Hasta que arrancó otra vez

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Horas intensas fueron las que se vivieron la tarde noche del nueve de septiembre y la madrugada y la mañana del siguiente día. Yadriel Salomón Piedra Macón, fue uno de los vivió aquellos instantes por primera vez en su vida. Lleva cinco años trabajando como operario A de la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras y nunca había visto algo parecido por allí.

Cuenta que en la mañana de aquel nueve de septiembre se preparó sicológicamente pues se avecinaba una jornada bastante tensa. Debía cuidar muchos de los sistemas que dan vida a la CTE Antonio Guiteras, el de la lubricación, el de izaje, el de generador, el de cellaje, que no se deformara el eje de la turbina.

En más de una ocasión tuvo que salir en pleno oleaje, cuando más duro arreciaba el ciclón, de la sala de control para realizar diferentes operaciones. Hubo que ir a la casa de hidrógeno para incomunicar todas las botellas de hidrógeno para evitar una explosión en el generador de la turbina. Hubo que poner en servicio el grupo electrógeno de la planta y 15 minutos después el oleaje lo arrastraba lejos de su posición original. En la sala de control se quedaron con todas las computadoras apagadas y hubo que hacer todas las operaciones de forma manual.

Los bloques rompeolas se movían, al igual que los contenedores, como si se empujaran cajas de cartón. Los momentos vividos por Yadriel eran impresionantes. Salían en grupos de cuatro integrantes para cuidarse unos a otros y para ver más. Muchas horas permanecieron preocupados porque el eje había dejado de girar. Esa pieza no puede sufrir bruscos cambios de temperatura porque eso puede contribuir a que se deforme.

A las diez de la mañana siguiente se pudo poner en servicio el girador y un alivio esperanzador se les dibujó en el rostro: el eje de la turbina estaba en perfecto estado. Unas 36 horas llevaba Yadriel casi sin dormir. Los nervios y el cansancio le hicieron especular que ni en seis meses se podría arreglar aquel desastre.

Primero, todos los trabajadores, incluyendo los administrativos, de la planta se sumaron a las labores de recuperación. Después, se inspeccionó cada equipo y se evaluaron los daños que sufrieron. A los diez días pudieron recoger el grueso de los escombros y llegar al sótano de circulación.

Echar a andar la planta otra vez fue reconfortante. Verla andar fue gratificante. Sentirla fue emocionante. Arrancó como si nada hubiera pasado. Tiempo después ya volvía a producir sus originales trescientos mega watts, una capacidad que antes de la recuperación parecía inalcanzable otra vez. En la actualidad hasta más brillo ostenta. Valió la pena la maratónica tarea.

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Carlos Manuel Álvarez: Carta de libertad a los peloteros cubanos

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Hypermedia

Hace un mes, un par de horas después de que Messi le anotara tres soberbios goles a Ecuador en las eliminatorias sudamericanas y clasificara a Argentina de manera directa al Mundial de Rusia en el verano de 2018, tuve que conversar por wasap con un porteño con el que nunca antes había cruzado palabra y, aunque no estaba obligado a decírselo, desde luego, sino que podía ir directo al asunto que nos ocupaba, me dio por ensayar un gesto de camaradería bastante imbécil y lo felicité por la victoria.

Pero al hombre le daba lo mismo, o no le daba lo mismo, sino que todo ese festejo le parecía mal, es decir, el futbol de su país, y particularmente sus inmorales páginas de gloria, le provocaban profunda aversión. El Mundial del 78 fue comprado por la dictadura, el Mundial del 86 fue ganado con trampa, después del gol con…

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Out of my Window

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Afuera, del otro lado de la venta, pasa Luca Brasi en un carro de seis cifras de precio a dar una ronda. Aunque no encuentre lo que busque, la ronda hay que darla con la música por encima de los decibeles permitidos. Otra canción suena en la esquina como si le hiciera falta ese fondo musical a la cuadra. Sale por las persianas de una ventana y llena el ambiente de una presencia quizás no deseada. Más allá de mi ventana, en la esquina, los hombres juegan al cuatro esquina, al taco y al dominó, apuntan números entre rayas y círculos en cualquier pedazo de papel, se agarran a vasos plásticos o pegan la bemba en botellas espumeantes de verde cristal. Desde mi ventana veo a los fiñes jugando al fútbol, se pelean o se reconcilian y son siempre las madres salvadoras las que detienen la riña o el partido. Las niñas con pistolas invisibles interpretan a maravillosas heroínas de ficción vaticinando un empoderamiento innegable. Todas las tardes el devoto de San Lázaro saca a su santo a pasear y arrodillado como cuadrúpedo empuja la güira, que sirve de hogar al milagroso, calle arriba y calle abajo. Cristiano vs. Messi una vez más en la otra esquina. Los mayores que antes debatían que si Pinar del Río o Industriales, ahora parlotean con escándalo y estruendo si el portugués o si el argentino. A unos pasos de la ventana, entre la calle y la acera, un río corre como si huyera de la tubería de la que se escapa.

Por entre las persianas de mi ventana entra el frescor del viento, la bulla de las malas palabras, las burlas que la camarilla que comanda el que tiene la mejor mochila de la escuela primaria del barrio hacen de la jabaita de las motonetas o del cuatro ojos de los espejuelitos, también entran los rayos del sol a calentarme los libros que acumulo encima de la mesa, el polvo de los apurados carros y los ruidos de la realidad.

Las formas de lucha

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Por: Boaventura de Sousa Santos*

Hay temas que, a pesar de tener una presencia constante en la vida de la gran mayoría de las personas, aparecen y desaparecen del radar de aquellos a quienes corresponde reflexionar sobre ellos, sea en el plano científico, cultural o filosófico. Algunos de los temas hoy desaparecidos son, por ejemplo, la lucha social (más aún, la lucha de clases), la resistencia, la desobediencia civil, la rebeldía, la revolución y, subyacente a ellos, la violencia revolucionaria. A lo largo de los últimos ciento cincuenta años, estos temas tuvieron un papel central en la filosofía y la sociología políticas porque sin ellos era virtualmente imposible hablar de transformación social y de justicia. Hoy en día, la violencia está omnipresente en los noticieros y las columnas de opinión, pero raramente se refiere a los temas anteriores. La violencia de que se habla es la violencia despolitizada, o concebida como tal: la violencia doméstica, la criminalidad, el crimen organizado. Por otro lado, siempre se habla de violencia física, raramente de violencia psicológica, cultural o simbólica y, nunca, de violencia estructural. Los únicos contextos en que a veces la violencia adquiere condición política es la violencia en los países “menos desarrollados” o “Estados fallidos” y la violencia terrorista, considerada (y bien) como un modo inaceptable de lucha política. Continuar leyendo

#GenteDecente debe elegir y elegir bien

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La accidentada consulta por el referéndum concluyó con una victoria del 90 % de los votos emitidos a favor de la ruptura con España. De 7,5 millones de habitantes votaron más de dos millones de habitantes por el referéndum. Desalojos, cargas policiales indiscriminadas, disparos con pelotas de goma y urnas requisadas. La policía nacional y la guardia civil intentaron impedir el referéndum con el uso de la fuerza ante la resistencia pacífica de la población catalana. En un comunicado de la Generalitat decía que la jornada concluyó con más de 800 heridos como consecuencia de una inusitada respuesta policial para impedirla. Represión y violencia policial, pero los catalanes de toda España se revelaron con el grito ¡Prensa española, manipuladora! Los ciudadanos denuncian que ha sido inaceptable tal violencia de estado en una democracia europea y comparaban a Rajoy con Mussolini o con Hitler. Pero, ¿los mismos españoles, de todas las regiones del reino de España, no fueron los que votaron por Rajoy el fascista? No creo que Rajoy sea fascista, pero tampoco se ha comportado como un presidente decente al reprimir a la población con la violencia con que lo hizo el domingo 1 de octubre de 2017. Juan Carlos Monedero en su libro Curso urgente de política para gente decente define que “el pueblo apenas es hoy una definición administrativa que decide muy poco”. Y parece sentenciosa y valedera en este caso catalán en donde una masa crítica vocifera su desacuerdo con la atadura española y pide ¡Libertad! Pero, ¿cómo será esa libertad, pura, igualitaria, fraterna, pacífica o económica, social, civil? ¿Para qué quieren independizarse esos catalanes que son un pueblo homogéneo con una historia, una bandera, un idioma, un himno? ¿Se cansaron de esperar o se sienten oprimidos por el gobierno que reside en Madrid bastante semejante a las dictaduras represivas como las latinoamericanas bajo el mando de Estados Unidos o como la propia dictadura Franquista que en la península ibérica cohabitó? ¿Catalanes o españoles? La represión que lleva a cabo Rajoy solo me recuerda a la Mater Patria que en América Latina sembró el horror y la esclavitud ¿Con quién quiero estar de acuerdo? Con el primero que de españoles o catalanes se disculpe por los siglos de explotación en que tuvieron a América Latina arrancándonos el oro y regalándoselo al resto de Europa ¿Será el nacionalismo una moda? Si es nacionalismo lo que se vive Cataluña, solo espero que el futuro presidente catalán no se entrometa en asuntos de América Latina como lo han hecho todos los presidentes españoles. Zapatero, el amiguito de la oposición española. Nuestra América es nuestra, aunque tengamos a personajes como al corrupto Temer o al debilucho Macri. Continuar leyendo

Flojera Política

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Para que en el siglo XXI el pueblo trabajador vuelva a tomar el cielo por asalto para reemplazar un sistema por otro mejor, no puede seguir asumiendo métodos pasivos, conformando estrategias electorales y partidistas para tratar de convencer a un electorado específico o a determinado sector. Tiene que robarles las iniciativas a los poderosos, tiene que protestar, tumbas a aquellos directivos y políticos que como momias se disecan detrás de un buró, tienen que hacer del líder sindical el jefe del colectivo y con su acción política hacerle creer al resto que sus ideas y métodos son los correctos. No pueden dejarse llevar por sensiblerías, sentimentalismos, ni por compasión, no deben creer en las reformas que como saben solo quedan en discursos. Deben ser radicales y enfrentar colectivamente al universo, explicarle y confrontarlo, darle argumentos para que crea en la dictadura del proletariado.

En el siglo XXI no se puede estar debajo de la tribuna escuchando promesas, cumplimiento de planes estratégicos, justificaciones. En este siglo cada uno tiene que ser su propia tribuna, cada uno tiene que ser un político, porque la política somos todos, porque la tribuna no es una opción o una oportunidad, es una circunstancia. La tribuna individual o subjetiva no está encaramada en un estrado, está en el medio del pecho y ocupa la cabeza. La tribuna es las ideas y las acciones políticas del hombre.

Hay que aprovechar el momento en que lo viejo no termina de marcharse porque la pasividad de lo nuevo no termina de llegar y le deja estar. En ese momento hay que ser rebelde, hipercrítico y bocón si es democracia lo que se anhela. Para que una idea triunfe la acción política de quien la sostiene no puede parecerse a la del régimen político que tenga el poder. Por la flojera ideológica y política, por la indefinición, el poco convencimiento, el carácter flemático, la aceptación, la ingenuidad de expresión, la autocensura, por la denunciología (término que le robo a Aram Aharoniam) y el lloriqueo es que no triunfa una idea. Y el triunfo es doloroso y dolor nos recuerda que poseemos la condición elevado de ser humanos. Fidel Castro dijo que la Revolución verdadera era la que comenzaba el primero de enero de 1959. Tenía razón Goethe cuando dijo que “lo que brilla ha nacido para el instante, lo auténtico permanece intacto para la posteridad”. Frei Betto en su Paraíso Perdido expresa: “Si el corazón tiene razones que la razón no entiende, la razón padece al intentar explicar las locuras del corazón”. El hombre que es rebelde, revolución dentro de la revolución, motor chico que arranca y sostiene al motor grande, se deja llevar primero por su corazón con racionalidad y después con racionalidad sostendrá lo que lleva en el corazón. Percy Fawcett citado por Frei Betto en el mencionado libro reflexiona: “La visión de un hombre debe ceder a su alcance, ¿o para qué es el cielo?

Ni reforma, ni política. ¡Existencia! La geopolítica es una farsa, como es en el lenguaje mediático “la coyuntura social de los hechos”, como es el típico “camino a la paz” de los discursos tercermundistas que no son más que una copia del humanismo filantrópico de aquellos que desprecian todo lo que se les oponga, por eso es una farsa también el supuesto “apoyo de los sectores empoderados”, así como lo son los seudointelectuales que creen en hipótesis históricas.

Si no fuera así, ¿por qué tumbaron a Dilma de su silla presidencial? ¿por qué no logran la autonomía los catalanes? ¿por qué triunfó Donald en las elecciones de Estados Unidos? ¿por qué no ganó Bernie Sanders las elecciones? ¿por qué Donald va a la ONU y da el mejor discurso que se le ha escuchado hasta el momento, aunque no se esté de acuerdo con lo que dice? ¿qué es lo que favorece que corruptos como Macri o Temer tengan el poder en dos de las más grandes economías de América Latina? ¿por qué le hacemos cree a Juan Manuel Santos que es el hombre paz y merece un Nobel por ello? ¿por qué el Daesh se hace llamar Estado primero, Islámico después? ¿por qué Puerto Rico, ahora en situación de desastre, le debe 70 mil millones de dólares a la Casa Blanca? ¿por qué Irán se deja sancionar, aunque aproveche los periodos de sanciones para alcanzar un exquisito desarrollo? ¿por qué el Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas es tan disparejo? ¿por qué en Alemania la ultraderecha neofacista gana terreno?

Flojera Política, no hay más explicación. Ahora, ya me pueden tildar de iluso. Pero el ágora allá abajo en los comentarios está abierta para que me cuenten las últimas películas que han visto.

En el mundo entero, sin excluir una sola hectárea de tierra, siguen existiendo males que parecen eternos: racismo, desigualdad, xenofobia, degradación ambiental, desempleo, individualismo, unilateralismo, guerras, extremismo. Si seguimos aceptando esos males y no hacemos nada y creemos que los obstáculos son enormes y que los alienígenas vendrán y solucionarán el problema, entonces la utopía seguirá siendo utopía y habremos olvidado que el Che dijo una vez: “Seamos realistas, pidamos lo imposible”. Continuar leyendo