El neolenguaje político y las palabras naturales

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Los periodistas y políticos de la modernidad se expresan con la lengua correcta, abandonando las palabras indígenas y criollas, aquellas que ayudaron a la formación de la Nación, las palabras de aquellos que fueron opositores en su momento de cualquiera sea el régimen existente, las palabras de los seres humanos, hoy son acalladas por las palabras ambiguas y políticamente correctas de aquellos que tienen el poder, palabras modernizadas de aquellos que se creen élite política, las palabras de moda que ha impuesto el desarrollo, la modernidad, la economía, las palabras convenientes que utilizan aquellos portadores de una verdad, que quizás no es la misma verdad que yo profeso. Continuar leyendo

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Más allá del espacio, la luz determina el plano

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La galería de arte Angerona en coordinación con la Fototeca de Cuba abrió al público artemiseño una exposición fotográfica sobre la obra de Joaquín Blez, el primer fotógrafo cubano que trató el erotismo femenino.

Esta exposición no trata lo que fuera su más polémica temática, el erotismo, la femineidad, la desnudez y el cuerpo de una mujer. Pretende exponer la obra de un autor de imágenes que supo utilizar los espacios en función de su arte. La perspectiva de sus imágenes posibilitan ver la acción más allá del lente, incluso se pudiera decir que se ve el viento. El romanticismo explícito de las imágenes nos regalan segundos espléndidos de realidad. Tormentoso y romántico era el panorama de la Cuba de los años 50.

La femineidad es tratada a través de la sensualidad natural de la mujer. Dos imágenes tomadas en México, y otra en un portal habanero ilustran la convivencia del lenguaje de la expresión femenina con distintas poses y caras. La mujer siempre es la misma figura sensual en cualquier parte del mundo, y nos gusta verlo como el sexo débil, como la otra naranja o como “la traidora”, la que nos abandona, ¿entonces quién es el débil?

Joaquín Blez retrata la ciudad, que es el espacio donde la mujer vive, con el hombre o sin él. La metrópolis neoyorquina es tratada como espacio de libertad, y propone alumbrados valores en los detalles de la estrategia de ubicación en el plano escogido. La luz con su sombra determinan el plano, el espacio es el mensaje, el lente es el balcón desde donde se focaliza la realidad.

Joaquín Blez fue un fotógrafo creativo, especializado en retrato de estudio. Su obra es un insustituible testimonio en la evolución del retrato de la burguesía republicana, sobre todo reflejando a la alta sociedad cubana. Leer más…

 

Expo Joaquín Blez Galería Angerona

Expo Joaquín Blez Galería Angerona

Expo Joaquín Blez Galería Angerona

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Hombre o Mujer

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Orión es una de las constelaciones más conocidas y más fáciles de distinguir en el cielo nocturno. Representa al cazador, el hombre de músculos y belleza, pero Orión está formada por estrellas, separadas por millones de años luz, a las que los astrofísicos llaman las siete hermanas: dos en los hombros, dos en los tobillos y tres en el famoso cinturón.

No es casualidad que una de las formaciones estelares más estudiadas desde la antigüedad esté conformada por una dualidad propia del género humano, la relación Hombre-Mujer.

Así como Orión, en la actualidad la cuestión de género es de las más provocadoras. Los insensatos miran con indiferencia el tratamiento de ese tema, y hay quiénes se preguntan “¿Qué me importa a mí eso?”.

Sucede que la humanidad entera ha sentido el poder que tiene uno u otro sexo, lo ha experimentado y hasta se ha comprobado que cuando ellos y ellas trabajan unidos las cosas pueden llegar a tener mejores y más eficaces resultados.

Es solo una cuestión de compresión y entendimiento. No basta con mencionar a doctoras y doctores, administradora o administrador, y tampoco con la utilización del símbolo arroba en los escritos: maestr@. Esto puede ser simple, un código adaptable al que podemos recurrir con facilismo.
Lo importante radica en la disposición con que lo asumamos, en la aceptación que le concedamos, en la caballerosidad con que lo admitamos.

La experiencia ayuda a confirmar que muchas veces ellas fueron más capaces. Marie Curie, Juana de Arco, Haydée Santamaría, son clásicos ejemplos. Más, en nuestros días, la mujer como figura pública ha pasado a ocupar certeros cargos, con juiciosas opiniones que nos ponen a pensar. Ángela Merkel conduce la locomotora alemana frente al tren europeo. Hillary Clinton da pasos agigantados para obtener la presidencia más influyente del mundo.

Si así van las cosas, ¿por qué algunos todavía se comportan como desdichados ilusos y machistas? Seamos realistas, que no es lo mismo a ser partidarios de consignas y modas. La diferencia genética entre unos y otras es de apenas una letra en el tapiz cromo-somático. La dicha o desdicha de ser íncubos o súcubos, X o Y, no determina.

Antes de desatar la lengua con discriminaciones, demos una mirada a nuestro alrededor. Conozco a más de una mujer que lejos de debilitar fortalece la organización del lugar en que se encuentra, o el cargo que ocupa. Basta con averiguar y reflexionar sobre el tema. Entonces, Hombre o Mujer, recoge los prejuicios, y medita.

Empoderamiento: machista vs. feminista

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La opinión es como esas miradas que uno se encuentra caminando por ahí, la vez, sientes la atracción, te da la espalda y luego no la vuelves a ver nunca más. Si mantienes la mirada, si te atreves, si le caes atrás a una idea, si insistes entonces tu opinión será valedera, y la sostendrás por mucho tiempo. Así son las relaciones interpersonales también, no basta con miradas y buenos días, como me dijo un amigo una vez: Tú y yo no podemos ser amigos, porque a los amigos hay que mantenerlos y tú no me llamas, ni siquiera contestas el teléfono, ¿qué pasa contigo?

Pero, este no será un comentario sobre si soy o no buen amigo. Sucede que como siempre que escribo, tengo una opinión. Esta vez sobre la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer.

Hace unos días, en la ONU, Raúl Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, ofreció un pequeño discurso sobre la actualidad de ese tema en Cuba. Como casi siempre, interrumpieron las transmisiones, ya que no tenemos un canal solo de noticias, toda Cuba vio el discurso y después de escucharlo, en casa entablamos un debate sobre lo dicho. Y parece que opiniones son las que nos sobran en casa.

La igualdad de género en Cuba es producto de la necesidad social. Es algo aprehendido por la desigualdad económica a la que ha estado sometida nuestro país después de tanto bloqueo.

El empoderamiento de la mujer ha sido un medidor de desarrollo favorable para nuestra sociedad, y según las cifras nos ubicamos entre los primeros países del mundo en esas estadísticas.

Sucede que el hombre cubano ha abandonado la vida pública y el estudio para entregarse a formas de vida más fructíferas y en ocasiones más desgastadoras también.

El emprendedor es el habitante de una sub-sociedad que no aparece en los periódicos, ni en el Noticiero Nacional de Televisión. En Cuba tenemos el término “luchador” para designar a los personajes arquetípicos de una nueva visión modernizadora y quizás auto-explotadora. Estos antihéroes son, -¿por casualidad?, en su mayoría hombres, los cuales dejan huecos en la vida pública, agujeros en el orden interior, los cuales son ocupados por el magnífico papel que realizan las mujeres cuando se les asigna una tarea. No vean ni una pizca de ironía en lo expresado. Ejemplos todos podemos contar, ya que es una realidad el hecho de que la mitad de la dirección estratégica del país esté en manos de las cubanas.

El hombre cubano ya no aparece en los medios de comunicación como protagonista de su centro, ni como héroe del trabajo. Ahora ese individuo gasta su tiempo en las paradójicas reuniones de esquina, traducida sería en la eufemística lucha del día a día. Acusadme de machista sería un facilismo del lector, pues ese tíviri-távara del cubano es propio del choteo de los humanos que en Cuba coexistimos: somos vagos por tradición. Y como la modernidad se impone, ahora tenemos más justificaciones para ser más vagos todavía. Estos tiempos hacen que las concepciones de José Antonio Saco, Jorge Mañach y Máximo Gómez formen parte de la complejización social en que vivimos, en la cual cabe todo y en donde todos somos protagonistas de nuestra propia necesidad.

De esa oscura necesidad de ser vago por defecto y machista por concepto sale el hombre nuevo cubano, ahora más débil, más corrompido, más individualista, más encerrado, más pícaro. Se sobrevive en un pantano de cocodrilos y las garzas hembras miran desde la orilla.

El hombre cubano es el héroe de la “luchita”, que es de dónde saca el diario. La mujer cubana es la heroína, la cara pública que engrandece los logros sociales de nuestra Revolución. Ella ha sabido asumir, a la misma vez, las tareas socio-políticas y familiares que quizás la historia le impuso.