14 de febrero… (Ejemplo de carta)

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Julia:

Qué hermoso día para escribir. Me dije desde que desperté. Con ganas de escuchar esos boleros de bares y cantinas, las bachatas del Chakal, o el disco a dúos de Descemer. Me puse sentimentalón. Llegó el amanecer y sonreí como David Skylark en The Interview. Me sentí Renacido y con furia Mad Max. Caminé con pasos largos. What a lovely day? La caminata consiste en siete cuadras. No importa, me sentía Tom Hardy en el papel de los Kray. Está fresca la temperatura. El añejo especial de la noche anterior hace su pincha en el estómago y las orejas le avisan de ello a quien me conoce. Estaba un poco apurado para ver esas pupilas: el infinito en el que me gustaría perderme. ¡Ay mi Dios! De tanto pensarla debo estar cometiendo un pecado, si ella lo supiera me acusaría por acoso mental. Quizás. Mis humildes besos no han tocado su mejilla. Y yo que quiero probar ese perfume y agradecerle a sus ojos porque en ellos me veo una y otra vez más responsable y dedicado. Ando sentimental. Es que no soy igual. Dicen que eso es madurar. May be. Andaba, como siempre, con mi filosofía: buscando algo sin saber que busco, y encontrando lo que no esperaba encontrar. Sí, Cortázar me ha enseñado algunas cosas pero, prefiero a los escritores estadounidenses. Basta, de eso no se trata esto. Una vez dije que mi vida no es una tertulia. Resulta que quizás hoy no vea lo que quiero ver. Ya llegaré el momento en que no se me olviden un par de ojos. Tener habilidades para enamorar a una mujer es imposible. ¿Por qué negarse al amor? ¿Por qué negarse a lo romántico? ¿Por qué no entregarse a la pasión? ¿Por qué negarme ante unos ojos que con solo una mirada lo digan todo?. A veces uno muere por la boca al no saber decir las cosas, o, ni siquiera decirlas. Y, loco por escribir la narración perfecta me metí en el problema que es escribirle a una mujer hermosa. Nada es tan complicado. Por suerte me encantan los problemas que no sé resolver. Mientras más complicada es la vida, más placentera la encuentro. También me gustan los jefes rigurosos y divertidos. Una vez dije que el que ama es el que renuncia, no el que emprende. La vida es con dolor, me enseñó Peralta, un viejo borracho y casidecapitado. Y Así la vivo, feliz y triste. Resultó que decidí comenzar a escribir y por momentos me salieron bien dos o tres palabras. Quise pensar entonces en Dulcinea y como me sentí Quijote, mi razón no llegó ni siquiera a la sinrazón de Cervantes…

Valentino

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-“Un abrazo de buenas noches”

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-“Un abrazo de buenas noches”

Y, después me deseaba soñar con metales preciosos o relacionar mis sueños con cosas que brillan. No recuerdo muy bien. Se que leía y llegó ese mensaje con metáforas químicas y filosóficas confesiones. Interpretando sus palabras me dormí. No quería pensar en nada más que en ella. Me había puesto en una situación difícil, porque no conozco nada acerca de minería de los sueños.

Me faltaba ese abrazo, pero tenía el recuerdo de sus conversaciones. A veces la he olvidado, por poco tiempo, quizás por mucho, pero siempre de una u otra manera vuelve a mi mente. A veces tengo ganas de encontrarla, así, como si fuera una casualidad. Sería para actualizar nuestras vidas cotidianas, hablar de ella, de mi, de nuestro Medio Ambiente, saber si de repente han cambiado sus reflexiones de vida.

Las madrugadas están hechas para pensarte.

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Mi amigo Manuel… el bloguero asesino (Animal Intelectual)

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POR Denys San Jorge Rodríguez

“Masitas de cerdo al vino, pal intelectual más fino.

El puerco, Mamífero Nacional”. Buena Fe

Denys San Jorge y el Terracero en paladar "el Tanque"

Denys San Jorge y el Terracero en paladar “el Tanque”

Hace unas semanas atrás bajo una tarde lluviosa tuve la suerte de compartir con mi buen amigo periodista y bloguero Manuel Alejandro Hernández Barrios, en Bauta en la Paladar El Tanque. Manuel, es uno de esos amigos que escribe a punta de lanza en el periódico provincial El Artemiseño, y en su blog El Terracero. Donde crítica, cuestiona y engrandece los alrededores donde posa sus líneas impresas o digitales con su buen talento. Continuar leyendo

Tarde

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Hombre_solo

Extraño lo que éramos

Es inevitable. Estaba sentando escuchando a los pregoneros, la conversación de Mercedes la vecina, y los diálogos de los niños que salían de la escuela. Cosa rara era que no estaba oyendo música. Tenía parado el pensamiento, y sin embargo no te pensaba. En un arranque de lucidez noté tu ausencia, era obvio que no estabas. Quise levantarme de la cama para abrir una botella de vino. No había gaseosa, ni limón y se me antojaba una sangría y un par de buenas baladas de Jazz. Me levanté con el dolor de columna que por estos días me oprime y con esfuerzo llegué hasta la puerta del refrigerador. No lo abrí. En ese instante Randy tocó la puerta, había olvidado que lo cité para repasar inglés. No quería dejarlo pasar. Esa tarde estaba muy negativo, quizás si estuvieras mejoraría mi sociabilidad. Otra vez solo. La realidad es que siempre he sido tan poeta como ha querido tu ausencia. No me resistí y lo dejé entrar. Randy me ocupó durante una hora con una sonrisa constante a la que le respondía con simples gestos faciales. Me repugna la barba de Randy. Ese día me repugnaban muchas cosas. Me levanté leyendo a John Banville y la sensual escritura de ese señor provoca que uno se repugne con cualquier cosa, incluso cualquier otro libro que no sea Antigua Luz. Mientras permanecía en la cama soñaba despierto con poder escribir algún día como Banville. Sin embargo, yo he sido menos literato, como V. S. Naipaul, pero cuando encuentro una novela como Antigua Luz, siento que escribir (pude haber dicho “ser escritor”) mejor es la posibilidad y no la consecuencia. Al fin Randy se fue detrás de su prima Betis que lo llamó al celular. Agradecí a las tetas de esa pelirroja y a su cerebro de mosquito que se le haya ocurrido llamarlo. Me gustan los pechos redondos como los de Betis. Se parecen a los tuyos, pero los tuyos saben “a jamón y tortilla de patatas”. Pensar en eso me da unas ganas intensas de arrebatarte el ajustador con esa técnica de mis dedos que tanto te molesta en público. Ahora pasa Eva. ¡Qué nalgas tiene esa mujer! Se pone pantalones apretados que sacan de sus casas a todos los vecinos de la cuadra. ¿Tendrán esas nalgas vellos rubios como tú? Te aseguro que las tuyas son el orgullo de tu divina figura. Pensando en ello, entro a la casa para escuchar esas baladas que no escuchamos juntos. Ni Betis, ni Eva son las mujeres que me gustaría tener tan cerca. Son públicas como esta ciudad y tú eres única y fijas mi rumbo en tu dirección, y mis deseos en tu caminar. Inevitablemente te extraño ¿Será que soy adicto a tí? No, es que tú me importas más de lo que crees, más de lo que te demuestro. Esta soledad de 5007 es un bosque demasiado oscuro y profundo. Es tarde y tengo promesas que cumplir y mucho que viajar antes de poder dormir. ¿Me has oído, Maravilla? Mucho que viajar antes de poder dormir.

Calor, Jazz y ganas de verte

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Top_quality_black_and_white_nude_womenAlejandro aflojó un pedo y el calor mientras el calor en el aula era insoportable. Aitana se refrescaba con su abanico cuando sintió la expulsión del aire. No paró de reírse hasta que el profesor notó que algo sucedía. Alfredo se abanicaba con el ejemplar de el artemiseño que le regalé. Ahora el profe comienza a leer un diálogo entre un tipo que toca el Saxo y una mujer que ama el jazz. Trato de prestar atención. Imposible. El sueño me vence. Quiero dormir y la migraña está comenzando. Hoy llueve otra vez en esta calurosa ciudad tropical. Otra tarde para escribir, leer o escuchar algún solo de guitarra. Estoy a dos kilómetros de mi casa, quiero salir caminando bajo la lluvia pero no vale la pena si no estás tú esperándome. Después de escribir un poco me despierto otro. Si pudiera escuchar a Salif Keita para espabilarme. Incluso hasta tiraba un pasillo de baile. Me gusta bailar frente al espejo, me saca el animal tropical y caribeño de descendientes africanos que llevo dentro. Ya el mal olor de la ventosidad ha desaparecido. El profe está hablando de deducción lógica y se pone a describir a Emiddio. Con el rabillo del ojo mira a Indra. Se nota que está deseoso de tenerla. Indra es entretenida y viene a clases con unas sayas cortas que dejan ver todo lo que necesita un voyeur profesional. No dudo que el profe de vez en cuando la piense en soledad. Sin embargo, Indra no parece una mujer fácil.

-Do you play any Jazz?

-Sure. I love Jazz.

Que diálogo más sencillo, pienso. Todos en el aula atienden pero le preguntan la traducción de la palabra Jazz al profesor. “Pero que gente caballero, pero que gente”, diría Estervina. Pero, y si Etervina tampoco sabe qué es el Jazz. Entonces, quise disertar sobre Charlie Parker, Duke Ellignton, o Miles Dives. Era una batalla perdida en la guerra del Carpe Diem. Entonces nadie me entendería y yo quería irme.

Hoy le hablé al subdirector de ti. Le dije unas cuantas mentiras porque él quiere saberlo todo. Yo sé que no te gusta que diga mentiras, pero José Manuel, el primero de mis fantasmas, me enseño que “al que pregunte para saber, mentiras con él”.

Pasó el hombre que vende pay de coco y de guayaba. Si tuviera 20 pesos. Es fin de mes y debo cobrar el lunes. Dobla la esquina y desaparece. La misma esquina donde mi bisabuela compra el pan. No lo detiene la lluvia. Ayer expuso la tesis Carlos. Él no oye Jazz, ni sabe lo que es un blog. Obtuvo 4 puntos con una disertación sobre la evolución de la blogosfera en Artemisa. Estoy muy contento por él, seguro celebró en grande. Pero mis horarios ya no me permiten celebrar. Estoy guardando mi tiempo libre para cuando estemos juntos. No quiero coger vacaciones.

¡Qué calor! Quisiera tomar un mojito o un Cuba Libre con bastante limón. Nada de vino, ni Campari. Hoy es un día húmedo y a la húmedad nada la vence y me reseca la garganta. Es posible que mañana amanezca ronco.

Voy a copiar la tarea. Aitana todavía se ríe. Tengo sed y ganas de escribir. Alfredo encendió la lámpara. Ahora veo mejor para escribir. Me duele la cabeza y ya me quiero ir.

Mi propia letra escarlata

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Feliz 14 de febrero

La letra escarlataHoras antes de que el día 14 apareciera en el calendario de mi reloj, terminé de leer La letra escarlata, del imprescindible Nathaniel Hawthorne. Cuando hablo de esta novela los que me escuchan recuerdan la versión fílmica. Para mí esta novela fue más que un descubrimiento, fue el bálsamo que calmo la espera.

En esta ocasión también buscaba algo, como cuando encontré aquel libro Invierno Mediterráneo por aquellos días en que la M empezó a meterse en mi cabeza como letra y personaje, y en mi vida como mujer y amor. En la novela del norteamericano Hawthorne quise encontrar una justificación, pero ni siquiera Nathaniel, con el extenso prólogo autobiográfico, ni con la conclusión de la obra pudo responder a mis preguntas.

Los prejuicios de una época oscura no permiten que el amor entre dos seres humanos se concrete. ¿Otra lectura de amores imposibles? No, la mejor lectura sobre amores imposibles. La fatalidad de Ester Pryne y de Arturo Dimmesdale se convierte en una maravillosa Perla, en la que durante siete años se esconderá el secreto de una transgresión.

Lord Byron decía que la venganza es dulce, sobre todo para las mujeres. Ester no se pudo vengar de la vergüenza pública a la que estuvo sometida en el poblado de Nueva Inglaterra, pero supo vivir con honor, sin desfallecer porque Arturo solo toco su cuerpo una noche, en ese instante se convirtió en el amor de su vida.

Ester, una de esas mujeres bellas, que aunque quieran no pueden ser mejor porque la perfección no existe, protagoniza una batalla de siete largos años, aceptando bochornosas acusaciones de brujería que la asociaban con el hombre negro, del cual decían se paseaba por el bosque con un libro bajo el brazo comprando almas para el señor oscuro.

Ester tenía un pasado interesante; Arturo pudo ser un gran escritor. Ester fue obligada a llevar una letra A escarlata en el medio del pecho como señal de advertencia; Arturo se flagelaba llevándose la mano al corazón para esconder la cicatriz de su gran amor.

El hombre encuentra el amor una sola vez en la vida, las mujeres hacen del amor su historia de vida. Arturo transgredió el celibato legislado por Dios con el fin de escuchar la música sobre la verdad desconocida. Ester amó a un hombre rico, pero Arturo le dio a Perla, único sentido para su vida.

La manera en que el pueblo de Nueva Inglaterra trató a Ester, juzgándola por un comportamiento que hoy parece natural, es la mejor demostración del carácter de los habitantes de ese efímero puerto. De acuerdo con Evelyn Cunningham: “las mujeres suponen el único colectivo oprimido de nuestra sociedad que convive en asociación íntima con sus propios opresores”. Y en esa convivencia se mantuvo Ester durante siete años protegiendo el nombre del otro pecador.

Es el adulterio un tipo de amor clásico de todos los tiempos, un amor verdadero que solo podrá ser descubierto cuando dos cómplices dan y reciben mutuamente contribuyendo al suicidio del alma con las heridas que provoca el cuchillo de la afrodisíaca belleza.

Ester ganó una fama inmerecida, como si el ojo de Dios siempre la viera. Obtuvo una popularidad problemática, ganada por unos trompeteros ángeles que no paraban de señalarla. Su belleza fue reducida a una letra A color escarlata, su cabellera se escondió en una gorra y nunca más se volvió a ver su piel sino en sus manos y en su cara. Su Perla en cambio “era tan pura y bella como un lirio que hubiese florecido en el Paraíso”.

Por su parte Arturo de tanta infelicidad acumulada comienza a odiar, a despreciar. La malignidad aparece en su corazón provocando en su intelecto unos monólogos de espasmo con los que se provocaba el deseo gratuito de ser perverso, de ridiculizar todo lo bueno y santo. Se declaró enemigo del Rogelio, antiguo esposo de Ester. Y como continuación de las tentaciones se dotó de un conocimiento oculto, amargo y homicida que lo obliga a suspirar por última vez frente a todos los habitantes de Nueva Inglaterra, acostado en el tablado donde se juzgó a Ester, quien lo retuvo en sus brazos cuando la luz se encendió al final del camino.

Esta obra recrea el ambiente más o menos puritano de aquellos primeros años del siglo XIX. Algunos críticos la ubican dentro del llamado Romanticismo oscuro, movimiento en el que el más alto pedestal es ocupado por Edgar Allan Poe.

Después de la lectura de esta novela quisiera agregar como me siento en este 14 de febrero: Y ahora así ando, soltero y creyendo que sé mucho de mujeres porque no me he casado. Nutro la belleza de la cara de M cuando me contamino con estas lecturas. Yo sé que no soy su único problema, pero mientras ella llora yo la recuerdo, haciendo de ese tipo de pensamientos una función intelectual que me conduce a una dificultad.