Postal de Las Terrazas

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para una postal de Las Terrazas

para una postal de Las Terrazas

Por: Henry Fernández Alomá
Hace algunos días me fui muy tempano al puente en la entrada a la comunidad. Buscaba captar con mi cámara una “postal de Las Terrazas”. Esa imagen representativa y simbólica que poseen algunos lugares del mundo, y que nuestro pueblo con su gran belleza también debería tener. Traía en la mente la imagen del Valle de Viñales visto desde el mirador del Hotel Los Jazmines, o la de La Habana captada desde el Castillo del Morro. Sin embargo, fui sorprendido por otra imagen, la de los rostros de los niños que a esa temprana hora caminaban hacia la escuela. Estas sonrisas despreocupadas me animaron a algunas consideraciones.
El pasado mes de febrero, algunos jóvenes, hijos de fundadores del Plan, nos hablaron del futuro de la comunidad. Unos se mostraban esperanzados, otros tenían dudas de que todo pudiera mantenerse. Eso sí, todos coincidieron en que el esfuerzo y la voluntad que movió a nuestros padres a construir el lugar donde habitamos, es algo que nosotros ahora no seríamos capases de realizar. Y es que el gran logro de aquellos tiempos, fue que la gente sacrificara sus pequeños proyectos de vida, en pos de un futuro común.
Una tendencia de la vida moderna es el aislamiento. Esa burbuja de cristal que muchos nos construimos para protegernos de un mundo, cada vez más hostil. Pero encerrados en ella no vemos venir otros grandes problemas que pueden afectarnos a todos, haciendo estallar esta pompa y dejándonos definitivamente vulnerables. Porque como alguien escribió una vez: “ningún hombre es una isla en sí mismo”.
Algunos jóvenes vivimos justificando, con el hecho de que la historia no nos dio la oportunidad de destacarnos. Pues ahora tenemos la extraña fortuna de vivir en primera fila, el momento de tomar conciencia y cambiar las cosas, o verlas perderse para siempre. Una vez le oí decir a una savia mujer: “hay quienes no siembran una mata de mamey, porque dicen que no les alcanzaría la vida para verla dar frutos… Entonces cabría preguntar: ¿los mameyes que ahora comemos, quien los sembró?”.
El mes de abril estará dedicado a celebrar y reflexionar sobre las más jóvenes generaciones. Parece un buen momento para mirar más allá de nuestra isla personal, hacia el horizonte de todos. Solo si lo logramos, los rostros sonrientes de nuestros hijos, seguirán siendo la verdadera “postal de Las Terrazas”.

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El poder del siglo XXI

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El poder del siglo XXI

Por estos días me he detenido a leer la culminación de la famosa trilogía de Alvin Toffler: El cambio del Poder. Autor futurista que junto a su esposa Heidi Toffler se ha encargado de pronosticar los destinos del presente siglo XXI.
El shock del futuro, La tercera ola y El cambio del poder son los integrantes de la serie. La revolución de la riqueza es otro de sus famosos libros.
En una necesidad de determinar como el ser humano ha llegado a parar en lo que denomina la tercera ola, Toffler realiza un agudísimo ensayo con observaciones desde la economía hasta la sociología. Para pronosticar hechos futuros, Toffler considera que las tres fuentes de poder fundamentales son: la violencia, la riqueza y el conocimiento. Elementos necesarios para el desarrollo vertiginoso de las economías más fuertes a nivel mundial.
¿Qué sucede? Para Toffler, la riqueza del futuro consistirá en el intercambio de datos, información y conocimiento. El conocimiento será el principal elemento de poder y estará determinado por símbolos electrónicos, lo que convertiría a las economías en supersimbólicas.
La violencia por su parte en un inicio se ejercía con el trabajo forzado, después con el látigo, en el futuro Toffler cree que la ejercerán las máquinas en esas guerras llenas de máquinas que vemos en las películas. Por eso no me impresionó leer en Granma sobre la nube electrónica que Qatar piensa crear para el mundial de fútbol en el 2022. La violencia en nuestros días no es necesaria, si el enemigo no tiene información y conocimiento eso ya lo perturba.
Propone una organización histórica consistente en tres olas fundamentales:
La Primera Ola es la agrícola-ganadera. En los inicios de la civilización cuando el hombre se comienza a agrupar en aldeas y el crecimiento demográfico aumenta. Los humanos sienten la necesidad de cultivar la tierra y así surge el trabajo como fuente de riqueza. La aldea era una gran familia en la que todos participaban por igual. El individuo individual surge como prosumidor, producía para vivir de lo propio. La fuente de energía fundamental era el esfuerzo físico y la comunicación se realizaba uno a uno, cara a cara.
La Segunda Ola comienza con la Revolución Científico-Técnica o Industrial. Surge la máquina de vapor y la imprenta por lo tanto se empieza a comunicar mensajes de un emisor a varios receptores. La producción en serie da inicio a una nueva era donde los recursos naturales comienzan a ser explotados irracionalmente para satisfacer necesidades porque la sociedad se divide en clases y existen productores y consumidores. Esto da pie a que surjan las corporaciones, algunas de las cuales todavía hoy existen. La forma de organización social fue la Familia Nuclear, consistente en un padre, una madre e hijos.
La Tercera Ola, época de personalización, descentralización y desmasificación. Momento en que la soledad es uno de los temas más estudiados por sociólogos y es terreno recurrente para aquellos individuos fetichistas y enajenados que surgen producto a las nuevas tecnologías las cuales les evita el contacto con otras personas y les proporciona productos en serie y varios ejemplares del mismo que el puede escoger por “libre” determinación. Las comunicaciones en esta era de las soledades se producen de varios a varios, posibilitando que un usuario sea consumidor y productor de conocimiento y no tenga que depender de la información ofrecida por el gran medio. Quizás lo más interesante de este período sea la aparición de familias monoparlantes, unipersonales, por relaciones de amistad, la convivencia estable entre personas de diferente sexo sin tener relaciones sexuales, la convivencia de personas del mismo sexo en alquileres, las familias hijo-madre-tía, las familias hijo-madre-abuela, las parejas homosexuales, etc.
“Estamos en la era de las chimeneas”, comenta refiriéndose a esta tercera ola en la que convivimos los seres humanos de hoy, donde el conocimiento es infinitamente ampliable, ya que será producido por prosumidores tecnológicos conocedores de la riqueza de los símbolos.
Se aísla de determinar un sistema estatal y político que rija en el futuro, se sujeta solo a mencionar que “la burocracia es la más predominante forma de poder en todos los países de las chimeneas”, la cual está determinada por la violencia, la riqueza y el conocimiento y se aplica a través de las más disímiles infotácticas y metatácticas que puedan existir, lo mismo en la Europa Oriental que en el occidente desarrollado que en el lejano oriente allá donde el sol nace y es más rojo.
El libro está repleto de elementos que determinan las nuevas fuentes de riqueza: el conocimiento. Datos que establecen el transito del poder desde las armas hasta el conocimiento, estableciendo a este último como el poder del siglo XXI.

Historias de hombres y casas

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Por Henry Fdez Alomá

Existe entre los seres humanos la tendencia de crear categorías y encerrar cosas en ellas, supuestamente para comprenderlas mejor. Entre las cosas que más tratamos de clasificar nos encontramos nosotros mismos. Por ejemplo, uno de los criterios para hacer esas divisiones es la imagen de nuestras casas.

Algunas personas valoran a los demás por el tamaño y el lujo de los lugares donde habitan. Otros se han interesado por cómo éstos cuentan nuestra historia y el modo en que hemos vivido.

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¿Hay tesoros en la Sierra del Rosario?

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Por Henry Fdez Alomá

A menudo escuchamos relatar antiguas leyendas de la Sierra del Rosario, mitos heredados de una tradición oral pasada a través de las generaciones, pero creíbles aún para algunos. Una de las que ha resistido el tiempo y la modernidad llegando hasta nuestros días, es la existencia de tesoros enterrados en los cafetales, cuyas ruinas se encuentran dispersas por la serranía. Esta idea alentó en el pasado a muchos al saqueo y la destrucción de algunas de estas vetustas haciendas. Y como para algunos persiste la sospecha, trataremos de aclarar las dudas al respecto.

Digamos que hay dos noticias que dar a nuestros lectores. Comenzaremos por la mala (para salir de ella): Los cafetales del siglo XIX en nuestro país, han sido desde hace mucho tiempo objeto del interés de varios estudiosos de la historia. Desde que en 1961 el arqueólogo Boytel Jambú realizó investigaciones en el Cafetal Isabelica (Sierra Maestra), muchos sitios de este tipo han sido intervenidos arqueológicamente. Algunos de ellos en la Sierra del Rosario como los cafetales San Ramón de Aguas Claras, La Unión y Buenavista. De ninguna de estas excavaciones se extrajeron botijas ni cofres repletos de oro, ya que evidentemente si uno de estos hacendados iba a abandonar su plantación para partir a otro sitio, llevaría consigo sus riquezas, no las enterraría en un lugar al que quizás nunca más regresaría.

Pero he aquí la buena noticia: ¡Sí hay tesoros en estos maravillosos lugares!, donde cada fragmento de cerámica o cristal nos cuenta un pasaje de la vida de estos inmigrantes, que fomentaron los primeros asentamientos humanos en la sierra virgen. Cada trozo de cadena o machete oxidado nos susurra la historia de resistencia de los hijos de África, que llevaron sobre sus espaldas la lacerante carga de la esclavitud. Cada huella en las rocas de estos muros revestidos de musgos y curujeyes es un capital de conocimientos, un vestigio del legado histórico de los primeros habitantes de estas montañas que debemos preservar, para que llegue como un tesoro a las futuras generaciones.

Los Perros que sirven

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El Perro es un mamífero carnívoro considerado el primer animal domesticado y el más conocido mundialmente en esta actividad. Existen asociaciones dedicadas solo a una raza en específico y algunas constituciones de países del primer mundo han dedicado al menos un artículo a este animal.

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Por los Caminos de la Sierra del Rosario

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En los últimos días del mes de agosto del 2010, a Javier Montenegro y a mí se nos ocurrió realizar un trabajo audiovisual explicando la necesidad de conocer la existencia de las once áreas protegidas que tendrá la nueva provincia de Artemisa.

Fidel Hernández, director de la Reserva de la Biosfera y de la Estación Ecológica Sierra del Rosario, fue el guía de nuestra expedición. Continuar leyendo

Duporté: Orquídeas bailarinas y pantuflas aladas

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Dios creo las cosas, así aparece en génesis, y desde su lugar las vio separadas y les parecieron buenas, luego las unió y les parecieron mejor. Así pienso cuando veo la obra de Jorge Pérez Duporté. El creador y su obra.

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