Más rosas y menos violencia para las mujeres en Artemisa

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15181255_1834205020200073_3876484058663577349_nPor Manuel Alejandro Hernández Barrios (manu.hdez32@gmail.com)

Desde el jueves 24 de noviembre y hasta el 10 de diciembre se extenderá la II Jornada Universitaria por el día internacional de la No Violencia hacia las mujeres. La actividad inaugural se realizó Universidad de Artemisa organizada por los miembros del Proyecto Rosas de Género y Derecho perteneciente al Departamento de Ciencias Jurídicas y la Cátedra de la Mujer de dicha institución académica, y la Unión de Juristas de la provincia.

Durante la inauguración se proyectó el videoclip “Si te vas”, con el que los cantantes David Blanco y Rochy se unen a la campaña Únete de las Naciones Unidas para erradicar la Violencia hacia las mujeres. En otro momento se pudo debatir sobre el tema de la protección a la Mujer luego de atender al mensaje del documental “Sin ataduras”. Allí se plantearon diversas impresiones sobre la temática desde el punto de vista Constitucional, Penal, de Familia y como problema de Salud. Continuar leyendo

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Empoderamiento: machista vs. feminista

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La opinión es como esas miradas que uno se encuentra caminando por ahí, la vez, sientes la atracción, te da la espalda y luego no la vuelves a ver nunca más. Si mantienes la mirada, si te atreves, si le caes atrás a una idea, si insistes entonces tu opinión será valedera, y la sostendrás por mucho tiempo. Así son las relaciones interpersonales también, no basta con miradas y buenos días, como me dijo un amigo una vez: Tú y yo no podemos ser amigos, porque a los amigos hay que mantenerlos y tú no me llamas, ni siquiera contestas el teléfono, ¿qué pasa contigo?

Pero, este no será un comentario sobre si soy o no buen amigo. Sucede que como siempre que escribo, tengo una opinión. Esta vez sobre la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer.

Hace unos días, en la ONU, Raúl Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, ofreció un pequeño discurso sobre la actualidad de ese tema en Cuba. Como casi siempre, interrumpieron las transmisiones, ya que no tenemos un canal solo de noticias, toda Cuba vio el discurso y después de escucharlo, en casa entablamos un debate sobre lo dicho. Y parece que opiniones son las que nos sobran en casa.

La igualdad de género en Cuba es producto de la necesidad social. Es algo aprehendido por la desigualdad económica a la que ha estado sometida nuestro país después de tanto bloqueo.

El empoderamiento de la mujer ha sido un medidor de desarrollo favorable para nuestra sociedad, y según las cifras nos ubicamos entre los primeros países del mundo en esas estadísticas.

Sucede que el hombre cubano ha abandonado la vida pública y el estudio para entregarse a formas de vida más fructíferas y en ocasiones más desgastadoras también.

El emprendedor es el habitante de una sub-sociedad que no aparece en los periódicos, ni en el Noticiero Nacional de Televisión. En Cuba tenemos el término “luchador” para designar a los personajes arquetípicos de una nueva visión modernizadora y quizás auto-explotadora. Estos antihéroes son, -¿por casualidad?, en su mayoría hombres, los cuales dejan huecos en la vida pública, agujeros en el orden interior, los cuales son ocupados por el magnífico papel que realizan las mujeres cuando se les asigna una tarea. No vean ni una pizca de ironía en lo expresado. Ejemplos todos podemos contar, ya que es una realidad el hecho de que la mitad de la dirección estratégica del país esté en manos de las cubanas.

El hombre cubano ya no aparece en los medios de comunicación como protagonista de su centro, ni como héroe del trabajo. Ahora ese individuo gasta su tiempo en las paradójicas reuniones de esquina, traducida sería en la eufemística lucha del día a día. Acusadme de machista sería un facilismo del lector, pues ese tíviri-távara del cubano es propio del choteo de los humanos que en Cuba coexistimos: somos vagos por tradición. Y como la modernidad se impone, ahora tenemos más justificaciones para ser más vagos todavía. Estos tiempos hacen que las concepciones de José Antonio Saco, Jorge Mañach y Máximo Gómez formen parte de la complejización social en que vivimos, en la cual cabe todo y en donde todos somos protagonistas de nuestra propia necesidad.

De esa oscura necesidad de ser vago por defecto y machista por concepto sale el hombre nuevo cubano, ahora más débil, más corrompido, más individualista, más encerrado, más pícaro. Se sobrevive en un pantano de cocodrilos y las garzas hembras miran desde la orilla.

El hombre cubano es el héroe de la “luchita”, que es de dónde saca el diario. La mujer cubana es la heroína, la cara pública que engrandece los logros sociales de nuestra Revolución. Ella ha sabido asumir, a la misma vez, las tareas socio-políticas y familiares que quizás la historia le impuso.