Donde habita el orgullo

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Comunidad Las TerrazasEn la actualidad no se pueden manosear ideas sobre el Desarrollo Sostenible sin hablar del Ecomuseo Comunidad Las Terrazas. El lugar es como un embaucador espejo donde se refleja la belleza del progreso del pueblo en confluencia con la naturaleza, sustentado por sus propios habitantes y establecido para ellos desde hace más de tres décadas.

Un Centro de Referencia del Ecomuseo, ubicado en el Centro social, cultural y comercial del lugar, alberga las referencias a la historia local y expone los ejemplos y experiencias del fluctuante suceder comunitario para el curioso visitante o el investigador preguntón. Sus muestras sintetizan y dan fe del compromiso de la Comunidad de respetar y conservar el patrimonio histórico-cultural.

Esta sala se enriquece con las investigaciones sociales, las encuentas periódicas, la búsqueda arqueológica, las exploraciones medioambientales y las curiosidades históricas consecuentes con su ubicación geográfica.

En la región convergen ruinas antiguas haciendas de unos 34 cafetales edificadas entre la exuberancia de la Sierra del Rosario por colonos franceses, tras la revolución haitiana (1791-1804). La conservación de sus arcos y paredes depende de los pobladores e investigadores, pero está a cargo de la dirección del Centro de Referencia en la persona de Analia Piña, devenida terracera por el tiempo y el amor.

La especialista, en pasadas conversaciones ha comentado que ese proceso de preservación a nivel arqueológico incluye sitios de significación donde se aprecien las huellas del auge de esa modalidad de plantación cafetalera. Un mapa ilustra el pasado auge cafetalero y varias gigantografías los restos de aquellas antiguas casonas, almacenes, áreas del proceso fabril, muros y presuntos barracones para los esclavos.

Los testigos que por allí pasan también aprecian archivos históricos como documentos de tenencia de tierra entregados a los campesinos, una carta del General Pedro Díaz durante la Guerra Necesaria e la que se informa sobre la muerte del Titán Antonio Maceo y que fue redactada en un campamento cercano a las oficinas que rigen el Complejo Turístico.

Además una muestra fotográfica exhibe la simbiosis del mundo verde y silvestre de la serranía, con la modernidad de las edificaciones de la comunidad, las cuales poseen techos a dos aguas de teja criolla, ventanas de madera de dos hojas, y están adornadas con los colores anaranjado, azul y blanco, que recuerdan una fuerte influencia del pop-art en el momento en que fueron diseñadas.

En otra pared un mural gigantesco muestra las fotografías de los embrionarios pobladores de la comunidad, campesinos con olor a humo de carbón, además de otros fundadores, constructores y choferes que colaboraron con la vorágine constructiva, de los hijos de aquellos primeros habitantes, de los actuales pueblerinos y hasta de las nuevas generaciones que por allí rondan.

El Centro de Referencia es como una postal del patrimonio cultural y natural de la campiña, donde los visitantes encontraran vivencias e información documental al recorrer la instalación de la mano de especialistas en historia local. En el sitio se referencia la confluencia de una peculiar biodiversidad con la rica tradición campesina, aspectos que conforma el orgullo terracero. Una imagen que se sostiene por su atractiva propuesta de desarrollo y adquiere fama por su auténtico turismo de naturaleza.

Por Manuel Alejandro Hernández Barrios

manu.hdez32@gmail.com

La familia, secreto de la diversión

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Centro Mixto República Oriental del Uruguay

Por ARLENIS DUARTE DIEGO (arlenis@artemisadiario.cu)

MANUEL ALEJANDRO HERNÁNDEZ BARRIOS (manu.hdez32@gmail.com)

Cada visita predice una relectura del paisaje donde el visitante siempre encuentra nuevos detalles entre todo ese imaginario. En el Eco-museo Comunidad Las Terrazas confluyen historia, tradición y cultura entre la naturaleza del idílico paraje de la serranía.

Una vez allí los recorridos perecen no tener itinerario previsto. Las expectativas del visitante quedan satisfechas con la simple acogida de los habitantes del poblado, la pureza del aire que se respira o con la deliciosa amargura de un café al Aire Libre.

Escuela y comunidad

Una parada intencional al Centro Mixto República Oriental del Uruguay predice la sostenibilidad de ese proyecto social.

La singular y típica estructura de esta escuela asombra por su sencillez arquitectónica en contraste con la calidad de su claustro, el cual cuenta con 16 master de 52 profesores. Además, confluyen en el plantel las enseñanzas primaria, secundaria y técnico-profesional con una matrícula general de 272 estudiantes. Conjuntamente cuentan con un aula anexa de la escuela especial José Luis Tasende del municipio Candelaria.

Desde 1998 esta institución educativa pertenece al plan de escuelas asociadas a la UNESCO por lo que prioriza diferentes proyectos como la Ruta del esclavo, Aprender para el futuro y otros vinculados con el cuidado del medio ambiente al encontrarse enclavados en la Reserva de la Biosfera Sierra del Rosario.

De las instituciones escolares de Artemisa, ésta pudiera ser la que más cumple con el propósito de convertirse en el centro cultural más importante de la comunidad. No hay lugar del poblado donde no se hable de la relevancia de la misma para cada evento que allí acontece. Los habitantes refieren que el trabajo desarrollado por alumnos y maestros logra la interacción necesaria entre la escuela, la comunidad y el medio ambiente.

Centro Mixto República Oriental del Uruguay

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Noche con mi familia

“La familia unida por la semejanza de las almas es más sólida, y me es más querida, que la familia unida por las comunidades de la sangre”, sentenció José Martí.

Con ese precepto, José Miguel Guzmán, asesor del programa de la Unesco en el centro, desarrolla el proyecto Noche con mi familia, una experiencia comunitaria que surge por la necesidad de ampliar el horizonte recreativo y crear vínculos entre la mencionada institución educativa, los niños y los padres.

A través de distintas dinámicas y juegos trabajan en el fortalecimiento de los lazos familiares, el amor y el respeto. Su principal objetivo es integrar a la familia y a la comunidad al proceso docente-educativo y así apoyar el trabajo del consejo de padres.

Dentro de las propuestas que presentan incluyen la preparación integral del ser humano desde una mirada social, ambientalista, intercultural e integracionista, haciendo énfasis en la formación de valores.

En dicha actividad nocturna participan estudiantes de primaria y secundaria con sus respectivas familias. Como su frecuencia es mensual, cada mes le corresponde a una de las enseñanzas realizar juegos, durante aproximadamente una hora, donde la interacción entre unos y otros permite distinguir cuánta comunicación existe entre padres e hijos.

Distintas son las secciones que conforman el guión del evento: Para conocernos mejor, Yo imito a…, Lo tomas o lo dejas. Al mismo tiempo, se presentan de libros para fomentar la lectura y se debaten diferentes temas según la concepción del tema programado.

La Casa Club comunitaria acoge el proyecto de forma tal que se vean involucradas la mayor cantidad de personas posible.

Y así transcurre otra noche terracera en la que se renuncia a la rutina casera para ayudar a construir un mundo mejor y sostenible en el que todas las edades sean partícipes de la diversión.

 

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La naturaleza, templo universal

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Por Manuel Alejandro Hernández Barrios

manuel@artemsiadiario.cu

La naturaleza, templo universal, alberga la vida como un eterno presente. A veces uno camina por ella sin admirar ese coloreado tapiz, y la ensucia, y tira un papelito o el envoltorio del caramelo o la lata, porque hay ruidos que llaman la atención.

En Artemisa el rojo de las llanuras contrasta con el verde de las montañas en una matriz agroecológica conformada por espacios para el cultivo y la ganadería y por áreas dedicadas a la protección del medio ambiente y a todas las especies de animales y plantas que lo conformen.

Desde 1985 la Reserva de la Biosfera Sierra del Rosario se encarga de la conservación y la gestión ambiental de 25 mil hectáreas de bosques tropicales y semideciduos al norte de esta provincia. Ese espacio es administrado por los especialistas de la Estación Ecológica radicada en las afueras de la Comunidad Las Terrazas, desde donde se realizan proyectos de investigación que indagan en los aspectos de la interacción naturaleza-comunidad y su vinculación con el turismo, descubriendo en esa coexistencia una relación sostenible.

La Estación desarrolla estudios y monitoreos de la biodiversidad y su medio ambiente en el territorio. Ha realizado el inventario de la flora y la fauna de la Reserva, y es la institución rectora de la conservación y cuidado al medio ambiente. Además, sus especialistas realizan estudios de impacto ambiental y actúan como vanguardias de la educación y divulgación ambiental.

Esta Área Protegida de Recursos Manejados abarca los municipios de Artemisa, Candelaria, Bahía Honda y Mariel y es administrada por una Junta de Administración. En ella habitan el llamado lagarto de río, especie exclusiva de la región; la que pudiera ser la rana más pequeña del mundo; más de una veintena de especies de aves endémicas de Cuba y otro centenar pueden ser observadas allí, por ello fue declarada además como Área Importante para la Conservación de las Aves (IBA).

Son los murciélagos los mamíferos con mayor número de especies en la Sierra del Rosario. También, aunque en escasas poblaciones, puede verse el venado y la jutía, ambos en veda permanente.

De las ocho comunidades distribuidas en la Reserva, la mayor y más original es el Complejo Las Terrazas, que aporta un agradable contraste insertada en el paisaje natural, con modernas viviendas de techos de tejas y ventanas que abren hacia el exterior. Los atractivos naturales y culturales se combinan allí de manera armónica, siendo éste un sitio donde mejor se puede ver una sostenible interacción hombre-naturaleza en Cuba.

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Gestionar el futuro

Fidel Hernández, Premio Provincial de Medio Ambiente 2015
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Más de una especie está en peligro. El ser humano es el mayor responsable, por su transgresión constante contra la naturaleza. La industrialización y el consumo desmedidos conducen a la destrucción de lo que pudo ser el paraíso. Pero existe más de una alter-nativa para salvar al planeta desde nuestro pedacito. Continuar leyendo

La crónica de vida de un campesino que va más allá de los caprichos de la naturaleza

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Autor: Manuel Alejandro Hernández Barrios

Veinticinco años después, en un sillón azul, Francisco Montano habría de recordar aquel año de 1987 cuando decidió abandonar la tornería para iniciarse en el oficio de agricultor. Aquella tarde el torno fue sustituido por el arado.
Por entonces no habían cochiqueras, ni pozos de agua y la veintena de casas de los alrededores eran de madera y el camino solo llegaba hasta la cantera donde las prehistóricas piedras eran extraídas como huevos en grandes cunas móviles de hierro.
Cuba era próspera, y faltaban dos años para el holocausto económico, pero ya las cosas se señalaban con los dedos, como en alerta.
En 1998, después del amargo Período Especial, Pillín –como reconocen a Francisco Montano- dio a conocer su intención y se inició en la cría de cochinos en un convenio con la Cooperativa de Créditos y Servicios Caridad Díaz, del municipio Candelaria. Dos años después participó en el primer encuentro nacional de criadores de cerdo, donde aprendió todo lo que hasta ahora sabe de esos animales.
En la zona había unos pocos pozos de agua. Por lo que la noticia provocó gran alboroto en el caserío. Sin embargo, con unas pocas cabillas, unas cuantas tablas de pino y la ayuda desinteresada del hermano inventó una cochiquera, la cual modernizó en el año 2000 con los canelones y las barras de hierro de una cochiquera cercana que el estado decidió desmantelar para reutilizar el terreno donde estaba.
Hoy Pillín sonríe porque parece haber encontrado una vena subterránea con agua suficiente como para aguantar la sequía del año 2003, cuando todos los pequeños pozos de la zona se secaron y los vecinos acudieron a él con pipas y carretones.
Así Francisco conoció la intención de su apodo, avizoró su futuro y el de su familia, construyó una extensa cerca perimetral de piedras para proteger el patrimonio doméstico, y plantó sus tres hectáreas de tierras con plátanos, frijoles, maíz y ajo. Hoy tiene diez manzanas sembradas de frijoles, que recogidas representan entre sesenta y setenta quintales, en dependencia de las condiciones naturales del año.
Meses después construyó el primer digestor para la producción de biogás en la zona. Fue un modelo “tubular”: su forma es dos cilindros de cemento. El segundo de “campana fija”: un cubo de mampostería herméticamente cerrado. El tercero, un par de piscinas redondas con una “campana móvil”, donde la presión del gas mantiene a las tapas de hierro de manera que simulan una caldera gigante.

Digestores

Digestores

Estos tipos de reciclaje convierten cantidades inexactas de residual orgánico en Biogás, un tipo de combustible renovable que se obtiene a partir de la digestión de prácticamente cualquier tipo de material orgánico. Ese producto se mantiene en el digestor hasta que se seque, solo entonces se debe limpiar su interior.
Francisco, no es corpulento, tiene bigotes y calza botas. No usa sombrero, sino gorra. No fuma, no toma ron, ni siquiera se “espanta” el buche de café caliente de las mañanas. Trabaja solo o con unos pocos ayudantes –dos en la cochiquera y uno en el campo- desde las seis de la mañana y hasta las doce de la noche, cuando al fin se acuesta al lado de su mujer. Es un campesino con ingenio y una alborotada imaginación con la que va más allá de los caprichos de la naturaleza. No le gusta hablar para muchos, ni para periodistas, pero sabe demostrar la importancia de lo que tiene y la necesidad de lo que hace.
Construyó a unos metros de su casa una presa para la recolección del agua que destila la materia orgánica retenida en los digestores. Ese residuo líquido es utilizado para regar la siembra como un fertilizante alternativo de gran valor.
Los beneficios de sus útiles invenciones le han servido para enmendarse en el trabajo por cuenta propia. Cuenta con la patente de elaborador-vendedor en punto fijo. Tratado que le permite afiliarse a la seguridad social.
Su mujer cuenta con la ayuda de dos asalariadas. En la cochiquera, dos peones mantienen limpios los corrales, sirven el pienso y cuidan las 18 horas de sueño de los cien cerdos. Mientras, en el sembrado Francisco Montano se apoya en la ayuda del quinto de sus empleados. Además, como cuenta con la disposición de su hermano, él puede participar en varias labores a la vez.
Su producción es estable y tiende a aumentar. No es fácil sacar a este hombre del trabajo. Sus apresuradas apariciones ante las visitas están determinadas por un horario, porque el día no se puede ensanchar. Pero en la misma medida en que sus resultados crecen, es mayor su preocupación por el impacto en el entorno, satisfactoria situación que siguen los especialistas de la Delegación Provincial de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.
Pillín se mantiene al tanto de la producción, dirige el trabajo y además explora palmo a palmo su hábitat en busca de vulnerabilidades que puedan contaminar su microambiente. Esta perspicacia le permite mantener una situación higiénico-sanitaria favorable, manteniendo a raya los posibles potenciales contaminadores que pudieran aparecer. Ejemplo de ello constituye el adecuado manejo que mantiene con los residuales líquidos.
Con la esperanza de desarrollar ese espacio tomado en usufructo, se mantiene Francisco Montano. Espera la sonrisa del futuro para perfeccionar su trabajo y así producir más. Hasta el momento sus conjeturas han funcionado y recita sus declaraciones con el tono de un campesino orgulloso de lo que ha hecho. Ha encontrado más de una piedra y varios hierros oxidados pero su trabajo resuena más allá de la empedrada cerca. Su empeño ha desarticulado más de una armadura burocrática y sin embargo no cuelga de su cuello relicario alguno que lo proteja, solo el sudor debe correr por su piel.

El hombre es Medio Ambiente

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Los chamanes de tierras lejanas y selváticas, los druidas de la vieja Europa, los brujos africanos y hasta los tres dioses de la India, todos creen en el poder de la naturaleza. Nadie sabe si fue un todopoderoso o si la Hipótesis Gaia es real, lo que todos sabemos es que el hombre fue creado para estar en consonancia y en contacto directo con la naturaleza.
Escuchamos hablar del hombre y su relación con el medio ambiente, del hombre que maltrata al medio ambiente, del otro que lo cuida, del medio ambiente que nos rodea, o del medio ambiente en que vivimos; todos estamos equivocados, llevamos años mintiéndonos, hemos sido engañados por la propia naturaleza y su sabiduría nos vence una vez más.
¿Pero qué cataclismo es este? ¿Quién escribe estas cosas? ¿Habrase visto semejante afirmación? Así se preguntarán muchos, otros más sensatos leerán hasta el final.
A otra pregunta, ¿qué es el Medio Ambiente?, comúnmente se responde así: las aves en sus nidos, los ríos llenos de peces, los árboles y el oxígeno que proporcionan, los animales en el bosque, o cualquier otra idea zoológica o botánica que aluda a todo lo vivo que no sea el hombre. Por tanto, entendemos que el Medio Ambiente es lo presente, lo que está junto a los seres humanos, con lo que se convive.
Recientemente se celebró el 5 de junio, y no fue precisamente el cumpleaños de Polo que bien merecido es, sino una tradición más vieja, próxima a cumplir 20 años, y que es la Jornada Científica-estudiantil por el día Mundial del Medio Ambiente. Una vez más se reafirmó lo importante que es el cuidado y la preservación del Medio Ambiente.
¿Fuimos una vez más, engañados? No. Nos comportamos nuevamente con insensatez: No acabamos de entender que el hombre también es Medio Ambiente, que no solo forma parte de él, sino que lo conforma, que es una pieza más de ese inmenso rompecabezas que es el planeta Tierra.
Debemos recordar que la existencia del hombre se funda en su relación con la naturaleza. Es ella la que proporciona todo lo necesario para vivir y desarrollarnos, y nosotros los que proporcionamos un eslabón más en esa cadena evolutiva. Por ende, es el hombre parte del Medio Ambiente tanto como el Medio Ambiente es parte del hombre.
El filósofo y escritor Voltaire sentenció que “la naturaleza vuelve a los hombres elocuentes en las grandes pasiones y en los grandes intereses”. Si no fuera así entonces no existiría la literatura, la poesía, la pintura, el cine, la fotografía, porque la principal influencia en todas las artes es la naturaleza.
Confucio fue otro filósofo, pero esta vez chino y fundador del confucianismo. Él decía que “si sirves a la Naturaleza, ella te servirá a ti”.
Debemos tener presente que la tierra y sus componentes naturales, que son tan beneficiosos, no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos, porque ellos son tan hijos nuestros como nosotros de la tierra, y sentirnos hijos de la tierra, es ser parte del Ambiente. Y digo solo ambiente porque recuerdo una graciosa y sabia frase que alguien siempre me recuerda y que dicta lo siguiente: “quizás eso de medio es porque nos hemos robado la mitad”.

Las llamas cesaron y la tristeza quedó

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Las llamas del infierno se han escapado. Estamos en la temporada de incendios forestales y parece que este año es uno de los más incendiarios de la historia. Estos se producen por negligencias del hombre o por combustión química producida por el calor.
Las zonas de mayor ocurrencia de incendios, en el 2010, fueron las malezas y desperdicios sólidos (49,4 %), fundamentalmente por la sequía y la negligencia humana, informó un artículo publicado por Granma el pasado 11 de mayo, el cual añade que los bomberos participaron en más de 24 mil servicios en el año 2010, a razón de 66,6 hechos diarios, entre los que figuran el rescate y salvamento, el aseguramiento operativo, y los incendios, entre ellos los incendios forestales.
El “dar candela” es un echo que se da frecuentemente en los terrenos de los guajiros para que la hierba se rejuvenezca o para aprovechar el área en la siguiente cosecha. Esta hoguera puede llegar hasta la carretera si no se le cuida, las consecuencias pueden ser desastrosas. Hay que recordar que los accidentes de tránsito figuran entre las principales causas de muerte del país.
En la Sierra del Rosario el fuego no ha cesado, y no me refiero a un tiroteo como los que están ocurriendo en Libia.
Un bosque de pinos machos, especie que brinda una fuerte madera utilizada por la industria nacional, fue atacado por un severo artista: el fuego. A un lado de la carretera se muestra un verdor total, típico de esas montañas. Al otro lado, como una antípoda, el destacado fuego realizó una de sus peores obras. La naturaleza muerta con abundante color carmelita en los resecos árboles se mezcla con un gris triste y cenizo. El negro quemado funciona como manchas que proponen un agudo impresionismo.
Como un cuadro de Lam, o de Monet, lleno de figuras sin trazos, pero con una excelente técnica escondida en su pasado, así es hoy ese bosque de pinos donde está naciendo la esperanza.