Más rosas y menos violencia para las mujeres en Artemisa

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15181255_1834205020200073_3876484058663577349_nPor Manuel Alejandro Hernández Barrios (manu.hdez32@gmail.com)

Desde el jueves 24 de noviembre y hasta el 10 de diciembre se extenderá la II Jornada Universitaria por el día internacional de la No Violencia hacia las mujeres. La actividad inaugural se realizó Universidad de Artemisa organizada por los miembros del Proyecto Rosas de Género y Derecho perteneciente al Departamento de Ciencias Jurídicas y la Cátedra de la Mujer de dicha institución académica, y la Unión de Juristas de la provincia.

Durante la inauguración se proyectó el videoclip “Si te vas”, con el que los cantantes David Blanco y Rochy se unen a la campaña Únete de las Naciones Unidas para erradicar la Violencia hacia las mujeres. En otro momento se pudo debatir sobre el tema de la protección a la Mujer luego de atender al mensaje del documental “Sin ataduras”. Allí se plantearon diversas impresiones sobre la temática desde el punto de vista Constitucional, Penal, de Familia y como problema de Salud. Continuar leyendo

Hombre o Mujer

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Orión es una de las constelaciones más conocidas y más fáciles de distinguir en el cielo nocturno. Representa al cazador, el hombre de músculos y belleza, pero Orión está formada por estrellas, separadas por millones de años luz, a las que los astrofísicos llaman las siete hermanas: dos en los hombros, dos en los tobillos y tres en el famoso cinturón.

No es casualidad que una de las formaciones estelares más estudiadas desde la antigüedad esté conformada por una dualidad propia del género humano, la relación Hombre-Mujer.

Así como Orión, en la actualidad la cuestión de género es de las más provocadoras. Los insensatos miran con indiferencia el tratamiento de ese tema, y hay quiénes se preguntan “¿Qué me importa a mí eso?”.

Sucede que la humanidad entera ha sentido el poder que tiene uno u otro sexo, lo ha experimentado y hasta se ha comprobado que cuando ellos y ellas trabajan unidos las cosas pueden llegar a tener mejores y más eficaces resultados.

Es solo una cuestión de compresión y entendimiento. No basta con mencionar a doctoras y doctores, administradora o administrador, y tampoco con la utilización del símbolo arroba en los escritos: maestr@. Esto puede ser simple, un código adaptable al que podemos recurrir con facilismo.
Lo importante radica en la disposición con que lo asumamos, en la aceptación que le concedamos, en la caballerosidad con que lo admitamos.

La experiencia ayuda a confirmar que muchas veces ellas fueron más capaces. Marie Curie, Juana de Arco, Haydée Santamaría, son clásicos ejemplos. Más, en nuestros días, la mujer como figura pública ha pasado a ocupar certeros cargos, con juiciosas opiniones que nos ponen a pensar. Ángela Merkel conduce la locomotora alemana frente al tren europeo. Hillary Clinton da pasos agigantados para obtener la presidencia más influyente del mundo.

Si así van las cosas, ¿por qué algunos todavía se comportan como desdichados ilusos y machistas? Seamos realistas, que no es lo mismo a ser partidarios de consignas y modas. La diferencia genética entre unos y otras es de apenas una letra en el tapiz cromo-somático. La dicha o desdicha de ser íncubos o súcubos, X o Y, no determina.

Antes de desatar la lengua con discriminaciones, demos una mirada a nuestro alrededor. Conozco a más de una mujer que lejos de debilitar fortalece la organización del lugar en que se encuentra, o el cargo que ocupa. Basta con averiguar y reflexionar sobre el tema. Entonces, Hombre o Mujer, recoge los prejuicios, y medita.

Empoderamiento: machista vs. feminista

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La opinión es como esas miradas que uno se encuentra caminando por ahí, la vez, sientes la atracción, te da la espalda y luego no la vuelves a ver nunca más. Si mantienes la mirada, si te atreves, si le caes atrás a una idea, si insistes entonces tu opinión será valedera, y la sostendrás por mucho tiempo. Así son las relaciones interpersonales también, no basta con miradas y buenos días, como me dijo un amigo una vez: Tú y yo no podemos ser amigos, porque a los amigos hay que mantenerlos y tú no me llamas, ni siquiera contestas el teléfono, ¿qué pasa contigo?

Pero, este no será un comentario sobre si soy o no buen amigo. Sucede que como siempre que escribo, tengo una opinión. Esta vez sobre la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer.

Hace unos días, en la ONU, Raúl Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, ofreció un pequeño discurso sobre la actualidad de ese tema en Cuba. Como casi siempre, interrumpieron las transmisiones, ya que no tenemos un canal solo de noticias, toda Cuba vio el discurso y después de escucharlo, en casa entablamos un debate sobre lo dicho. Y parece que opiniones son las que nos sobran en casa.

La igualdad de género en Cuba es producto de la necesidad social. Es algo aprehendido por la desigualdad económica a la que ha estado sometida nuestro país después de tanto bloqueo.

El empoderamiento de la mujer ha sido un medidor de desarrollo favorable para nuestra sociedad, y según las cifras nos ubicamos entre los primeros países del mundo en esas estadísticas.

Sucede que el hombre cubano ha abandonado la vida pública y el estudio para entregarse a formas de vida más fructíferas y en ocasiones más desgastadoras también.

El emprendedor es el habitante de una sub-sociedad que no aparece en los periódicos, ni en el Noticiero Nacional de Televisión. En Cuba tenemos el término “luchador” para designar a los personajes arquetípicos de una nueva visión modernizadora y quizás auto-explotadora. Estos antihéroes son, -¿por casualidad?, en su mayoría hombres, los cuales dejan huecos en la vida pública, agujeros en el orden interior, los cuales son ocupados por el magnífico papel que realizan las mujeres cuando se les asigna una tarea. No vean ni una pizca de ironía en lo expresado. Ejemplos todos podemos contar, ya que es una realidad el hecho de que la mitad de la dirección estratégica del país esté en manos de las cubanas.

El hombre cubano ya no aparece en los medios de comunicación como protagonista de su centro, ni como héroe del trabajo. Ahora ese individuo gasta su tiempo en las paradójicas reuniones de esquina, traducida sería en la eufemística lucha del día a día. Acusadme de machista sería un facilismo del lector, pues ese tíviri-távara del cubano es propio del choteo de los humanos que en Cuba coexistimos: somos vagos por tradición. Y como la modernidad se impone, ahora tenemos más justificaciones para ser más vagos todavía. Estos tiempos hacen que las concepciones de José Antonio Saco, Jorge Mañach y Máximo Gómez formen parte de la complejización social en que vivimos, en la cual cabe todo y en donde todos somos protagonistas de nuestra propia necesidad.

De esa oscura necesidad de ser vago por defecto y machista por concepto sale el hombre nuevo cubano, ahora más débil, más corrompido, más individualista, más encerrado, más pícaro. Se sobrevive en un pantano de cocodrilos y las garzas hembras miran desde la orilla.

El hombre cubano es el héroe de la “luchita”, que es de dónde saca el diario. La mujer cubana es la heroína, la cara pública que engrandece los logros sociales de nuestra Revolución. Ella ha sabido asumir, a la misma vez, las tareas socio-políticas y familiares que quizás la historia le impuso.

Tarde

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Hombre_solo

Extraño lo que éramos

Es inevitable. Estaba sentando escuchando a los pregoneros, la conversación de Mercedes la vecina, y los diálogos de los niños que salían de la escuela. Cosa rara era que no estaba oyendo música. Tenía parado el pensamiento, y sin embargo no te pensaba. En un arranque de lucidez noté tu ausencia, era obvio que no estabas. Quise levantarme de la cama para abrir una botella de vino. No había gaseosa, ni limón y se me antojaba una sangría y un par de buenas baladas de Jazz. Me levanté con el dolor de columna que por estos días me oprime y con esfuerzo llegué hasta la puerta del refrigerador. No lo abrí. En ese instante Randy tocó la puerta, había olvidado que lo cité para repasar inglés. No quería dejarlo pasar. Esa tarde estaba muy negativo, quizás si estuvieras mejoraría mi sociabilidad. Otra vez solo. La realidad es que siempre he sido tan poeta como ha querido tu ausencia. No me resistí y lo dejé entrar. Randy me ocupó durante una hora con una sonrisa constante a la que le respondía con simples gestos faciales. Me repugna la barba de Randy. Ese día me repugnaban muchas cosas. Me levanté leyendo a John Banville y la sensual escritura de ese señor provoca que uno se repugne con cualquier cosa, incluso cualquier otro libro que no sea Antigua Luz. Mientras permanecía en la cama soñaba despierto con poder escribir algún día como Banville. Sin embargo, yo he sido menos literato, como V. S. Naipaul, pero cuando encuentro una novela como Antigua Luz, siento que escribir (pude haber dicho “ser escritor”) mejor es la posibilidad y no la consecuencia. Al fin Randy se fue detrás de su prima Betis que lo llamó al celular. Agradecí a las tetas de esa pelirroja y a su cerebro de mosquito que se le haya ocurrido llamarlo. Me gustan los pechos redondos como los de Betis. Se parecen a los tuyos, pero los tuyos saben “a jamón y tortilla de patatas”. Pensar en eso me da unas ganas intensas de arrebatarte el ajustador con esa técnica de mis dedos que tanto te molesta en público. Ahora pasa Eva. ¡Qué nalgas tiene esa mujer! Se pone pantalones apretados que sacan de sus casas a todos los vecinos de la cuadra. ¿Tendrán esas nalgas vellos rubios como tú? Te aseguro que las tuyas son el orgullo de tu divina figura. Pensando en ello, entro a la casa para escuchar esas baladas que no escuchamos juntos. Ni Betis, ni Eva son las mujeres que me gustaría tener tan cerca. Son públicas como esta ciudad y tú eres única y fijas mi rumbo en tu dirección, y mis deseos en tu caminar. Inevitablemente te extraño ¿Será que soy adicto a tí? No, es que tú me importas más de lo que crees, más de lo que te demuestro. Esta soledad de 5007 es un bosque demasiado oscuro y profundo. Es tarde y tengo promesas que cumplir y mucho que viajar antes de poder dormir. ¿Me has oído, Maravilla? Mucho que viajar antes de poder dormir.

Piernas de mujer

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Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.

Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!

Pablo Neruda

silueta

Tenía las piernas blancas. Llevaba short y unos tenis Converse sin medias. La suela que podría ser blanca también, no lo era por el polvo de la ciudad. Solo le vi las piernas, el short, las puntas de la camisa y una mano. Estaba de espaldas. Traté de verle la cara, pero la geometría del diseño industrial no me permitía ver más. Me mantendré siempre en la duda. Sin embargo, la imagino: es rubia y tiene los labios pintados de rojo, también algunos lunares q disimula con el maquillaje. No la imagino con los ojos claros, sino oscuros, con una mirada profunda y unos ojos muy redondos en donde no se puede distinguir la pupila, en donde todo es infinito. Así debe ser la mujer que no soñé jamás. Sonríe delante de otras caras y es feliz. Puedo imaginar cómo es abrazar esas piernas. También, puedo imaginarla orgullosa de mostrar su blanca piel, protegida solo por aquel short corto y azul. Quizás sus piernas son sus armas, lo más bello de su cuerpo. Esas armas que muerta como las espadas en cruz detrás de un escudo, para proteger el estandarte. Esas piernas filosas, ese cuerpo torneado, y esa cara de símbolo indescifrable. Un día reconoceré esas piernas, me adueñaré del escudo, estudiaré su simbología y la llevaré junto a mí, y me recordarán por ella.

El que ama es el que renuncia, no el que emprende (monólogo desordenado…)

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MNingún hombre inteligente sabe un método para conquistar a una mujer. Todos probamos y aprendemos de las memorias de nuestros amigos y de las apariencias de aquellos que dicen ser unos grandes conquistadores. Nos abrazamos a unas reglas que nos hacen naufragar intentando descifrar al amor como sustantivo y, aunque nos lo repitan y con ello nos den en la cabeza y suspendamos las más perceptibles pruebas, no logramos comprender que es un verbo. Buscamos un buen amor, pero no buscamos solo el amor. Soy partidario del criterio de que es más difícil amar todos los días a una sola mujer que a una distinta cada día. Algunos necesitamos la libertad para poder vivir, otros se aferran como el toro al rojo pañuelo.

Caminaba y le huía a la lluvia, pero no a ella. Caminando abrí el pomo de ron, no la invité. Estaba destrozado porque ese pudo ser un gran día. Le pase un mensaje al móvil y no lo leyó. Sé que tiene que borrar esos textos cortos que le escribo caminando por ahí. Por las noches apaga su móvil para que mi imprudencia no la vaya a descubrir. Me duele su partida y su horario, su tía y su abuela, su madre y hasta el avión que se la llevó. Está en mi mente fija y a toda hora, devorando mi fantasía, pura como un rayo de sol. Suena en mi boca la melodía de su nombre. Me lamento, encorvo los labios y cuento los minutos. No está, pero la pienso.

A veces he sido “tronco de hijo e´puta, tremendo descaraó e inmensamente sinvergüenza” –como ella dice-, pero no soy nadie en especial, soy común como mi nombre, pero he tenido éxito en amarla hasta donde me ha permitido la extraña circunstancia de tenerla solo los lunes.

Estoy loco por ella, por eso descargue todas sus fotos de Facebook y pongo su nombre en el buscador de Google. Quiero libar los besos más enamorados cual colibrí desde los carnosos labios de su boca. Ayer la vi y dije: -“ahí va mi trozo de esperanza gris”. Rompió en llanto. ¿Qué le iba a hacer? Me calma su presencia y me altera su recuerdo. Estoy desesperado. A mí no me parece, yo sé que lo estoy. Debo modificar mis ganas. De ella me quedan sus alas. Suficiente. Aunque a veces casi no duermo pensándola.

Todos los días le pido que se quede. Una mirada siempre es la respuesta, nunca una justificación. A veces creo que el disparo de su mirada me ha otorgado el don de la inmortalidad. Vivo en un eterno insomnio desde que nos miramos. La pienso con la fatiga del alcohol y con la calma de los besos ajenos. Debajo del cielo nadie la piensa más que yo. A veces es un alivio caminar solo recordándola. No veo nada, ni hablo con nadie. Solo ando. No sé cómo aliviar ese deseo de verla. En 5007 estaré solo con ganas de violar su cuerpo. Ahora debe fumar y tomar mucho ron pensándome. Anda loca y desesperada, lo sé.

Está lejos. En una fiesta. Se arregla para que la vea otro. Y la ingenua a mi lado tiene que dispararse el monólogo de amor que estoy descargando. Soy un egoísta: me emborracho cuando ella no lo hace.

Soy un conquistador pasivo. Conquisto primero el alma, después quiero sentir su extasis varias veces en mis manos, en mi boca, en el cable suelto que me define como hombre entre los seres humanos. El primer beso nos lo dimos 25 días después de comenzar a enamorarnos. Sabíamos lo que queríamos. Ninguno sobrepasó la frontera de la atracción física hasta que ambos estuvimos seguros de lo que queríamos.

Todos los problemas de las mujeres son complejos, o al menos es el más complejo entre el grupo de sus amigas. Ella no sabe qué hacer. Yo tampoco. Solo sé que “el que ama es el que renuncia, no el que emprende”.

Lo que fue del jueves…

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Nueva imagen

Hoy vino y no supe demostrarle toda la alegría que ella provoca en mí. Sentí que la felicidad tocaba a mi puerta, una hermosa dama quería entrar. Cuando entró quise aplaudir; me pareció indecente. No supe que decirle hasta diez minutos después cuando dejé de abrazarla y de apretarla con mis brazos. Puse el café. Preparó su cigarro. Después de contarme los tropeles del viaje volví a abrazarla. Todavía no he encontrado las palabras para nombrar lo que siento, pero debe estar muy relacionado con la vida, o con el alma. Se pueden vivir esos momentos y entenderlos, lo difícil es contarlos. No puedo realizar una descripción coherente de lo que hacemos cuando nos vemos, lo único que sé es que cada palabra escrita es solo la superficie de un agua profunda. Continuar leyendo