Denys San Jorge rescata todo el pasado de Cayo de la Rosa

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Denys San Jorge Rodríguez puede viajar en el tiempo. El escritor Miguel Terry Valdespino lo llamo una vez pintor arrepentido, suponiendo el posible abandono del caballete por una empresa de físicos y astrofísicos. El concepto de desplazamiento hacia delante o atrás en diferentes puntos del tiempo, así como lo hacemos en el espacio parece cosa de locos o de coloquiales esquizofrénicos, más si se trata de un cubano.

La cuestión es que Denys ha estudiado tanto el pasado causal en el relativo presente causal que hasta se ha propuesto definir un probable futuro causal, sin ser fanático de H. G. Wells, de Isaac Asimov o de Albert Einstein, aunque sí lector de a ratos de Mark Twain y sus disparatadas aventuras de un yanqui de Connecticut en la corte del Rey Arturo, o del Charles Dickens que narró las ensoñaciones del devenir de Ebenezer Scrooge en Canción de Navidad. Continuar leyendo

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La Feria, los libros… su mirada

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Comenzó la Feria del Libro en Artemisa el pasado martes 7 de abril a las seis de la tarde. Terminó el domingo 12 bajo un intenso sol y con calurosas sorpresas. Como siempre, los libros fueron resguardados en el salón del Coppelia de la capital provincial. La calle República fue interrumpida con una pantalla gigante y varios timbiriches con venta de libros y de refrescos o algunos engrasados y calientes comestibles. Esta feria fue poco refrescante, aunque para mí fue reconfortante y en algunas ocasiones complaciente. Empecé como si esto fuera una noticia pues pretendo contar el cronograma de mi participación en ese evento regional. Continuar leyendo

Nosotros, los pueblerinos (Conducta: Animal Pueblerino)

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Nosotros, cubanos pueblerinos, ¿tendremos qué adaptarnos a una visión cosmopolita del mundo? Tal vez no. No todos somos intelectuales, ni empresarios y mucho menos banqueros. Sin embargo, hace mucho tiempo estamos necesitados de cines climatizados, teatros acogedores o cafés literarios. Por ahora, tendremos espectáculos masivos y fiestas populares. Nos conformamos con el necesario gasto energético que significa el derroche tecnológico y no aprovechamos 72 horas de fiesta porque hay que descansar. pero, hasta ahora, nadie se ha muerto por ir sin dormir una vez al currelo. Y tal vez no sea yo el único que piensa así.

Vientos de pueblos nos abrazan. Somos cubanos y agricultores. La cultura, como término, tiene su origen en la actividad agrícola. Por eso, defiendo la idea de que Artemisa es quizás una de las provincias más cultas de mi país – esto no tiene nada que ver con el necesario periodismo agrícola que realizamos unos cuantos.  Continuar leyendo

Mi amigo Manuel… el bloguero asesino (Animal Intelectual)

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POR Denys San Jorge Rodríguez

“Masitas de cerdo al vino, pal intelectual más fino.

El puerco, Mamífero Nacional”. Buena Fe

Denys San Jorge y el Terracero en paladar "el Tanque"

Denys San Jorge y el Terracero en paladar “el Tanque”

Hace unas semanas atrás bajo una tarde lluviosa tuve la suerte de compartir con mi buen amigo periodista y bloguero Manuel Alejandro Hernández Barrios, en Bauta en la Paladar El Tanque. Manuel, es uno de esos amigos que escribe a punta de lanza en el periódico provincial El Artemiseño, y en su blog El Terracero. Donde crítica, cuestiona y engrandece los alrededores donde posa sus líneas impresas o digitales con su buen talento. Continuar leyendo

24 de diciembre de 2013

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Abandoné al escritor frente a mi máquina de escribir. No acepté sus consejos porque no se los pedí. Me escapé de su coloquio para ir detrás de la mujer amada. Un almuerzo al lado de una mantilla caliente es más placentero que hablar sobre mis errores de redacción. Ese día quise escribir otro cuento romántico, otra historia de amor. Por eso pedí al escritor que leyera aquel trabajo que se pierde en las fronteras de los géneros periodísticos, porque en la actualidad nada es más confuso que la complejidad que nos abarca. Complejidad que se entremete en nuestras vidas. Esa complejidad fue la que me sacó de al lado del escritor y me llevó detrás del más perfecto culo femenino, ese que se aleja echándote en cara lo mucho que lo deseas. Esa parte y sus pechos, en el cuerpo de ella, crean una balanza, pues sus pesos son directamente proporcionales. Su naturaleza es así también, ella es tan amada por mí como yo por ella. El escritor sabrá perdonar mi imprudente actitud de novel, ella no me hubiera perdonado si no la acompañaba ese día hasta el almuerzo. Estoy extrañando a una mujer. El día lo pasaré así. Es noche buena y ella no está. ¿Qué será del amigo escritor? Se ha mostrado elegante y asume el papel involuntario del tutor que necesito. Su amistad queda probada con su callado perdón. ¿Cómo sabré agradecerle? Estos escritores a veces no necesitan el agradecimiento, con solo pensarlos basta. Hoy leo un tomo de caratula negra que con letras plateadas se titula ¿Quiénes escriben en Cuba? De Cuba me decepcionan algunos escritores, que por culpa de ese libro ahora juzgaré de manera diferente. Escritores tocayos del David de Senel Paz que no sobrepasaron la frontera del Coppelia para leer a Mario Vargas Llosa. Sin embargo mi amigo escritor me reconforta, me obliga a leer a Fermín Gabor autor de la sección La lengua suelta de la Revista La Habana Elegante. Por suerte encontré todos esos artículos, así que por unos días abandonaré a La Joven Cuba, y a toda la comunidad bloguera del país que tanto disfruto los lunes, los jueves y los viernes, días en los que me toca trabajar como Editor Web de un Semanario sin página Web todavía. Por ahí también está el segundo número de la Revista Cultural La Diana. Es la revisión original realizada por el Editor de dicha revista. Creo que así me entero de las mañas de un viejo editor; alguien de quien siempre se puede aprender. Cerca de mis manos tengo Páginas finales de la náusea, del escritor abandonado por mí.
Descubriendo a Fernando G. Campoamor, periodista artemiseño, descubrí que padezco de la cualidad bonhomía. Pero nunca me había dado cuenta sino es porque M me lo hace saber, solo que ella no sabía la palabra exacta, y yo tampoco. Fue leyendo a Leonardo Depestre quien me enteró de esa cualidad, pues Campoamor la padecía con mucha singularidad.

Terry, el conquistador

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Para Miguel Terry Valdespino, y para M por saborear este tipo de lecturas.

Silvestre, el conquistador. Miguel Terry Valdespino

Silvestre, el conquistador. Miguel Terry Valdespino

Miguel Terry Valdespino ha conquistado parte de mi tiempo. La primera vez que lo vi fue en el salón de Internet y Diseño del semanario “el artemiseño”. Pantalón de algodón y camisa por fuera. Mirada entretenida. Dedos largos, como de pintor. Semanas después me enteré que no pinta con acuarelas, sino con palabras.

Joel Mayor me lo presentó. Al fin lo conocía. Mucho tiempo pasó desde que leí por primera vez sus artículos periodísticos hasta aquel apretón de manos. Aquel septiembre fue fabuloso, y no solo porque conocí a este escritor, sino porque también comencé mi vida laboral. Pero esas son otras cuestiones también abordadas en otros post de este blog. Continuar leyendo