Notas (I)

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Cada día huyo más de las fastuosidades. Cada vez me acerco más a una realidad alternativa que no proponen los medios de comunicación nacionales. Evito ser súbdito del noticiero nacional de televisión y del oficialismo. Pero, se me ha hecho difícil escribir sin ser criticado, y la moda que impone la farándula cubana no la paga mi salario de militante. Aunque esa moda que imponen en las esquinas más visitadas de mi ciudad a mi no me interesa mucho.

Hace poco hablaba con un compañero de ejercicios y me contó que el día anterior a nuestra conversación se había comprado una muda de ropa en 170 cuc. El chino es “tocador de la tela” y no le gusta decaer. pagó 100 por los tenis Nike, 40 por el “bala ripiao” y “30 por una lima de mezclilla”.

Para mi, y para mis amigos vivir es caminar por la cuerda floja, cuando debería ser correr y correr para sentir cada vez con más fuerza el viento en el rostro.

Sin embargo, siento que no todo será naufragio y desesperanza. Ahí está el futuro que trae sorpresas. Aunque creo que las sorpresas son como las espinas en la rosa. El destino juega con los hombres como lo hace el viento con el polvo. Y esa ventisca a veces queremos quemarla demasiado rápido y nos abrazamos defendiendo un criterio cuando el fuego se extingue por fin, y como dijo el poeta, somos menos que una lágrima en el rostro del tiempo. Todo ha sido un juego. Y, aunque aprendamos a coger las cosas en serio, a los hombres de principios el fuego se nos extingue y no podemos respirar con libertad.

14 de febrero… (Ejemplo de carta)

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Julia:

Qué hermoso día para escribir. Me dije desde que desperté. Con ganas de escuchar esos boleros de bares y cantinas, las bachatas del Chakal, o el disco a dúos de Descemer. Me puse sentimentalón. Llegó el amanecer y sonreí como David Skylark en The Interview. Me sentí Renacido y con furia Mad Max. Caminé con pasos largos. What a lovely day? La caminata consiste en siete cuadras. No importa, me sentía Tom Hardy en el papel de los Kray. Está fresca la temperatura. El añejo especial de la noche anterior hace su pincha en el estómago y las orejas le avisan de ello a quien me conoce. Estaba un poco apurado para ver esas pupilas: el infinito en el que me gustaría perderme. ¡Ay mi Dios! De tanto pensarla debo estar cometiendo un pecado, si ella lo supiera me acusaría por acoso mental. Quizás. Mis humildes besos no han tocado su mejilla. Y yo que quiero probar ese perfume y agradecerle a sus ojos porque en ellos me veo una y otra vez más responsable y dedicado. Ando sentimental. Es que no soy igual. Dicen que eso es madurar. May be. Andaba, como siempre, con mi filosofía: buscando algo sin saber que busco, y encontrando lo que no esperaba encontrar. Sí, Cortázar me ha enseñado algunas cosas pero, prefiero a los escritores estadounidenses. Basta, de eso no se trata esto. Una vez dije que mi vida no es una tertulia. Resulta que quizás hoy no vea lo que quiero ver. Ya llegaré el momento en que no se me olviden un par de ojos. Tener habilidades para enamorar a una mujer es imposible. ¿Por qué negarse al amor? ¿Por qué negarse a lo romántico? ¿Por qué no entregarse a la pasión? ¿Por qué negarme ante unos ojos que con solo una mirada lo digan todo?. A veces uno muere por la boca al no saber decir las cosas, o, ni siquiera decirlas. Y, loco por escribir la narración perfecta me metí en el problema que es escribirle a una mujer hermosa. Nada es tan complicado. Por suerte me encantan los problemas que no sé resolver. Mientras más complicada es la vida, más placentera la encuentro. También me gustan los jefes rigurosos y divertidos. Una vez dije que el que ama es el que renuncia, no el que emprende. La vida es con dolor, me enseñó Peralta, un viejo borracho y casidecapitado. Y Así la vivo, feliz y triste. Resultó que decidí comenzar a escribir y por momentos me salieron bien dos o tres palabras. Quise pensar entonces en Dulcinea y como me sentí Quijote, mi razón no llegó ni siquiera a la sinrazón de Cervantes…

Valentino

-“Un abrazo de buenas noches”

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-“Un abrazo de buenas noches”

Y, después me deseaba soñar con metales preciosos o relacionar mis sueños con cosas que brillan. No recuerdo muy bien. Se que leía y llegó ese mensaje con metáforas químicas y filosóficas confesiones. Interpretando sus palabras me dormí. No quería pensar en nada más que en ella. Me había puesto en una situación difícil, porque no conozco nada acerca de minería de los sueños.

Me faltaba ese abrazo, pero tenía el recuerdo de sus conversaciones. A veces la he olvidado, por poco tiempo, quizás por mucho, pero siempre de una u otra manera vuelve a mi mente. A veces tengo ganas de encontrarla, así, como si fuera una casualidad. Sería para actualizar nuestras vidas cotidianas, hablar de ella, de mi, de nuestro Medio Ambiente, saber si de repente han cambiado sus reflexiones de vida.

Las madrugadas están hechas para pensarte.

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Criticando(me) el criterio

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chiste

“…

Tienes razón Fidel: sólo en la brega hay derecho al
Descontento,
Sólo de adentro ha de salir la crítica, la búsqueda de fórmulas
Mejores,
Sí, pero de adentro es tan afuera a veces,

Acepto
La crítica de veras, la que viene de aquel que aguanta en el
timón,
de aquellos que pelean por una causa justa, allá o aquí, en lo
alto o en lo bajo,
y reconozco la torpeza de pretender saberlo todo desde un mero
escritorio
y busco humildemente la verdad en los hechos de ayer y de
mañana,”

Policrítica a la hora de los chacales, Julio Cortázar

 

“Ven y critícame”, canta Calle 13, pero que un crítico critique a otro es frecuente; que un crítico se critique a sí mismo, no tanto. Por su parte Séneca dijo: “Nunca hables bien de ti, no te creerán; ni mal, porque te creerán enseguida”.

En otros tiempos la crítica era la piedra de toque, generadora de comentarios, fuerza pública. Entiendo el acto de criticar como la posición más fácil. Sin embargo, el papel del crítico conlleva una preparación prematura que antecede una opinión fundamentada, ya que, ser crítico no es hablar por hablar.

En el pasado se criticaban los libros y la gente salía corriendo a buscarlos. En el presente criticamos para ofrecer un plan de trabajo a los peores ciegos que, como sabemos, son aquellos que no quieren ver.

Pero la crítica ya no sucede fundamentada en el análisis e interpretación de datos, sino en la mera descripción de hechos. Todo está en crisis y la crítica no se salva de esa totalización.

La inmediatez, las condiciones de vida, la falta de medios y recursos, todo contribuye a que el trabajo de la crítica se realice sin criterio propio y con complicidad.

Hay quien critica un libro buscando reseñas anteriores, quien describe un hecho con el guion del acto, y quien crónica sin estar presente. Así nunca se sabrá a ciencia cierta por donde andan las cosas en realidad. Entonces se produce una situación desconcertante en la que hablamos sobre la actualidad sin saber elementos que en nada se parecen a la actualidad.

Esa falta de profesionalidad contesta a una agenda impuesta que nada tiene que ver con la opinión pública.

Quien decida criticar nunca debe ajustar su opinión a declaraciones públicas, porque sucederá que pocos se reconocerán en esas cosas inteligentes que se intentan decir cuando se quiere impresionar. Por ello, critico al crítico desarmado de esta nueva era, por su falta de inteligencia, por su efímero método, por su escasa autenticidad. Por eso critico mi trabajo, por su falta de subjetividad.

Se venden ladrillos (Diario de la FARRA) (Manifiesto, expresado)

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Hace poco un ladrillo calló en mi techo para provocar la debacle que puso en peligro la Farra. Quizás no tan malintencionado como lo pensé en ese momento, pero el peso y la dureza de ese barro seco destruyeron en segundos la integridad de un salario cubano (-porque fueron dos las tejas afectadas), de un ágape de amigos. Continuar leyendo

Yoko

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Yoko

Yoko

Ha muerto mi Perro. El 23 de mayo murió uno de mis mejores amigos. La última vez que lo vi fue hace como tres mese. Ya estaba enfermo, comía menos o no, caminaba hasta cinco metros y se hechaba a descansar. Dice mi madre que pudo ser un infarto. Dice mi padre que los riñones ya no le funcionaban bien. Pero ¿y, si fue de tristeza? Hacía por lo menos seis meses que no jugaba con él. Me lamento como si hubiera sido un familiar.

Recuerdo que lo regañe en varias ocasiones, las cuales ahora me parecen muchas. Lo hice ser muy dependiente de mí. Se llamaba yoko. Me lo regaló Yoyi, un veterinario famoso de Artemisa, hace nueve años, cuando murió Leo, un salchicha marrón que enfrentó una gastroenteritis que acabó con su vida.

Yoko ya era un perro viejo, pero fuerte. Un chow chow amarillo y de carácter muy independiente. La vida es así, unos van y otros vienen. Ahora tengo un dálmata de ocho meses y buen tamaño.

Mi tristeza es inmensa y no sé qué homenaje hacerle. Dicen que los perros no se lloran, pero yo no pude aguantar las lágrimas porque su vida significó ocho años de complicidad, de amistad.

Ese día nada me entretuvo. Ni la música lo lograba. Y en la lectura no me concentraba. Mi madre me dio la noticia en casa de mi abuela. Aguanté las lágrimas, creyendo ser más hombre que nadie. Al final, no pude resistir y lloré un poco.

Yoko me disculpó cien veces y me aguantó algunos regaños, pero como los perros se parecen a los dueños, en ambas manos permanece su recuerdo, en sendas mordidas que me propinó cuando apenas era un cachorro. Yoko sintió mi arrepentimiento, pero no sentirá mi dolor. Si hubiera estado ahí para acompañarte en el último respiro.

Recuerdo cuando meneaba la cola, por quien único lo hacía era por mí. Y sin embargo, yo no le daba la comida ni lo malcriaba, solo le hablaba mucho. Se lo contaba todo. Recuerdo que Osniel me decía que me lo iba a llevar para la escuela porque yo siempre hablaba de mi perro como si fuera de un hermano menor. Yoko odiaba a Yunior, todavía no sé porqué. Lo regañaba siempre que venía a visitarme.

Solo yo lo dejaba dormir dentro de la casa. No fue un perro feliz. Mis padres trabajan de 8 de la mañana a cinco de la tarde. Entonces Yoko solo tenía una hora por la mañana para salir a realizar sus necesidades fisiológicas y otras dos horas por la tarde para “mataperrear” un poco.

De sus 27 hijos con nueve perras no queda ninguno. Todos murieron porque sus dueños no los supieron cuidar.

Ahora tengo a Orión a mi lado. Otro perro que está destinado a la soledad debido a mis horarios de trabajo.

El 23 de mayo fue uno de esos días en que uno se arrepiente de todo y pare que nada vale la pena. Por suerte estaba ella.

Mi propia letra escarlata

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Feliz 14 de febrero

La letra escarlataHoras antes de que el día 14 apareciera en el calendario de mi reloj, terminé de leer La letra escarlata, del imprescindible Nathaniel Hawthorne. Cuando hablo de esta novela los que me escuchan recuerdan la versión fílmica. Para mí esta novela fue más que un descubrimiento, fue el bálsamo que calmo la espera.

En esta ocasión también buscaba algo, como cuando encontré aquel libro Invierno Mediterráneo por aquellos días en que la M empezó a meterse en mi cabeza como letra y personaje, y en mi vida como mujer y amor. En la novela del norteamericano Hawthorne quise encontrar una justificación, pero ni siquiera Nathaniel, con el extenso prólogo autobiográfico, ni con la conclusión de la obra pudo responder a mis preguntas.

Los prejuicios de una época oscura no permiten que el amor entre dos seres humanos se concrete. ¿Otra lectura de amores imposibles? No, la mejor lectura sobre amores imposibles. La fatalidad de Ester Pryne y de Arturo Dimmesdale se convierte en una maravillosa Perla, en la que durante siete años se esconderá el secreto de una transgresión.

Lord Byron decía que la venganza es dulce, sobre todo para las mujeres. Ester no se pudo vengar de la vergüenza pública a la que estuvo sometida en el poblado de Nueva Inglaterra, pero supo vivir con honor, sin desfallecer porque Arturo solo toco su cuerpo una noche, en ese instante se convirtió en el amor de su vida.

Ester, una de esas mujeres bellas, que aunque quieran no pueden ser mejor porque la perfección no existe, protagoniza una batalla de siete largos años, aceptando bochornosas acusaciones de brujería que la asociaban con el hombre negro, del cual decían se paseaba por el bosque con un libro bajo el brazo comprando almas para el señor oscuro.

Ester tenía un pasado interesante; Arturo pudo ser un gran escritor. Ester fue obligada a llevar una letra A escarlata en el medio del pecho como señal de advertencia; Arturo se flagelaba llevándose la mano al corazón para esconder la cicatriz de su gran amor.

El hombre encuentra el amor una sola vez en la vida, las mujeres hacen del amor su historia de vida. Arturo transgredió el celibato legislado por Dios con el fin de escuchar la música sobre la verdad desconocida. Ester amó a un hombre rico, pero Arturo le dio a Perla, único sentido para su vida.

La manera en que el pueblo de Nueva Inglaterra trató a Ester, juzgándola por un comportamiento que hoy parece natural, es la mejor demostración del carácter de los habitantes de ese efímero puerto. De acuerdo con Evelyn Cunningham: “las mujeres suponen el único colectivo oprimido de nuestra sociedad que convive en asociación íntima con sus propios opresores”. Y en esa convivencia se mantuvo Ester durante siete años protegiendo el nombre del otro pecador.

Es el adulterio un tipo de amor clásico de todos los tiempos, un amor verdadero que solo podrá ser descubierto cuando dos cómplices dan y reciben mutuamente contribuyendo al suicidio del alma con las heridas que provoca el cuchillo de la afrodisíaca belleza.

Ester ganó una fama inmerecida, como si el ojo de Dios siempre la viera. Obtuvo una popularidad problemática, ganada por unos trompeteros ángeles que no paraban de señalarla. Su belleza fue reducida a una letra A color escarlata, su cabellera se escondió en una gorra y nunca más se volvió a ver su piel sino en sus manos y en su cara. Su Perla en cambio “era tan pura y bella como un lirio que hubiese florecido en el Paraíso”.

Por su parte Arturo de tanta infelicidad acumulada comienza a odiar, a despreciar. La malignidad aparece en su corazón provocando en su intelecto unos monólogos de espasmo con los que se provocaba el deseo gratuito de ser perverso, de ridiculizar todo lo bueno y santo. Se declaró enemigo del Rogelio, antiguo esposo de Ester. Y como continuación de las tentaciones se dotó de un conocimiento oculto, amargo y homicida que lo obliga a suspirar por última vez frente a todos los habitantes de Nueva Inglaterra, acostado en el tablado donde se juzgó a Ester, quien lo retuvo en sus brazos cuando la luz se encendió al final del camino.

Esta obra recrea el ambiente más o menos puritano de aquellos primeros años del siglo XIX. Algunos críticos la ubican dentro del llamado Romanticismo oscuro, movimiento en el que el más alto pedestal es ocupado por Edgar Allan Poe.

Después de la lectura de esta novela quisiera agregar como me siento en este 14 de febrero: Y ahora así ando, soltero y creyendo que sé mucho de mujeres porque no me he casado. Nutro la belleza de la cara de M cuando me contamino con estas lecturas. Yo sé que no soy su único problema, pero mientras ella llora yo la recuerdo, haciendo de ese tipo de pensamientos una función intelectual que me conduce a una dificultad.