Un tipo que anda por ahí

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dsc06138Por Manuel Alejandro Hernández Barrios (manu.hdez32@gmail.com)

 

“…buenas noches Historia agranda tus portones
entramos con Fidel con el caballo…”

 Juan Gelman: “Fidel”. En: Gotán (1962).

“Dicen que me arrastrarán por sobre rocas…”

Silvio Rodríguez

Un hombre grande que hablaba bajito. Uno de esos caballeros en peligro de extinción. Un bromista pueblerino, pero también un estadista serio y dedicado. Marxista empedernido. Cubano criollo, fumador del buen Habano y sibarita del ron. Así era Fidel Castro Ruz. Sencillo y universal. Admirador y admirable.

Fidel, el Hombre que lo resolvía todo. Recuerdo que Rosa Miriam Elizalde contaba que su hija le decía, en medio de la batalla de ideas por traer a Elián González, que no se preocupara tanto si “Fidel va a ir y lo va a traer”. Así, también dijo el Comandante en una Tribuna: “Solo les digo una cosa: ¡Volverán!”. Y, ¿acaso lo cinco héroes no caminan hoy libres por nuestras calles?

Sus enemigos lo criticaban porque lo admiraban, lo odiaban porque lo querían, y hasta lo escuchaban porque lo respetaban. Y celebran porque les duele. Fidel se murió cuando le dio la gana, y no en ninguno de los 638 intentos de asesinatos. Se murió porque quiso, y porque el cuerpo se gasta y más cuando se lleva una vida tan agitada como la que llevó ese eterno Guerrillero.

¿Por qué soy comunista? Se preguntaba la última vez que habló para la Asamblea, y para todo el pueblo de Cuba en televisión. Y con su pregunta nos hizo pensar, y preguntarnos, sobre todo a los jóvenes: ¿Qué somos? ¿Por qué somos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Qué queremos?

Nunca debemos olvidar aquel discurso en el Aula Magna de la Universidad de La Habana el 17 de noviembre de 2001 donde preguntaba si era posible la reversibilidad y destrucción de la Revolución cubana. Claro Fidel, la lección ha quedado aprendida. Son los jóvenes los únicos que pueden hacer irreversible este proceso. Depende de nosotros que esto no “eche pa´tra”. Por eso llevan tatuado en el pensamiento tu concepto de Revolución.

Le confesó a Gabriel García Márquez que de haber sido otra cosa, hubiera preferido ser escritor. Y lo fue. Incansable lector, escritor y crítico literario. Dicen: “El único estadista que escuchaba a los intelectuales”. Fue él quien invitó a todos los periodistas del mundo a reunirse en la más grande rueda de prensa que ha visto este país para realizar lo que se conoce como Operación Verdad, para desmentir todas las falsedades que sobre la Revolución se decían. Fue él quien, en su papel de Primer Ministro, se dirigió a los preocupados artistas y escritores con un documento rector que se conoce como Palabras a los Intelectuales donde expresó: “dentro de la Revolución todo, contra la Revolución nada”. Fue Fidel quien motivó a la creación de la Red Mundial de Intelectuales en defensa de la Humanidad con quienes se reunía e intercambiaba constantemente para revisar los males que nos afectan como ciudadanos del mundo.

Se preocupó por los obreros y campesinos y fue el más grande líder sindical. Muestra de ello fue se alegato La historia me absolverá. Tanto así que en 1961 declaró que esta es “la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes”. Cuba fue el primer país libre de analfabetismo en América Latina, y eso incluye a todo tipo de humilde.

Ahora, el G-7 se acaba de reunir para despedir a Barack Obama y replantea su preocupación por el drástico cambio climático. Sin embargo, ya Fidel predijo desde 1992, durante la Cumbre de la Tierra, que era la especie humana la que estaba en peligro de extinción. Hecho, no para recordar su visionaria predicción, sino para aprender que lo más importante es la protección del Medio Ambiente, el hogar donde vivimos, el cuidado de la madre naturaleza, la nodriza que nos da cobijo y alimento. Quien no cuida a la naturaleza no cuida a su madre. Ser fidelista es ser ecologista también.

Los afortunados entrevistadores de Fidel fueron Gianni Miná, Tomás Borges, Frei Betto e Ignacio Ramonet. Ellos lo recuerdan como un entrometido y preguntón que lo quería saber todo. Fueron sus cambios de tono y esas ansias de vivir cuestionando lo que lo hicieron un gran comunicador y un excelente periodista. ¿Por qué no lo imitan hoy? ¿Por qué sus enemigos no preguntan antes de hablar, o de opinar, y sí se dejan llevar por cobardes criterios sin fuerza ideológica y sin apoyo moral? Suerte para aquellos que del lado de allá piden moral en calzoncillos. Porque del lado de allá es muy fácil faltar el respeto, con el Mar Caribe y los tiburones por el medio, con la Ley de Ajuste cubano facilitándoles lo que muchos mexicanos se tienen que ganar al precio de sus vidas. Del lado de allá no se vale. De lejitos, NO SE VALE.

Un ejemplo, dicen unos. La mente más brillante del siglo XX, dicen otros. Un loco, lo tildaron más allá de nuestras fronteras. Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz, dicta la metáfora martiana. Pero no, Fidel no es un ejemplo, no era un genio, ni tenía problemas siquiátricos. Aunque si fue el grano más grande de la mazorca. Fidel fue un Hombre universal. Fidel es el Hombre que todos queremos ser. No hay mayor fracaso para otros que se hacen los hombres que alegrarse por la muerte de aquel hombre que no pudieron vencer en vida.

Hay quien por estos días se quedó mudo. Hay quien camina como si la calle fuera una eterna madrugada y anduviera solo. He visto tantas flores. He sentido silencio y llanto, un dolor familiar que duele a pérdida. He visto banderas cubanas, banderas del M-26-7, banderas negras. He visto risas y llanto. El papa ha pedido por el eterno descanso de un Hombre. Pueblos del mundo unidos en luto por el Guerrillero-Comandante. Por primera vez muchos no estamos de acuerdo contigo Fidel.

¿Qué hacer ahora? Otro respondería, enterrarlo. Sería lo más racional porque ya su cuerpo parece no responder. Pero para los que no lo tocamos, los que no lo vimos, los que todavía lo buscamos, los que tenemos la esperanza de encontrarnos con él como un tipo que “anda por ahí”, Fidel no ha muerto, ni morirá jamás.

Condenadme, no importa, yo me muero como viví…

“Me vienen a convidar a arrepentirme
Me vienen a convidar a que no pierda
Mi vienen a convidar a indefinirme
Me vienen a convidar a tanta mierda

“Yo no sé lo que es el destino
Caminando fui lo que fui
Allá dios, que será divino
Yo me muero como viví…” Silvio Rodríguez

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