Mi amigo Manuel… el bloguero asesino (Animal Intelectual)

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POR Denys San Jorge Rodríguez

“Masitas de cerdo al vino, pal intelectual más fino.

El puerco, Mamífero Nacional”. Buena Fe

Denys San Jorge y el Terracero en paladar "el Tanque"

Denys San Jorge y el Terracero en paladar “el Tanque”

Hace unas semanas atrás bajo una tarde lluviosa tuve la suerte de compartir con mi buen amigo periodista y bloguero Manuel Alejandro Hernández Barrios, en Bauta en la Paladar El Tanque. Manuel, es uno de esos amigos que escribe a punta de lanza en el periódico provincial El Artemiseño, y en su blog El Terracero. Donde crítica, cuestiona y engrandece los alrededores donde posa sus líneas impresas o digitales con su buen talento. Continuar leyendo

Tarde

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Hombre_solo

Extraño lo que éramos

Es inevitable. Estaba sentando escuchando a los pregoneros, la conversación de Mercedes la vecina, y los diálogos de los niños que salían de la escuela. Cosa rara era que no estaba oyendo música. Tenía parado el pensamiento, y sin embargo no te pensaba. En un arranque de lucidez noté tu ausencia, era obvio que no estabas. Quise levantarme de la cama para abrir una botella de vino. No había gaseosa, ni limón y se me antojaba una sangría y un par de buenas baladas de Jazz. Me levanté con el dolor de columna que por estos días me oprime y con esfuerzo llegué hasta la puerta del refrigerador. No lo abrí. En ese instante Randy tocó la puerta, había olvidado que lo cité para repasar inglés. No quería dejarlo pasar. Esa tarde estaba muy negativo, quizás si estuvieras mejoraría mi sociabilidad. Otra vez solo. La realidad es que siempre he sido tan poeta como ha querido tu ausencia. No me resistí y lo dejé entrar. Randy me ocupó durante una hora con una sonrisa constante a la que le respondía con simples gestos faciales. Me repugna la barba de Randy. Ese día me repugnaban muchas cosas. Me levanté leyendo a John Banville y la sensual escritura de ese señor provoca que uno se repugne con cualquier cosa, incluso cualquier otro libro que no sea Antigua Luz. Mientras permanecía en la cama soñaba despierto con poder escribir algún día como Banville. Sin embargo, yo he sido menos literato, como V. S. Naipaul, pero cuando encuentro una novela como Antigua Luz, siento que escribir (pude haber dicho “ser escritor”) mejor es la posibilidad y no la consecuencia. Al fin Randy se fue detrás de su prima Betis que lo llamó al celular. Agradecí a las tetas de esa pelirroja y a su cerebro de mosquito que se le haya ocurrido llamarlo. Me gustan los pechos redondos como los de Betis. Se parecen a los tuyos, pero los tuyos saben “a jamón y tortilla de patatas”. Pensar en eso me da unas ganas intensas de arrebatarte el ajustador con esa técnica de mis dedos que tanto te molesta en público. Ahora pasa Eva. ¡Qué nalgas tiene esa mujer! Se pone pantalones apretados que sacan de sus casas a todos los vecinos de la cuadra. ¿Tendrán esas nalgas vellos rubios como tú? Te aseguro que las tuyas son el orgullo de tu divina figura. Pensando en ello, entro a la casa para escuchar esas baladas que no escuchamos juntos. Ni Betis, ni Eva son las mujeres que me gustaría tener tan cerca. Son públicas como esta ciudad y tú eres única y fijas mi rumbo en tu dirección, y mis deseos en tu caminar. Inevitablemente te extraño ¿Será que soy adicto a tí? No, es que tú me importas más de lo que crees, más de lo que te demuestro. Esta soledad de 5007 es un bosque demasiado oscuro y profundo. Es tarde y tengo promesas que cumplir y mucho que viajar antes de poder dormir. ¿Me has oído, Maravilla? Mucho que viajar antes de poder dormir.

Calor, Jazz y ganas de verte

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Top_quality_black_and_white_nude_womenAlejandro aflojó un pedo y el calor mientras el calor en el aula era insoportable. Aitana se refrescaba con su abanico cuando sintió la expulsión del aire. No paró de reírse hasta que el profesor notó que algo sucedía. Alfredo se abanicaba con el ejemplar de el artemiseño que le regalé. Ahora el profe comienza a leer un diálogo entre un tipo que toca el Saxo y una mujer que ama el jazz. Trato de prestar atención. Imposible. El sueño me vence. Quiero dormir y la migraña está comenzando. Hoy llueve otra vez en esta calurosa ciudad tropical. Otra tarde para escribir, leer o escuchar algún solo de guitarra. Estoy a dos kilómetros de mi casa, quiero salir caminando bajo la lluvia pero no vale la pena si no estás tú esperándome. Después de escribir un poco me despierto otro. Si pudiera escuchar a Salif Keita para espabilarme. Incluso hasta tiraba un pasillo de baile. Me gusta bailar frente al espejo, me saca el animal tropical y caribeño de descendientes africanos que llevo dentro. Ya el mal olor de la ventosidad ha desaparecido. El profe está hablando de deducción lógica y se pone a describir a Emiddio. Con el rabillo del ojo mira a Indra. Se nota que está deseoso de tenerla. Indra es entretenida y viene a clases con unas sayas cortas que dejan ver todo lo que necesita un voyeur profesional. No dudo que el profe de vez en cuando la piense en soledad. Sin embargo, Indra no parece una mujer fácil.

-Do you play any Jazz?

-Sure. I love Jazz.

Que diálogo más sencillo, pienso. Todos en el aula atienden pero le preguntan la traducción de la palabra Jazz al profesor. “Pero que gente caballero, pero que gente”, diría Estervina. Pero, y si Etervina tampoco sabe qué es el Jazz. Entonces, quise disertar sobre Charlie Parker, Duke Ellignton, o Miles Dives. Era una batalla perdida en la guerra del Carpe Diem. Entonces nadie me entendería y yo quería irme.

Hoy le hablé al subdirector de ti. Le dije unas cuantas mentiras porque él quiere saberlo todo. Yo sé que no te gusta que diga mentiras, pero José Manuel, el primero de mis fantasmas, me enseño que “al que pregunte para saber, mentiras con él”.

Pasó el hombre que vende pay de coco y de guayaba. Si tuviera 20 pesos. Es fin de mes y debo cobrar el lunes. Dobla la esquina y desaparece. La misma esquina donde mi bisabuela compra el pan. No lo detiene la lluvia. Ayer expuso la tesis Carlos. Él no oye Jazz, ni sabe lo que es un blog. Obtuvo 4 puntos con una disertación sobre la evolución de la blogosfera en Artemisa. Estoy muy contento por él, seguro celebró en grande. Pero mis horarios ya no me permiten celebrar. Estoy guardando mi tiempo libre para cuando estemos juntos. No quiero coger vacaciones.

¡Qué calor! Quisiera tomar un mojito o un Cuba Libre con bastante limón. Nada de vino, ni Campari. Hoy es un día húmedo y a la húmedad nada la vence y me reseca la garganta. Es posible que mañana amanezca ronco.

Voy a copiar la tarea. Aitana todavía se ríe. Tengo sed y ganas de escribir. Alfredo encendió la lámpara. Ahora veo mejor para escribir. Me duele la cabeza y ya me quiero ir.

Los números de 2013

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Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un tren subterráneo de la ciudad de Nueva York transporta 1.200 personas. Este blog fue visto alrededor de 6.100 veces en 2013. Si fuera un tren de NY, le tomaría cerca de 5 viajes transportar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

5007

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el muchachon de la cuchillaA las doce y cinco de la madrugada yo no llamaría a casa de nadie. La media noche es una hora romántica. En ese momento, ya se descansa, se duerme, se mira una película, se leen unos párrafos, pocos los que a esa hora todavía escuchan música, algunos se hacen el amor y otros trasnochan.

La media noche también es la hora del escritor, o al menos de aquel que intenta decir algo a través de la escritura. Es la hora en que escribo este post. Es la hora de los que aman, de los que sueñan y de todos esos lugares comunes del romanticismo. Pero no es la hora de llamar a una casa. Continuar leyendo