De la Cultura del presente depende la del futuro

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Por Manuel Alejandro Hernández Barrios

manu.hdez32@gmail.com

La cultura debiera situarse entre los principales temas a tratar a la hora de administrar un gobierno. Cultura es todo lo que somos, lo que nos hizo y lo que seremos en un contexto o ambiente determinado. Supone para el ser humano su esencia, la clave del progreso, su expresión y la única vía de ser libres.

Al menos en Artemisa se ha conseguido cierto consenso para la reinauguración de ciertas instalaciones culturales con una moderna forma de tratamiento. Problema que deteriora el patrimonio, el cual al no ser restaurado a su forma original, o al menos cercana, pierde la esencia de su historia. Algo que no sucede en lugares como la Habana Vieja, administrada por Eusebio Leal; o el Complejo Las Terrazas, primer y único Ecomuseo de Cuba.

El abandono de ciertas modalidades de construcción, naturales y propias de diferentes épocas de la historia de Cuba, de la utilización de la madera para la carpintería de ciertos lugares emblemáticos de la ciudad y la construcción decadente de las avenidas y aceras provocan discrepancias entre los artistas y molestias a los ciudadanos que desean respetar la tradición.

Algunos hablan del poco uso de los toldos para proteger al transeúnte del sofocante sol, al menos en las calles de más anchas aceras, como lo muestran antiguas fotos de nuestros pueblos; también preocupa la situación en que se encuentra el asfalto de las calles principales y de más hermosos nombres, como República, Martí, Colón, Céspedes y otras.

Así como recientemente lo observó el equipo de Cuba Dice en el Noticiero Nacional de Televisión, en nuestra pequeña ciudad se ha visto la transformación de lo que antes fueron hermosos lugares que ahora proliferan en vistosos y escandalosos timbiriches o cuchitriles que irrumpen con la arquitectura tradicional e irrespetan el patrimonio.

Es lamentable sentarse en el hermoso Boulevard y sentir que ya sus bancos tienen los bordes rotos. ¿Cómo es posible que eso suceda? A veces hay preguntas que no tienen respuestas.

Se puede notar que la preferencia al kitsch ha ido “In crescendo”. Se ha adornado nuestra ciudad con figúras deformes y faltas de calidad artística. Se defiende el brillo que ciega los ojos de quien gusta deleitarse y se deslumbra la vista con opacas vitrinas de cristal.

El gobierno cubano ha defendido la cultura basando su política sobre la máxima martiana que dicta “ser cultos para ser libres”. La oficina del historiador dirigida por Eusebio Leal se empeña en restaurar con materiales modernos o reconstruir las ideas arquitectónicas originales sin violar la concepción de los proyectos iniciales, ni ocultar la historia que en los edificios habaneros habita. ¿Por qué nos cuesta seguir su ejemplo para después tener que volver sobre lo hecho y emparcharlo todo?

El momento es preciso para recapacitar y para querer una ciudad digna de ser capital provincial, para mostrarla con orgullo ante los visitantes, para habitarla con frescura, para admirar la estética a la que no estamos acostumbrados. La historia apoya la renovación. La arquitectura debe ser restaurada, no maltratada. Ahora toca actuar con inteligencia y sobriedad en el presente para que no nos juzgue el futuro.

Generación vs. Camino. (Animal político en la vía)

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6 Solitario

Artemisa, un pueblo de contrastes. Es la futura ciudad de tipo tropical que llegará a sentir las cosquillas del desarrollo y su infraestructura no aguantará la risa y se desplomará ante la instantaneidad del cambio. Muchos pueblos y ciudades de Cuba permanecen en peores condiciones.

Somos parte del cuerpo económico de un país que mira en el futuro la salvación e intenta descubrir en el presente la solución. Nadie sabe a dónde vamos, pero todos sabemos en lo que estamos, lo que defendemos, lo que admiramos, a veces por deber y otras por convicción. No es fácil descifrar que ideas o sentimientos guiarán nuestro futuro. El inmenso papel que juega la juventud no es comprendido ni respetado por los mismos jóvenes y ahora vemos que desempeñamos un papel histórico que no nos corresponde, así como no le correspondió a la generación de jóvenes anterior a la nuestra. Cada generación tiene una misión.

Todos hemos logrado descifrar los vínculos entre las ideas independentistas y las de lucha política. Todo lo que a otros les parece una contradicción a nosotros nos puede parecer natural. En este país viven simultáneamente el pasado, el presente y el futuro. Quién no lo comprenda, no comprenderá los planes económicos, ni la espiritualidad de nuestro pueblo, ni las ideas que tanto defendemos, ni a Guillén ni a Guevara, ni a Fidel ni al Che, ni al socialismo que se avecina por la imposición del transcurso natural de la vida en este planeta.

La salvación de lo propio, el cuidado del contexto cultural y el bienestar común hacen que el significado de nuestra presencia comience a ganar peso sobre esta tierra como parte del motor impulsor y no del lastre que hunde.

La marcha hacia una vida mejor se realiza a través de distintos caminos. En la elección de esos caminos se manifiesta la historia y el carácter nacional. Solo nos queda elegir.

Tradición y futuro

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artemisa

Iglesia Católica de Artemisa

¿Quién no se encariña con la ciudad y la provincia de Artemisa? La gente de aquí es peculiar. Ningún cubano es exactamente igual a otro, y aquí esto se percibe enseguida. Así, tampoco ninguna generación es igual a otra. Artemisa es una de esas contrapuestas “tierras de fuego” en que hay hombres pintados con tierra roja y otros adornados con sudor y perfume. Es una ciudad forjada por agricultores. Aunque últimamente ya no abunden los hombres fuertes y recios que ese tipo de trabajos necesita. Continuar leyendo