Adaptarnos, es modernizar el pensamiento

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Reflexiono sobre el Periodismo otra vez. Y lo pongo con mayúsculas por el respeto que le tengo a mi profesión y a todos mis colegas. Me encontraba leyendo “Periodismo Postindustrial”, ese libro que se ha convertido en Biblia para mí. Era sábado de teorías, y ya estaba cansado de academicismos. El café ya me dolía en el estómago. Comencé a escribir lo que parecía un ensayo. Terminó siendo cuatro simples párrafos. Pero me gusta la idea de compartir mi opinión en el blog, algo que pocas veces practico, aun teniendo agendas cargadas de reflexiones. Mis anotaciones dicen:

Muchos de los actuales esfuerzos para provocar un cambio en el periodismo, o para fortalecer su presencia y su importancia, se ven forzados a la quietud y el enmudecimiento, se ven frustrados por el sistema de control.

La adaptación al presente es concebir el mundo con usuarios y no con lectores, oyentes o espectadores. El cual, ahora más que simple conectado, es también el editor de lo que él mismo consume.

Para adaptarnos a ese nuevo ecosistema ya es tarde. Ahora, solo queda aprovechar el acceso que tienen los individuos y compartir con ellos, contenidos en colectividad. Ahora, no podemos imponer la agenda, sino, más bien, acompañar al público en sus opiniones y hacerles saber el porqué de sus opiniones. También es tiempo de cambiar las estructuras de todas las organizaciones.

En Periodismo postindustrial:
“El periodismo expone la corrupción, llama la atención sobre la injusticia y hace que los políticos y las empresas respondan a sus promesas y obligaciones. Informa a los ciudadanos y organiza la opinión pública”.

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Café

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Mantengo una costumbre que no sé cómo llegué a obtener. Quizás fue en las mañanas de verano en el cuarto de mi abuela Ofelia, o en la mesa de carpintero de mi abuelo desconocido. Un vicio aprendido me levanta todos los días a las seis de la mañana. Mientras escribo lo huelo y su sabor acompaña mis mejores conversaciones. Debería existir un ritual para esa adicción universal.

Café, noble bebida que según el apóstol Martí “mantiene un misterioso comercio con el alma”. Degustado por devotos y ateos en cientos de formas. Inspiración de poetas, misa de novelistas, personaje de dramaturgos.

Degustarlo es el momento más espiritual de mi día. Es la esencia que aviva mi cuerpo.

El café cubano, ese que por las mañanas cuela una cafetera italiana, es carretero, montañés, fuerte o mulato; no es expreso, es amargo. Es la primera cortesía que se recibe durante las visitas. Su pariente más cercano, el té, se restringe a espacios más íntimos o selectivos.

Cafetera italiana o Moka

Cafetera italiana o Moka

Recuerdo cuando recogíamos café en las lomas de Pico prieto. Olíamos la fragancia de las blancas flores, de los frutos amarillos o rojos, o masticábamos las semillas para vivificar al cuerpo –algo tan sabio como aquello que dicta: “a falta de pan, casabe”.

Allí permanecíamos desde antes de salir el sol hasta las tres de la tarde seleccionando cafetos debajo de la humedad, con una camisa de mangas largas y algunas santanillas en el cuello. En las montañas de la Sierra del Rosario se cultiva, entre muchas otras, las variedades caturra y Moka. Mientras recolectábamos los cafetos, escuchábamos las historias de un mulato barbudo con acento oriental. Onelio Cardoso debió conocerlo. Nos contó que una vez se puso a afilar su hacha, sentado en un tronco, y cuando terminó, notó que estaba en otro lugar del monte; resultó que el tronco era un majá. Se asustó tanto que la emprendió a hachazos contra el reptil pero el hacha se amelló y el cabo se partió y tuvo que salir corriendo. En aquellos inmensos cafetales conocimos de un lagarto que se comía los dedos de los recolectores y hasta a mí se me ocurrió inventar que una vez vi pararse en dos patas a un ratón de 12 pulgadas y media, sin cola.

Eran los efectos de la montaña, la altura y el café. El mundo se volvía una cosa simple y la imaginación levitaba. Teníamos 13 años. Cosas que suceden cuando el café se mezcla con los ácidos del estómago. Por ejemplo, según el imaginario popular cubano, se considera que la borra del café puesta en los pies afloja el pecho. Así lo cuenta Argelio Santiesteban en su libro Uno y el mismo.

En otro libro, El monte, Lydia Cabrera recoge como testimonio que “el café es un consuelo y una necesidad que Dios le dio a los pobres. Se puede dejar de comer, pero no se puede dejar de tomar café”… “Sin café la vida no sirve”… “Es la medicina del corazón y del estómago. Lo que le da calor”. Y también nos alerta que no debe tomarse en todas partes.

Quizás el más famoso sea el italiano, el más tradicional el turco, el más mezclado el cubano, el más antiguo el árabe, o el más aguado el americano de los Starbucks. Existen cientos de recetas y miles de años de historia legitiman lo que significa tomarlo, degustarlo, ya sea sentado en el occidente, o de pie en el oriente. Como es deseado en todo el mundo, se han dicho de él millones de palabras.

Solo queda permanecer inmóvil ante el recipiente, piensa en cada detalle de lo que he dicho y lo que has oído además. Pruébalo, aunque sea la primera vez. No pienses en nada. Disfruta cada detalle de lo que ocurre.

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Beneficios del Café:

  • Antidepresivo
  • Reduce el riesgo de sufrir diabetes Tipo 2
  • Antioxidante
  • Reduce el riesgo de las piedras en la vesícula
  • Reduce el riesgo de la cirrosis hepática
  • Reduce la posibilidad de la pérdida de la memoria con la edad

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Aire Libre Las Terrazas (Primera Parte)

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Por: Manuel Alejandro Hernández Barrios

“Cuba no es sólo sol y playa. Es mucho más que eso. Es historia, naturaleza, leyenda, un peculiar sentido de vivir. Un destino para cada deseo”.

(Osmany Cienfuegos Gorriarán, Octubre de 1994)

 

El sector del turismo en Cuba está muy relacionado con la cultura, por ello ha sido necesario, como estrategia nacional, reformular las ofertas turísticas, y optimizar la contribución de ese sector al desarrollo sostenible de la sociedad cubana.

La imagen de un paraíso con un mar azul, arenas blancas, sol brillante, palmeras verdes, ron Havana Club, tabaco Cohíba y mujeres exóticas, es la imagen que la mayoría de los turistas esperan encontrar en el Caribe cubano.

Sin embargo, a 180 metros sobre el nivel del mar, en el corazón de la Sierra del Rosario, se encuentra un producto turístico diferente, el “Aire Libre Las Terrazas”, el cual fue fundado el 26 de julio del año en curso para celebrar con ello el aniversario 60 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Continuar leyendo