubilación) y del Medicare (seguro de salud) que desarrolló el presidente Barack Obama y que otros líderes republicanos desean suprimir. Tump ha prometido no tocar a estos avances sociales, bajar el precio de los medicamentos, ayudar a resolver los problemas de los « sin techo », reformar la fiscalidad de los pequeños contribuyentes y suprimir el impuesto federal que afecta a 73 millones de hogares modestos.

5) Contra la arrogancia de Wall Street, Trump propone aumentar significativamente los impuestos de los corredores de hedge funds que ganan fortunas, y apoya el restablecimiento de la Ley Glass-Steagall. Aprobada en 1933, en plena Depresión, esta ley separó la banca tradicional de la banca de inversiones con el objetivo de evitar que la primera pudiera hacer inversiones de alto riesgo. Obviamente, todo el sector financiero se opone absolutamente al restablecimiento de esta medida.

6) En política internacional, Trump quiere establecer una alianza con Rusia para combatir con eficacia a la Organización Estado islámico (ISIS por sus siglas en inglés). Aunque para ello Washington tenga que reconocer la anexión de Crimea por Moscú.

7) Trump estima que con su enorme deuda soberana, los Estados Unidos ya no disponen de los recursos necesarios para conducir una politica extranjera intervencionista indiscriminada. Ya no pueden imponen la paz a cualquier precio. En contradiction con varios caciques de su partido, y como consecuencia lógica del final de la guerra fría, quiere cambiar la OTAN : « No habrá nunca más garantía de una protección automática de los Estados Unidos para los países de la OTAN. »

_92310844_gettyimages-615755198¿Cómo se explica entonces la victoria del candidato republicano?

1. Rechazo al sistema y la clase política tradicional

“Drenar el pantano” (drain the swamp) se convirtió en uno de los eslóganes más repetidos por Trump en los últimos diez días de campaña.

Los seguidores de Trump sienten que es el único que “dice las cosas como son” y da voz a sus insatisfacciones y frustraciones.

2. Desencanto con la situación económica

“En los últimos 8 años, el 80% de los estadounidenses no ha visto ninguna mejora en sus sueldos“, subraya Arthur Brooks, director del grupo conservador American Entreprise Institute, con sede en Washington.

3. El discurso del miedo y el eco de los medios de comunicación

En ese sentido se explica el lema de campaña de Trump: “Hacer a Estados Unidos grandioso de nuevo”, en referencia a que los tiempos pasados eran mejores.

4. La impopularidad de Hillary Clinton

La exprimera Dama y exsecretaria de Estado genera un rechazo casi sin precedentes en la clase política estadounidense y no sólo entre republicanos, sino también entre algunos demócratas y simpatizantes de otros partidos.“Yo podría disparar a alguien en la Quinta Avenida y no perdería ni un voto”, aseguró Trump en enero.

5. Voto oculto

Se veía a los votantes latinos como los que le iban a adjudicar la victoria a Clinton, pero lo cierto es que el apoyo latino a la exsecretaria de Estado ha sido menor de lo anticipado.

La comunidad negra, por su parte, ha votado en proporciones menores que en las elecciones presidenciales de 2008 y 2012, cuando se impuso Barack Obama.

Las mujeres blancas con título universitario, que también se apuntaban como grupo esencial para Clinton, no han votado en cifras capaces de compensar el apoyo de los hombres blancos de clase trabajadora por Trump.

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