Hombre o Mujer

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Orión es una de las constelaciones más conocidas y más fáciles de distinguir en el cielo nocturno. Representa al cazador, el hombre de músculos y belleza, pero Orión está formada por estrellas, separadas por millones de años luz, a las que los astrofísicos llaman las siete hermanas: dos en los hombros, dos en los tobillos y tres en el famoso cinturón.

No es casualidad que una de las formaciones estelares más estudiadas desde la antigüedad esté conformada por una dualidad propia del género humano, la relación Hombre-Mujer.

Así como Orión, en la actualidad la cuestión de género es de las más provocadoras. Los insensatos miran con indiferencia el tratamiento de ese tema, y hay quiénes se preguntan “¿Qué me importa a mí eso?”.

Sucede que la humanidad entera ha sentido el poder que tiene uno u otro sexo, lo ha experimentado y hasta se ha comprobado que cuando ellos y ellas trabajan unidos las cosas pueden llegar a tener mejores y más eficaces resultados.

Es solo una cuestión de compresión y entendimiento. No basta con mencionar a doctoras y doctores, administradora o administrador, y tampoco con la utilización del símbolo arroba en los escritos: maestr@. Esto puede ser simple, un código adaptable al que podemos recurrir con facilismo.
Lo importante radica en la disposición con que lo asumamos, en la aceptación que le concedamos, en la caballerosidad con que lo admitamos.

La experiencia ayuda a confirmar que muchas veces ellas fueron más capaces. Marie Curie, Juana de Arco, Haydée Santamaría, son clásicos ejemplos. Más, en nuestros días, la mujer como figura pública ha pasado a ocupar certeros cargos, con juiciosas opiniones que nos ponen a pensar. Ángela Merkel conduce la locomotora alemana frente al tren europeo. Hillary Clinton da pasos agigantados para obtener la presidencia más influyente del mundo.

Si así van las cosas, ¿por qué algunos todavía se comportan como desdichados ilusos y machistas? Seamos realistas, que no es lo mismo a ser partidarios de consignas y modas. La diferencia genética entre unos y otras es de apenas una letra en el tapiz cromo-somático. La dicha o desdicha de ser íncubos o súcubos, X o Y, no determina.

Antes de desatar la lengua con discriminaciones, demos una mirada a nuestro alrededor. Conozco a más de una mujer que lejos de debilitar fortalece la organización del lugar en que se encuentra, o el cargo que ocupa. Basta con averiguar y reflexionar sobre el tema. Entonces, Hombre o Mujer, recoge los prejuicios, y medita.

El que ama es el que renuncia, no el que emprende (monólogo desordenado…)

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MNingún hombre inteligente sabe un método para conquistar a una mujer. Todos probamos y aprendemos de las memorias de nuestros amigos y de las apariencias de aquellos que dicen ser unos grandes conquistadores. Nos abrazamos a unas reglas que nos hacen naufragar intentando descifrar al amor como sustantivo y, aunque nos lo repitan y con ello nos den en la cabeza y suspendamos las más perceptibles pruebas, no logramos comprender que es un verbo. Buscamos un buen amor, pero no buscamos solo el amor. Soy partidario del criterio de que es más difícil amar todos los días a una sola mujer que a una distinta cada día. Algunos necesitamos la libertad para poder vivir, otros se aferran como el toro al rojo pañuelo.

Caminaba y le huía a la lluvia, pero no a ella. Caminando abrí el pomo de ron, no la invité. Estaba destrozado porque ese pudo ser un gran día. Le pase un mensaje al móvil y no lo leyó. Sé que tiene que borrar esos textos cortos que le escribo caminando por ahí. Por las noches apaga su móvil para que mi imprudencia no la vaya a descubrir. Me duele su partida y su horario, su tía y su abuela, su madre y hasta el avión que se la llevó. Está en mi mente fija y a toda hora, devorando mi fantasía, pura como un rayo de sol. Suena en mi boca la melodía de su nombre. Me lamento, encorvo los labios y cuento los minutos. No está, pero la pienso.

A veces he sido “tronco de hijo e´puta, tremendo descaraó e inmensamente sinvergüenza” –como ella dice-, pero no soy nadie en especial, soy común como mi nombre, pero he tenido éxito en amarla hasta donde me ha permitido la extraña circunstancia de tenerla solo los lunes.

Estoy loco por ella, por eso descargue todas sus fotos de Facebook y pongo su nombre en el buscador de Google. Quiero libar los besos más enamorados cual colibrí desde los carnosos labios de su boca. Ayer la vi y dije: -“ahí va mi trozo de esperanza gris”. Rompió en llanto. ¿Qué le iba a hacer? Me calma su presencia y me altera su recuerdo. Estoy desesperado. A mí no me parece, yo sé que lo estoy. Debo modificar mis ganas. De ella me quedan sus alas. Suficiente. Aunque a veces casi no duermo pensándola.

Todos los días le pido que se quede. Una mirada siempre es la respuesta, nunca una justificación. A veces creo que el disparo de su mirada me ha otorgado el don de la inmortalidad. Vivo en un eterno insomnio desde que nos miramos. La pienso con la fatiga del alcohol y con la calma de los besos ajenos. Debajo del cielo nadie la piensa más que yo. A veces es un alivio caminar solo recordándola. No veo nada, ni hablo con nadie. Solo ando. No sé cómo aliviar ese deseo de verla. En 5007 estaré solo con ganas de violar su cuerpo. Ahora debe fumar y tomar mucho ron pensándome. Anda loca y desesperada, lo sé.

Está lejos. En una fiesta. Se arregla para que la vea otro. Y la ingenua a mi lado tiene que dispararse el monólogo de amor que estoy descargando. Soy un egoísta: me emborracho cuando ella no lo hace.

Soy un conquistador pasivo. Conquisto primero el alma, después quiero sentir su extasis varias veces en mis manos, en mi boca, en el cable suelto que me define como hombre entre los seres humanos. El primer beso nos lo dimos 25 días después de comenzar a enamorarnos. Sabíamos lo que queríamos. Ninguno sobrepasó la frontera de la atracción física hasta que ambos estuvimos seguros de lo que queríamos.

Todos los problemas de las mujeres son complejos, o al menos es el más complejo entre el grupo de sus amigas. Ella no sabe qué hacer. Yo tampoco. Solo sé que “el que ama es el que renuncia, no el que emprende”.

México lindo y querido

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CARTEL MÉXICO LINDO Y QUERIDOExponer criterios es un desafío con el que se intenta arropar de ideas a la época en que se escriben. Latinoamérica intenta validar su experiencia enrumbándose hacia un futuro próspero y sostenible. Es necesario conocer lo que sucede en cada país al sur del Río Bravo para poder contar la actualidad histórica en que vivimos los latinoamericanos. Utilizaré estas justificaciones para exponer la realidad en que vive el hermano país de México.

Quizás ya algún economista ha calculado cuánto ha impactado el neoliberalismo en el México actual. Esto no lo puedo explicar, pero desde mi perspectiva puedo mencionar cuál es la situación de ese país en el contexto latinoamericano, aunque todavía me falta mucho para abarcar la totalidad de la realidad política y social de ese país, pues ese análisis requiere una mayor atención y una explicación más coherente sobre los supuestos y los sucesos de la actualidad.

México vive una descomposición social muy grande. Le caracteriza una crisis múltiple que abarca desde la alimentación hasta la economía y la política. Se ha comportado como la terraza de los Estados Unidos. Sin embargo, ese país necesita mirar más al sur, porque mirando al norte no le ha ido bien.

El 25 de noviembre de 2013, al espacio Mesa Redonda Internacional de la multinacional cadena televisiva Telesur, fue invitado Alberto Anaya, Presidente Nacional del Partido del Trabajo en México. Allí fue interrogado por el periodista Raúl Garcés sobre la crisis que vive ese país.

Anaya comentó que en México no se vive la crisis financiera que existe en Europa, pero no niega que existe una crisis productiva en los servicios y en las atenciones sociales, que genera desempleos, pues el sector industrial no está preparado para absorber toda la mano de obra disponible que existe entre la juventud mexicana. Las oportunidades de empleo en ese país parecen no ser abundantes. La oportunidad para un futuro mejor es negada. Ocho millones de jóvenes permanecen sin estudiar ni trabajar, situación que los vuelve vulnerables a ser reclutados por el crimen organizado.

Además, México hoy vive el surgimiento de una violencia por encima de los promedios latinoamericanos producto del descontento de la población. Han disminuido los gastos públicos lo que ha permitido la aparición de bandas criminales que provocan incertidumbre en la población. Muchas regiones de ese país son gobernadas por el narcotráfico. Enrique Peña Nieto, el actual mandatario de ese país, no ha podido contra tanto dinero y poder en manos sucias. No es para menos porque le pudiera suceder lo mismo que a la Colombia de los años noventa. Y a muchos sectores económicos mexicanos eso no les convendría.

La crisis que ha generado el neoliberalismo en ese país tiene como resultado que el 50 % de la población mexicana hoy viva en situación de pobreza, de ellos al menos el 28% vive en condiciones de pobreza extrema (11,7 millones de mexicanos viven en la pobreza).

¿Qué hacer para cambiar esa situación? ¿Dónde quedaron movimientos como yo soy el 132? ¿Dónde está ubicada la izquierda en ese país? Los movimientos y las organizaciones políticas de ese país se mantienen en constante oleaje. Alberto Anaya cree que para detener la violencia lo mejor es cambiar hacia un modelo que permita mayor crecimiento económico y mejor desarrollo social. En esa perspectiva las derechas hacen poco, sin embargo las izquierdas trabajan unificadas para que en el 2018 puedan llegar fortalecidas a ser Gobierno. Esto tampoco puedo determinarlo como una verdad suprema. Puede que hayan hechos que hablen más que las palabras.

La violencia en México es tan grande que sobrepasa fronteras. Y ha llegado hasta a los jóvenes universitarios de ese país. Yo que soy un recién graduado cubano entiendo que la violencia genere violencia, pero también sé que el pensamiento frío y racional que caracteriza a los seres inteligentes es más fuerte que las amenazas y la violencia de unos cuantos.

Hace un par de años, leí con mucha pasión Visión de los vencidos. Lo que los indios mexicanos sufrieron fue un gran engaño. Ellos eran muy inocentes. Creyeron en dioses vestidos de metal. Entre ellos se cortaron cientos de cabezas para llamar al agua de la lluvia. Tradición que hoy parece querer conservarse.

México es el centro mundial del origen del maíz. Y su historia está llena de momentos relacionados con esa planta. Ese país y muchos otros países de Latinoamérica pierden su soberanía alimentaria producto de las intervenciones de las multinacionales en las formas tradicionales de agricultura y presentando como una alternativa eficaz a los alimentos genéticamente modificados. Hoy México sufre una invasión en su mercado y en su agronomía que le muestra a los alimentos transgénicos como los alimentos del futuro, cuando no son más que basura química envuelta en plástico.

La pacha mama mexicana está en peligro. Dios no está listo para salvar a los mexicanos si ellos mismos no están dispuestos a abandonar tanta violencia y a centrarse en salvarse de la crisis múltiple que hoy ahoga a ese país.

América Latina tiene todos los recursos para ser la región más prospera del mundo. Sin embargo, sique siendo pobre y mísera. Los jefes de estado que nacen de las revoluciones y de los movimientos de los pueblos, alertan constantemente de este problema. Pero hay muchos habitantes que todavía se dejan engañar por un sueño, por una realidad efímera como la luz de una vela, porque así son los impulsos de la derecha: una luz de vela en medio del alumbrado estadio de la Revolución y hay quien se deslumbra con esa llamita. ¿Por qué? Porque el discurso de la derecha latinoamericana es el más vacío de todos los discursos de las derechas del mundo y esos que se deslumbran con ese discurso son los más vacíos cerebros del mundo, porque están vacíos de conocimiento.

Hace varios días se cumplió un año de la reforma educativa mexicana. La pasada semana México denunció la violencia hacia sus mujeres. Y todavía conozco a más de una cubana que se deja ilusionar por los machos mexicanos. Pero, ¿qué han hecho los mexicanos por sus mujeres? Llorarlas en canciones.

Nuestras mujeres se escapan detrás del sueño que les prometen las novelas, porque en Cuba también tenemos muchos cerebros vacíos de conocimiento. El machismo es un fantasma que todavía corre desenfrenadamente entre el Río Bravo y la Patagonia. Todavía hay hombre que se creen dueños del cuerpo de las mujeres. A pesar de todas las alertas que se han dado, las sociedades latinoamericanas son hoy cada vez más sexistas.

Pero no solo noticias malas he encontrado sobre ese país. Elena Poniatowska se acaba de convertir en la primera mexicana en recibir el Premio Cervantes 2013. Esta ejemplar periodista ha experimentado con diversos géneros literarios para describir el siglo XX desde una proyección internacional e integradora. En declaraciones afirmó que el premio es un reconocimiento para todas las mujeres latinoamericanas que siempre tratan de hacer algo más, pero el día no les parece suficientemente largo. Esta autora es una fiel defensora del periodismo como profesión, pues en esa escuela de vida aprendió a escuchar y a retener.

Siento que escribir sobre la situación actual del México que estimo y de la Cuba que amo es la misión de este periodista. Las circunstancias en las que realizo mi función a veces no me permiten tratar estos temas con la extensión y el cuidado que merecen, pero he sabido darle vida y rapidez a mis dedos y a mis manos para escribir estos sentires.

De México me quedaría con Alfonso Reyes y su minúscula Grecia que a manera de Breviarios presentó el Fondo de Cultura Económica; con sus cantantes: Julio Alfredo Martínez, Juan Gabriel, Jorge Negrete, Agustín Lara o Maná; de sus pintores con Frida Khalo y Diego Rivera o con un tocayo muralista que tengo por allá; me quedo con los dioses de la era precolombina, con las construcciones de aquellos mal llamados “indígenas”, un poco más civilizados que los vagos españoles que los “descubrieron”; escogería a Carlos Fuentes, a Juan José Arreola, al romántico Salvador Díaz de Mirón, o a la Poniatowska. Y si llegara a visitar ese país un día, no dejaría de asomarme a la casa del Gabo, como un espía en busca del secreto del realismo mágico latinoamericano. Aunque para esa búsqueda debería empezar por mi propio país primero.

Me quedo con ustedes, aquellos mexicanos que todavía seguirán mi blog, y no me condenarán por lo que escribo. Todo lo dicho es producto del momento histórico, y de pesares que los lectores mexicanos nunca entenderán. Salven a su país, salvemos a Latinoamérica. Conozco a mi Cuba, por eso la defiendo y hablo lindo de ella. Amigos, ustedes se conocen mejor que yo, háblenme del México lindo y querido que siempre me sedujo y que no es el que me convida a expresarme como en unos párrafos atrás.