Matrimonio o convivencia: cuestión de conveniencia

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Por Manuel Alejandro Hernández Barrios

manu.hdez32@gmail.com

En el sentido más lúdico de la palabra el matrimonio tiene una de las claves del éxito en aplicar la técnica del rompecabezas: saber acoplar las imperfecciones de ambos de manera tal que tejan un tapiz hermoso.

La tendencia hacia la convivencia no formalizada aumenta y según datos de la ONEI la tasa de divorcialidad en el país aumenta desde fines delos ochenta. Sin embargo, el matrimonio, como vínculo amoroso entre dos personas sobre la base de la aceptación y el común acuerdo, persiste.

Muchos, como el escritor Senel Paz, mantienen la esperanza convencidos de que si se aspira a una vida feliz, plena en lo personal y útil en lo social, se debe antes de dar el primer paso, fijar novia y amigos.

Carmen y Esteban, María y Rolando, cumplieran 50 años de casados. La celebración de ambas bodas de oro ha sido sencilla. Una comida familiar y quizás un ramo de flores bastaron para renovar sus votos para siempre.

En la actualidad, la imagen de que solo a través del matrimonio formalizado puede encontrarse el tipo de relación ideal ha sido superada. Los presupuestos bajo los que se forman las uniones consensuadas solo son producto de los tiempos que corren. Vivir en común bajo presupuestos amorosos sin necesidad de legalizar la unión no es efímera moda, más bien es un acuerdo que depende las condiciones económico-sociales propias de la posmodernidad. Incluso hasta la convivencia monógama deja de ser cuestionada, aunque muchos todavía no la aplaudan.

¿Cuestión económica o social?

No todos tienen la posibilidad de realizar una ceremonia nupcial. Lisandra y Yasmany firmaron papeles matrimoniales para legalizar su relación amorosa. Ella emocionada comenta que “cuando uno da un paso tan importante como casarse desea que sea para toda la vida”.

Ambos recuerdan que su aventura romántica costó más de 400 cuc, de ellos más de 200 en fotos, el resto en trajes, cakes y transporte. Por otra parte, la luna de miel conllevó gastos de más de 300 cuc por dos noches en un hotel cuatro estrellas en la capital cubana.

Otros se casan más para la facilitación de ciertos trámites legales que para consumar un sentimiento.

Algunos como Jorge y Claudia, luego de cinco años de noviazgo formalizan su relación porque piensan tener hijos. Propio de estos tiempos también es el criterio de Samuel Cancio, “eso de estar uno al lado del otro debe ser muy aburrido, lo mejor es darnos nuestro espacio, la vida es muy complicada y uno tiende a enredarse”.

Otras valoraciones pueden estar asociadas a este tipo de criterios, ya sean la situación económica, habitacional o los proyectos personales.

La proposición “los tiempos cambian” quizás le dé la razón a Denys Barrabí, un joven sancristobalense, capaz de anhelar una boda por la Iglesia Católica, “por convicción, no por vivir un espectáculo como puede suceder”.

Su respuesta motivó la polémica entre no pocos: ¿ para qué casarse cuando la sociedad a escala mundial prioriza el placer sin compromisos?, ¿ cuántas pareja de jóvenes protagonizan un matrimonio prolongado?, ¿con qué dinero vamos a pasar la Luna de Miel?

Esas y otras interrogantes se apoderaron de la plática, mientras a la joven Yoamis Sena, le preocupa el hecho de que con el divorcio la manutención a los hijos es insuficiente, dados los bajos salarios y la crisis económica de los últimos tiempos. “No creo justa la protección de la Ley a la mujer”.

Margarita prefirió cierto anonimato al ocultar su apellido pero, ha estado casada durante dos décadas y apuesta por un entretejido de tres hilos: pasión, respeto y espiritualidad para mantener las “no poco pesadas cadenas de una relación”.

Difiere de muchos al considerar más difíciles los primeros años de la relación, “el amor no muere con el tiempo sino, evoluciona”.

El espectáculo en sociedad

Fotos y videos son propios de las sociedades del espectáculo. Vivimos en la era de las pantallas donde cada espectáculo puede inmortalizarse con un variado número de productos tecnológicos.

Pero, como una imagen dice más que mil palabras, la preocupación por las condiciones del lugar y el brillo de las imágenes puede ser la causa de que la cola en el palacio de los matrimonios se haya acabado, como concluyó otro equipo de redacción en el diario Juventud Rebelde.

El estado constructivo de los palacios de matrimonio puede no ser el escenario ideal para celebrar las ceremonias, sin embargo, allí acuden no pocas parejas a legitimar su relación.

Así lo significan Elsa Isabel Ascensión Fuentes, registradora principal de Estado Civil en Artemisa; y María Nela Ulloa Gómez, notaria del municipio de San Cristóbal.

El número de matrimonios realizados en las salas de estas instalaciones decayeron de un año al otro, al menos en el palacio de la capital provincia. Pero, el mismo servicio aumentó en el servicio de notaria, el cual posibilita la firma del papeleo en otras instalaciones mediante la prestación de la figura notarial (Ver Tabla No.1).

María Nela Ulloa considera oportuno significar que debido al desconocimiento en la toma de decisiones, “abundan quienes piensan que solo el matrimonio confiere derechos a las partes, por ello optan por uniones consensuales, sin saber que el enlace matrimonial formal otorga derechos”.

Sobre ello, Elsa Isabel Asunción refiere que en el matrimonio formal ambos tienen los mismos derechos y añade que la unión no formalizada es común, ya que está admitida en la constitución cubana, además de que “el matrimonio es un problema personal, ha dejado de ser importante el papel”.

En fin, el amor está más centrado en elementos de la pasión o el interés que en el compromiso y la responsabilidad. La tendencia, ha dicho la doctora Patricia Arés, Presidenta de la sociedad de sicología de Cuba, es hacia una vertiente hedonista y conveniente del amor, en el que la cuestión fundamental es pasarla bien.

 

Tabla No.1

Cantidad de Matrimonios celebrados en el Palacio de la capital provincial
2014 2015
Registro Civil 430 307
Notaría 58 130
Sala Ceremonial 94 43

 

Matrimonio: rompecabezas

Por Elena Milián Salaberri

En el sentido más lúdico de la palabra el matrimonio tiene una de las claves del éxito en aplicar la técnica del rompecabezas: saber acoplar las imperfecciones de ambos de manera tal que tejan un tapiz hermoso.

Tal concepto subyace en conjeturas del sancristobalense Denys Barrabí, un joven capaz de anhelar su boda por la Iglesia Católica, “ por convicción, no por vivir un espectáculo como puede suceder”.

Abordado en público, su respuesta motivó la polémica entre no pocos: ¿ para qué casarse cuando la sociedad a escala mundial prioriza el placer sin compromisos?, ¿ cuántas pareja de jóvenes protagonizan un matrimonio prolongado?, ¿con qué dinero vamos a pasar la Luna de Miel?

Esas y otras interrogantes se apoderaron de la plática, mientras a la joven Yoamis Sena, le preocupa el hecho de que con el divorcio la manutención a los hijos es insuficiente, dados los bajos salarios y la crisis económica de los últimos tiempos. “ No creo justa la protección de la Ley a la mujer”.

Margarita prefirió cierto anonimato al ocultar su apellido pero, ha estado casada durante dos décadas y apuesta por un entretejido de tres hilos: pasión, respeto y espiritualidad para mantener las “ no poco pesadas cadenas de una relación”.

Difiere de muchos al considerar más difíciles los primeros años de la relación, “ el amor no muere con el tiempo sino, evoluciona”.

Por su parte, la notario María Nela Ulloa Gómez, consideró oportuno significar que el municipio de San Cristóbal posee Palacio de Matrimonios y si bien su estado constructivo no es el ideal para celebrar las ceremonias, allí acuden no pocas parejas a legitimar su relación.

“ Tanto el acto de casarse como el divorcio se han visto mediados- entre otros- por intereses migratorios con requerimientos de trámites en soltería; el extendido estigma de familias disfuncionales, también ha minado lo genuino de tales hechos.

“ Es oportuno significar el impacto del desconocimiento en la toma de decisiones, abundan quines piensan que solo el matrimonio confiere derechos a las partes; por ello optan por uniones consensuales, sin saber que este tipo de enlace también otorga derechos en caso de disolución de ese convenio tácito, lo cual ha de ser probado previo proceso de reconocimiento judicial de unión singular y estable”.

 

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