Días de Duelo

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Para Dalia

Carga el duelo su rostro misterioso,
se canta, se encoge entre el resquicio,
y en el hueco lunar de un precipicio
la lágrima sutil se hace sollozo.

El silencio impecable y presuroso,
eco sordo que salta del bullicio,
nos reclama un lugar en el hospicio
o al costado del trance sigiloso.

Con mudeces, recurso de los tiernos,
el duelo se hace a trazos detonando
las insignias del mal y sus infiernos.

En el hondo pesar de los fraternos,
el duelo nos reitera precisando:
No son buenos los días: ¡son eternos!

Amaury Pérez Vidal / diciembre 4 / 2016

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Harold Bloom (Meditaciones sobre la lectura)

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Del libro “Donde se encuentra la sabiduría“, el capítulo dedicado a Shakespeare:

Leemos para reparar nuestra soledad, aunque cuanto mejor leemos más solitarios nos volvemos.

La razón más profunda para leer tiene que ser la búsqueda de la sabiduría.

La vida humana es algo que tiene más de sufrimiento que de dicha. (Siempre lo he dicho: La vida es con dolor, trae sorpresas, pero, no debe ser vivida con sufrimiento).

En literatura, la sabiduría no puede separarse de la representación del deseo.

Lear, Acto IV, escena 4: “Al nacer lloramos por haber venido a este gran teatro de locos” … “Nacimos llorando. La primera vez que olemos el aire gemimos y lloramos”.

Soneto 121: “Todo hombre es malo, y en su mal él es el rey” … “Será mejor ser malo que malestimado”.