Fidel: cadavre exquis

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Por Manuel Alejandro Hernández Barrios (manu.hdez32@gmail.com)

Hay cosas con sentido de diversas tonalidades que pueden resultar fugaces, instantáneas; predecibles, exquisitas. Hay cosas sin sentido, como un cadáver, como la muerte; impredecibles, sin sabor.

La peña Mi cadáver exquisito a la que convida todos los terceros viernes de cada mes la escritora Olga Montes en la Galería de Arte Angerona, es un espacio para pulir cicatrices intelectuales, cruzar las fronteras del miedo escénico, o perfilar sentimientos en la piel ajena. Conocer el objetivo de vida de otras personas puede resultar una valiosa guía. La satisfacción y la felicidad que regalen otros pueden ayudarnos a seguir.

Son momentos para escuchar a algún invitado especial, comentar su trayectoria, hurgar en su presente o chismear sobre su futuro. La del pasado viernes 16 tuvo un invitado espiritual, estuvo dedicada al Comandante Fidel. Según su conductora habitual “se leyeron allí varios textos dedicados a él y se confeccionó, como de costumbre, un poema colectivo con todos los participantes”. Continuar leyendo

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Enigmas de una travesía

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Por Manuel Alejandro Hernández Barrios

manu.hdez32@gmail.com

Solo las riquezas de la colonial hacienda Angerona pudieran ser comparables con las riquezas artísticas que se exponen en la homónima Galería de arte provincial. Desde el pasado sábado resguarda en sus paredes parte de la serie Enigma, del destacado artista de la plástica Orlando Rodríguez Barea.

Dicha obra, invita al espectador a navegar por el mundo surreal y conceptual del autor, una analogía de la travesía del pintor, quien alterna su residencia entre La Habana y Miami, ciudad donde obtuvo el Primer Premio en Pintura en la décima edición del Festival de Arte Doral.

Naves mágicas parecen que se fijan a la densidad del espacio. Son los colores culpables de expresar la calidad y el estilo de la técnica del creador. Cada una de las composiciones nos inserta en el interior filosófico del autor, quien acompaña algunas con fraseología, extractos de textos bíblicos, e incluso refranes de conocimiento personal: “Todo era vana ilusión. Es querer atrapar el viento”… “El sabio usa bien los ojos, pero el necio anda a oscuras”.

Orlando Rodríguez Barea ha sido Profesor de Pintura Decorativa y de dibujo y pintura en diversas etapas en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona y Escuela de Instructores de Arte. Ha participado en más de 20 producciones y coproducciones cinematográficas, videos, y publicidad. Ha realizado pintura para escenografías, tatuajes, telones, publicitarias y rótulos.

Seis años hacía ya que este pintor cubano no realizaba una exposición personal en Cuba, y después de una amena conversación confesó que estos cuadros eran su mundo y su manera de ver su realidad, además añadió que Artemisa tiene algo místico que choca con su obra como si ella perteneciera a estas tierras.

El nivel de ejecución de las piezas expuestas en Galería Angerona nos permite realizar infinitas interpretaciones respecto a un mundo que no le pertenece a las jóvenes generaciones, sino que es una típica formalización de criterio vanguardista cubano.

 

Grabados en el tiempo, un deleite catastrófico

Flora Fong expone en Galería de Arte Angerona
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Por Manuel Alejandro Hernández Barrios

manu.hdez32@gmail.com

La Galería de arte Angerona no deja de sorprender a los amantes del arte. Sobrevive como institución cultural y resulta una referencia en medio de tantas pretensiones. Esta vez, y hasta enero de 2016, decora sus paredes con la exposición “Grabados en el tiempo” de la artista de la plástica Flora Fong.

La muestra está conformada por una selección de cuadros que en el olvido la autora no pretende dejar. Los mismos son parte de otras series y reiteran elementos propios y característicos de la obra de la artista.

Hay un deleite catastrófico en la exhibición que entretiene la vista del observador. El viento de los ciclones se muestra efusivo con la naturaleza tropical de las zonas costeras, hace revolotear al papalote, saca a los peces del mar haciéndolos brillar como arcoíris con los rallos del sol, y pone a bailar a las palmas en una danza enloquecedora.

Adornan estas piezas caracteres chinos que evocan las raíces asiáticas de la artífice, creando una mezcla poética que resume en el cuadro la subjetividad de la creadora y la objetividad de la idea.

Un cuadro amarillo y negro semejante a los girasoles de Van Goh, titulado ambiciosamente “La ofrenda”, recuerda el valor decorativo que debe tener el arte, se salva entre la tormentosa muestra, y como un regalo recibe al público, otrora consumidor del barroquismo pueblerino y del kitsch de nuestras ciudades.

Este conjunto de cuadros viaja como ofrenda en medio de los festejos para celebrar el quinto aniversario de la provincia de Artemisa.

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