El neolenguaje político y las palabras naturales

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Los periodistas y políticos de la modernidad se expresan con la lengua correcta, abandonando las palabras indígenas y criollas, aquellas que ayudaron a la formación de la Nación, las palabras de aquellos que fueron opositores en su momento de cualquiera sea el régimen existente, las palabras de los seres humanos, hoy son acalladas por las palabras ambiguas y políticamente correctas de aquellos que tienen el poder, palabras modernizadas de aquellos que se creen élite política, las palabras de moda que ha impuesto el desarrollo, la modernidad, la economía, las palabras convenientes que utilizan aquellos portadores de una verdad, que quizás no es la misma verdad que yo profeso.

Las palabras de hoy nos hacen creer que las palabras reales y naturales no tienen sentido en la actualidad. Las palabras de hoy son más democráticas, inclusivas, feministas, “humanistas”; pero las acciones de las personas que las usan pueden ser fácilmente juzgadas por no corresponderse en su totalidad con la esencia del concepto inicial o de la concepción que ellos, los luchadores, defienden.

Nos toca a la rebeldía, a la revolución dentro de la revolución, a los hitchenianos, a los que no creemos en la idiotez moral, ni en seudointelectuales, a los que venimos de abajo, a los anormales, a los que leemos todo tipo de libros que nos permiten conocer las diferencias, a los que no olvidamos, a los que creemos en la libertad, en la verdad, en la igualdad, en la fraternidad y en el sentido común, nos toca quizás, ser políticamente incorrectos, o ser juzgados políticamente.

Como resultado de esa neolengua de palabras políticamente correctas se suele tildar de contrarrevolucionario a quien no lo es, pero si se hace en un auditorio lineal, similar, formal, silenciado, falto de cultura del debate o de la participación y sin la presencia del tildado, entonces el neolenguaje de los extremistas tendrá sus frutos y se multiplicará, y un día un participante de aquella masa acrítica encontrará en una biblioteca de neolinguistas un libro rojo con palabras políticamente correctas sobre una Revolución inclusiva, humanista, defensora de derechos humanos, escrito por aquel rebelde que fuera tildado de contrarrevolucionario en aquel escenario donde no estaba y se cuestionaba su posición política y donde además se hablaba de democracia.

Usar las palabras originales de una sociedad no se trata de apelar a un conservadurismo reformistas, ni positivista, sino de retomar sin dogmas el lenguaje natural del alma de la nación, reviviendo sus sentidos más caros, pegajosos, imperecederos y no asumiendo ideas vulgarizadoras por aquellos que piensan parecido ni su forma de vida, ni sus métodos de producción, se trata de ser autóctonos y de que nuestros errores sean propios y no repetidos o los mismos de aquellos partidarios de una democracia mundial, unipolar y liberal.

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4 comentarios en “El neolenguaje político y las palabras naturales

  1. el chimbe

    Qué curioso, a mi parece lo contrario: que estamos acostumbrados a un tipo de lenguaje que está viejo porque el mundo ya se le adelantó. Y a veces gente con buenas intenciones utiliza aquel lenguaje gastado, con el que la vida identifica realidades superadas, y viene el desencuentro.
    Por otra parte, siempre va a haber simuladores, siempre va a haber hipócritas. Los hubo, los hay y los habrá. Podrán verse como caminos trillados, incluso como abominaciones, y no son más que el toque miserable de la supervivencia.

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    • Chimbe, no creo que entendieras lo que quiero decir. Precisamente lo que combato en mi texto es la retórica demagógica y dogmática de los cuadros y de aquellos seudointelectuales que se creen poseedores de la única verdad posible en la Cuba de hoy. Aquellos que repiten frases y métodos del realismo socialista, los burócratas que nos agobian todos los días, los nacionalistas a ultranzas que se educaron bajo los dogmas soviéticos y que aún hoy, a pesar de declararse abiertamente martianos, no son más que repetidores y panfletistas que hayan en su propio extremismo un oportunismo.
      Gracias por su comentario.
      Espero seguir teniéndolo por acá.
      Un abrazo

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