24 de diciembre de 2013

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Abandoné al escritor frente a mi máquina de escribir. No acepté sus consejos porque no se los pedí. Me escapé de su coloquio para ir detrás de la mujer amada. Un almuerzo al lado de una mantilla caliente es más placentero que hablar sobre mis errores de redacción. Ese día quise escribir otro cuento romántico, otra historia de amor. Por eso pedí al escritor que leyera aquel trabajo que se pierde en las fronteras de los géneros periodísticos, porque en la actualidad nada es más confuso que la complejidad que nos abarca. Complejidad que se entremete en nuestras vidas. Esa complejidad fue la que me sacó de al lado del escritor y me llevó detrás del más perfecto culo femenino, ese que se aleja echándote en cara lo mucho que lo deseas. Esa parte y sus pechos, en el cuerpo de ella, crean una balanza, pues sus pesos son directamente proporcionales. Su naturaleza es así también, ella es tan amada por mí como yo por ella. El escritor sabrá perdonar mi imprudente actitud de novel, ella no me hubiera perdonado si no la acompañaba ese día hasta el almuerzo. Estoy extrañando a una mujer. El día lo pasaré así. Es noche buena y ella no está. ¿Qué será del amigo escritor? Se ha mostrado elegante y asume el papel involuntario del tutor que necesito. Su amistad queda probada con su callado perdón. ¿Cómo sabré agradecerle? Estos escritores a veces no necesitan el agradecimiento, con solo pensarlos basta. Hoy leo un tomo de caratula negra que con letras plateadas se titula ¿Quiénes escriben en Cuba? De Cuba me decepcionan algunos escritores, que por culpa de ese libro ahora juzgaré de manera diferente. Escritores tocayos del David de Senel Paz que no sobrepasaron la frontera del Coppelia para leer a Mario Vargas Llosa. Sin embargo mi amigo escritor me reconforta, me obliga a leer a Fermín Gabor autor de la sección La lengua suelta de la Revista La Habana Elegante. Por suerte encontré todos esos artículos, así que por unos días abandonaré a La Joven Cuba, y a toda la comunidad bloguera del país que tanto disfruto los lunes, los jueves y los viernes, días en los que me toca trabajar como Editor Web de un Semanario sin página Web todavía. Por ahí también está el segundo número de la Revista Cultural La Diana. Es la revisión original realizada por el Editor de dicha revista. Creo que así me entero de las mañas de un viejo editor; alguien de quien siempre se puede aprender. Cerca de mis manos tengo Páginas finales de la náusea, del escritor abandonado por mí.
Descubriendo a Fernando G. Campoamor, periodista artemiseño, descubrí que padezco de la cualidad bonhomía. Pero nunca me había dado cuenta sino es porque M me lo hace saber, solo que ella no sabía la palabra exacta, y yo tampoco. Fue leyendo a Leonardo Depestre quien me enteró de esa cualidad, pues Campoamor la padecía con mucha singularidad.

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México lindo y querido

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CARTEL MÉXICO LINDO Y QUERIDOExponer criterios es un desafío con el que se intenta arropar de ideas a la época en que se escriben. Latinoamérica intenta validar su experiencia enrumbándose hacia un futuro próspero y sostenible. Es necesario conocer lo que sucede en cada país al sur del Río Bravo para poder contar la actualidad histórica en que vivimos los latinoamericanos. Utilizaré estas justificaciones para exponer la realidad en que vive el hermano país de México.

Quizás ya algún economista ha calculado cuánto ha impactado el neoliberalismo en el México actual. Esto no lo puedo explicar, pero desde mi perspectiva puedo mencionar cuál es la situación de ese país en el contexto latinoamericano, aunque todavía me falta mucho para abarcar la totalidad de la realidad política y social de ese país, pues ese análisis requiere una mayor atención y una explicación más coherente sobre los supuestos y los sucesos de la actualidad.

México vive una descomposición social muy grande. Le caracteriza una crisis múltiple que abarca desde la alimentación hasta la economía y la política. Se ha comportado como la terraza de los Estados Unidos. Sin embargo, ese país necesita mirar más al sur, porque mirando al norte no le ha ido bien.

El 25 de noviembre de 2013, al espacio Mesa Redonda Internacional de la multinacional cadena televisiva Telesur, fue invitado Alberto Anaya, Presidente Nacional del Partido del Trabajo en México. Allí fue interrogado por el periodista Raúl Garcés sobre la crisis que vive ese país.

Anaya comentó que en México no se vive la crisis financiera que existe en Europa, pero no niega que existe una crisis productiva en los servicios y en las atenciones sociales, que genera desempleos, pues el sector industrial no está preparado para absorber toda la mano de obra disponible que existe entre la juventud mexicana. Las oportunidades de empleo en ese país parecen no ser abundantes. La oportunidad para un futuro mejor es negada. Ocho millones de jóvenes permanecen sin estudiar ni trabajar, situación que los vuelve vulnerables a ser reclutados por el crimen organizado.

Además, México hoy vive el surgimiento de una violencia por encima de los promedios latinoamericanos producto del descontento de la población. Han disminuido los gastos públicos lo que ha permitido la aparición de bandas criminales que provocan incertidumbre en la población. Muchas regiones de ese país son gobernadas por el narcotráfico. Enrique Peña Nieto, el actual mandatario de ese país, no ha podido contra tanto dinero y poder en manos sucias. No es para menos porque le pudiera suceder lo mismo que a la Colombia de los años noventa. Y a muchos sectores económicos mexicanos eso no les convendría.

La crisis que ha generado el neoliberalismo en ese país tiene como resultado que el 50 % de la población mexicana hoy viva en situación de pobreza, de ellos al menos el 28% vive en condiciones de pobreza extrema (11,7 millones de mexicanos viven en la pobreza).

¿Qué hacer para cambiar esa situación? ¿Dónde quedaron movimientos como yo soy el 132? ¿Dónde está ubicada la izquierda en ese país? Los movimientos y las organizaciones políticas de ese país se mantienen en constante oleaje. Alberto Anaya cree que para detener la violencia lo mejor es cambiar hacia un modelo que permita mayor crecimiento económico y mejor desarrollo social. En esa perspectiva las derechas hacen poco, sin embargo las izquierdas trabajan unificadas para que en el 2018 puedan llegar fortalecidas a ser Gobierno. Esto tampoco puedo determinarlo como una verdad suprema. Puede que hayan hechos que hablen más que las palabras.

La violencia en México es tan grande que sobrepasa fronteras. Y ha llegado hasta a los jóvenes universitarios de ese país. Yo que soy un recién graduado cubano entiendo que la violencia genere violencia, pero también sé que el pensamiento frío y racional que caracteriza a los seres inteligentes es más fuerte que las amenazas y la violencia de unos cuantos.

Hace un par de años, leí con mucha pasión Visión de los vencidos. Lo que los indios mexicanos sufrieron fue un gran engaño. Ellos eran muy inocentes. Creyeron en dioses vestidos de metal. Entre ellos se cortaron cientos de cabezas para llamar al agua de la lluvia. Tradición que hoy parece querer conservarse.

México es el centro mundial del origen del maíz. Y su historia está llena de momentos relacionados con esa planta. Ese país y muchos otros países de Latinoamérica pierden su soberanía alimentaria producto de las intervenciones de las multinacionales en las formas tradicionales de agricultura y presentando como una alternativa eficaz a los alimentos genéticamente modificados. Hoy México sufre una invasión en su mercado y en su agronomía que le muestra a los alimentos transgénicos como los alimentos del futuro, cuando no son más que basura química envuelta en plástico.

La pacha mama mexicana está en peligro. Dios no está listo para salvar a los mexicanos si ellos mismos no están dispuestos a abandonar tanta violencia y a centrarse en salvarse de la crisis múltiple que hoy ahoga a ese país.

América Latina tiene todos los recursos para ser la región más prospera del mundo. Sin embargo, sique siendo pobre y mísera. Los jefes de estado que nacen de las revoluciones y de los movimientos de los pueblos, alertan constantemente de este problema. Pero hay muchos habitantes que todavía se dejan engañar por un sueño, por una realidad efímera como la luz de una vela, porque así son los impulsos de la derecha: una luz de vela en medio del alumbrado estadio de la Revolución y hay quien se deslumbra con esa llamita. ¿Por qué? Porque el discurso de la derecha latinoamericana es el más vacío de todos los discursos de las derechas del mundo y esos que se deslumbran con ese discurso son los más vacíos cerebros del mundo, porque están vacíos de conocimiento.

Hace varios días se cumplió un año de la reforma educativa mexicana. La pasada semana México denunció la violencia hacia sus mujeres. Y todavía conozco a más de una cubana que se deja ilusionar por los machos mexicanos. Pero, ¿qué han hecho los mexicanos por sus mujeres? Llorarlas en canciones.

Nuestras mujeres se escapan detrás del sueño que les prometen las novelas, porque en Cuba también tenemos muchos cerebros vacíos de conocimiento. El machismo es un fantasma que todavía corre desenfrenadamente entre el Río Bravo y la Patagonia. Todavía hay hombre que se creen dueños del cuerpo de las mujeres. A pesar de todas las alertas que se han dado, las sociedades latinoamericanas son hoy cada vez más sexistas.

Pero no solo noticias malas he encontrado sobre ese país. Elena Poniatowska se acaba de convertir en la primera mexicana en recibir el Premio Cervantes 2013. Esta ejemplar periodista ha experimentado con diversos géneros literarios para describir el siglo XX desde una proyección internacional e integradora. En declaraciones afirmó que el premio es un reconocimiento para todas las mujeres latinoamericanas que siempre tratan de hacer algo más, pero el día no les parece suficientemente largo. Esta autora es una fiel defensora del periodismo como profesión, pues en esa escuela de vida aprendió a escuchar y a retener.

Siento que escribir sobre la situación actual del México que estimo y de la Cuba que amo es la misión de este periodista. Las circunstancias en las que realizo mi función a veces no me permiten tratar estos temas con la extensión y el cuidado que merecen, pero he sabido darle vida y rapidez a mis dedos y a mis manos para escribir estos sentires.

De México me quedaría con Alfonso Reyes y su minúscula Grecia que a manera de Breviarios presentó el Fondo de Cultura Económica; con sus cantantes: Julio Alfredo Martínez, Juan Gabriel, Jorge Negrete, Agustín Lara o Maná; de sus pintores con Frida Khalo y Diego Rivera o con un tocayo muralista que tengo por allá; me quedo con los dioses de la era precolombina, con las construcciones de aquellos mal llamados “indígenas”, un poco más civilizados que los vagos españoles que los “descubrieron”; escogería a Carlos Fuentes, a Juan José Arreola, al romántico Salvador Díaz de Mirón, o a la Poniatowska. Y si llegara a visitar ese país un día, no dejaría de asomarme a la casa del Gabo, como un espía en busca del secreto del realismo mágico latinoamericano. Aunque para esa búsqueda debería empezar por mi propio país primero.

Me quedo con ustedes, aquellos mexicanos que todavía seguirán mi blog, y no me condenarán por lo que escribo. Todo lo dicho es producto del momento histórico, y de pesares que los lectores mexicanos nunca entenderán. Salven a su país, salvemos a Latinoamérica. Conozco a mi Cuba, por eso la defiendo y hablo lindo de ella. Amigos, ustedes se conocen mejor que yo, háblenme del México lindo y querido que siempre me sedujo y que no es el que me convida a expresarme como en unos párrafos atrás.

Herramientas para un escritor-periodista

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periodista-cubano-por-cueta-propia“Al alcance de la mano tengo  mis libros cómplices: los dos tomos del Primer Dicccionario Ilustrado de la Real Academia, de 1903; el Tesoro de la Lengua Castellana o Española de don Sebastián de Covarrubias; la gramática de don Andrés Bello, por si hubiera alguna duda semántica, como es de rigor; el novedoso Diccionario ideológico de Don Julio Casares, en especial por sus antónimos y sus sinónimos; el Vocabolario della Língua Italiana de Nicola Zingarelli, …, y el diccionario de latín, que por ser este madre de las otras dos lo considero mi lengua natal”.  Así se ilustra Gabriel García Márquez en el segundo capítulo de Memoria de  mis putas tristes.

Para ser escritor y sentirte eso, lee todo lo que tengas a la mano; compara, los clásicos están muertos y no se ofenderán por tus comparaciones. Hablando de clásicos, esos son los que debes leer con más detenimiento, marcando, rayando, aprendiéndote frases de memoria, y citándolas en tus escritos. Citar: no puedes citar sin autoridad, pero trata de hacerlo lo menos posible, crea el concepto de algo en tu mente, hazte una propia imagen de las cosas y enséñaselas a los demás; les gustó, bien; no les gustó, mejor, lo mejoraras. Hay que cantar en el estadio si el equipo va ganando y si va perdiendo mejor, hay que seguir cantándole.

Cuando veas una hoja en blanco, no le tengas miedo, dale duro a esa cosa, como dice Charles Bukowski, pero no sigas mucho los consejos de ese escritor, te incita a tomar cerveza y te lo digo, la cerveza se te enreda en el paladar y ese gusto después no hay literatura que te lo quite.

Trata siempre de tener a mano el diccionario de sinónimos de Roque Barcia, algún texto de Literatura preceptiva, el Curso Superior de Sintaxis Española de Samuel Gili Gaya para aclarar semánticas también.

Lee todo los que puedas en tu lengua original, pero no olvides nunca a los franceses: son los mejores. Lee Oscar Wilde, los sonetos y el Hamlet de Shakespeare, el Fausto de Goethe, Rayuela de Cortázar, Crimen y Castigo de Dostoievski (es el preferido de Condoleezza Rice), la guerra y la paz de Tolstoi, los poemas de T. S. Elliot. Lee a Carpentier, Lezama y Martí, pero no olvides a los franceses. Aprende algo de política y trata de no equivocarte en las cuentas, tal vez un día te joden por no saber que ganaste vendiendo un libro de diez mil copias.

Escucha música, cómprate un mp3, un mp4 o un iPod, están baratísimos en cualquier lugar del mundo. La música “inspira” para escribir. La inspiración para un escritor no debe existir, menos para un periodista, pero la música es un empujón que quizás como principiante necesites.

Dice Gabo que el periodismo es el mejor oficio del mundo. Tú no eres nadie para determinar si es oficio o profesión, lo tuyo es escribir. El Gabo es, quizás, el único escritor millonario de este mundo, el puede decir lo que le de la gana. Por eso empecé con él.

Aprende filosofía. Lee a los clásicos griegos, a los alemanes y su profunda escritura donde cada palabra es solo superficie y el lector interpreta una profundidad de ideas que provocan después libros de ensayos. Eso también, lee los ensayos te ayudan a comprender y entender.

Enamórate al menos una vez al mes. Si encuentras a la pareja indicada, enamórate todos los días de ella, escríbele y no pares de hacerlo, o sí, cuando le estés demostrando tu amor. Dedícale muchos poemas a muchas mujeres, no se que le puedes dedicar a un gay, tal vez a ellos no le gustan los poemas y sí las escenas eróticas, pero trata de que en cada escrito ilustres un personaje que eres tú y una utopía que es tu pareja. Lo imposible resulta más placentero que lo fácil.

Aprende más de un idioma, el francés por ejemplo. Para que puedas leer en el idioma original. Lee y escribe como Jean Paul Sartre, en su autobiografía Las palabras. Critica y has conclusiones, dialoga (para aprender a dialogar está Platón), interpreta y recoge con letras tus sueños, tus imaginaciones, tus realidades. Escribe sin miedo, pero antes de hacerlo demuestra que has leído mucho. No olvides a los franceses.